01 DE OCTUBRE / En el cumpleaños de Julio Jaramillo

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julio jaramillo

Julio Jaramillo vivió un tiempo en Caracas. Una noche, después de cantar en algún club, quiso tomarse unos tragos solo. Estaba triste.

Le pidió a su taxista de confianza que lo llevara a algún lugar donde no lo conocieran, donde no lo molestaran.

El taxista tomó la carretera vieja de La Guaira y lo llevó al bar de un portugués amigo suyo.

Al llegar, Julio Jaramillo inmediatamente escuchó su voz. En la rockola había un hombre con una chaqueta negra que tenía varias horas poniendo la misma canción: «rondando siempre tu esquina, mirando siempre tu casa…».

Jaramillo se sentó en una mesa lejana, pidió un trago y se puso a observar a su admirador que no permitía que nadie le cambiara el disco. El hombre tomaba trago y lloraba. De pronto se volteó de espaldas a la rockola, sacó un revólver, se lo puso en la cabeza y disparó.

El taxista, que se había quedado en el carro, al oír el disparo entró corriendo al bar y se encontró con el tétrico espectáculo. Mientras el portugués protestaba porque le habían ensuciado la rockola, fue al rincón donde estaba Julio Jaramillo, todavía perplejo por lo que acababa de presenciar, y lo sacó a empujones.

¿Qué sucede?, preguntó.

– Vámonos antes de que llegue la policía, le dijo.

Jaramillo no entendía.

¿Por qué?

– Porque lo van a acusar de autor intelectual.

Gonzalo Fragui

 

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