Portillazos / Viejas formas de represión (y II)

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Antes. No es verdad que, en los años 60, cuando se peleaban en las calles contra los gobiernos de Rómulo Betancourt y de Raúl Leoni, únicamente se suspendían las garantías de los derechos consagrados en la constitución.

Lo cierto. Luego de traicionar las aspiraciones de cambio político y social estructural de los sectores más desasistidos del país, los gobiernos del Pacto de Punto Fijo (fundamentalmente AD y Copei) desataron una brutal represión contra el movimiento estudiantil venezolano, constituido en el más fuerte baluarte de la lucha popular contra la llamada democracia representativa, que desde 1958 se alineó con el sistema liberal de los Estados Unidos.

El disparen primero y averigüen después, ordenado por Rómulo Betancourt para exterminar a los líderes revolucionarios, fue aplicado sistemáticamente contra los estudiantes por los gobiernos de Raúl Leoni, Rafael Caldera, Carlos Andrés Pérez, Jaime Lusinchi y Luis Herrera Campins.

El aparato represivo del Estado fue desplegado con toda su potencia. Asesinatos, desapariciones, torturas, allanamientos, detenciones ilegales, persecuciones políticas, entre otras violaciones a los Derechos Humanos, ocurrían cada vez que los jóvenes tomaban las calles para protestar contra los atropellos, desaciertos y vicios de la Cuarta República. La inclusión de los liceos en la onda represiva, junto al allanamiento de la Universidad Central de Venezuela con fuerzas militares y su cierre durante año y medio, por órdenes de Rafael Caldera, fueron los hechos más notables de la década de los 60.

Ahora, no es política de Estado la represión a gran escala, se respetan los derechos humanos. No ha habido masacres como las detalladas en la parte I de este trabajo, ni desapariciones ni políticos lanzados vivos desde helicopteros.

Hoy, la educación es accesible, gratuita, libre. Por ello demanda de pequeños grupos de estudiantes (la mayoría de las universidades privadas), se limitan a la defensa de los intereses de los grandes capitalistas, como los dueños de los medios de comunicación, quienes ejercen la violencia a través de la manipulación y tergiversación de la realidad.

Ahora los estudiantes tienen motivos para celebrar, ya que son actores y motores de los logros económicos, sociales y políticos de la revolución social y moral que vive el país. La actual lucha del movimiento estudiantil es para retomar la esencia de las universidades secuestradas por la derecha, como centros reproductores de ideas, debates y propuestas tendientes a propiciar cambios sociales.

Antes, según un amigo, “la guardia nacional nos perseguía peinilla en mano, y a lo más un planazo, eran guardias honestos y honorables (cuestionable) que no se hacían enemigos nuestros ni se excedían al disolver una manifestación” (discutible). O sea, cuando la represión era chévere, importante y necesaria.

Lo cierto. La Guardia Nacional y la institución policial fueron creaciones del Estado burgués. Durante buena parte de sus 75 años de historia las clases pudientes aplaudieron la forma en que ambos órganos cumplieron el más importante de sus cometidos: mantener a raya a los pobres para procurarles una vida sin sobresaltos ciudadanos a las familias burguesas. El requisito del confort prometido a las clases pudientes pasaba por esa cosa que por ahí llaman “paz”, y esta cosa no es posible si los pobres andamos manifestando nuestro descontento.

Ahora, a los “pacíficos manifestantes” protagonistas de las protestas más violentas que se tenga en la historia de Venezuela, conocidas como guarimbas, donde crearon caos, destrucción, violenta, muertes e incluso quema de venezolanos vivos, lo reprimen con “bombas de gas rojo, gas pimienta, o gas del bueno”. En los gobiernos de AD y Copei, los hubieran torturados, desaparecidos, lanzados vivos desde un helicóptero, llevados a Teatros de Operaciones, los incuantificables muertos enterrados en fosas comunes, etc.

Antes. No es verdad como opina un amigo que los jefes civiles adeco-copeyanos-pacto de punto fijo-ancha base, nos daban reprimendas, mandaban a buscar a nuestros padres -éramos menores de edad- y luego “llévenselo”, y a los mayores de edad “váyanse”.

Eso no sucedió con los siguiente compatriotas Fabricio Ojeda y Alberto Lovera, asesinados por la represión adeca, continuamos con Alejandro Tejero Cuenca, César Burguillos, Félix Farías, Antonio Díaz, Alberto Rudas Mezones, Cornelio José Alvarado (Niquita), El Chema Saher, Pedro Centeno Gómez, Esladia Vásquez y Juan Pedro Rojas Mollejas, Carmelo Mendoza, Juan Antonio Devides (AD), Heriberto Jiménez (URD), Humberto Arrieta y Aquiles Hernández.

Desaparecidos: Argimiro Gabaldón, los hermanos Andrés y José Pasquier, Víctor Ramón Soto Rojas, Trino Barrios, Donato Carmona, Felipe Malaver, Nicolás Hurtado Barrios, Toribio García, Alejandro Tejero, Pedro Manuel Centeno Gómez, Esladia Vásquez, Cornelio Alvarado, César Burguillos, Roger Zapata, Octavio Romero, Rubén León Rodríguez, Rafael Venancio Álvarez, Trino Barrios, Jeremías Barrios, Rafael Ladera, Felipe Quintero Padura, Heriberto Cartagena, Iván Peña, Manuel Ponte Rodríguez, Argelo Reina, Miriam Barreto Merchán, Juan Chacón Lanza, Omar Vásquez, Víctor Márquez, Luís Tineo Gamboa, Luis Juan Lezama, Juan Francisco Lugo, Rinder Colinas, Miguel Noguera, José Mendoza Ovalles “chino”, Bartolomé Vielma, José Miguel Rodríguez, Antonio Brione Montoto, Hugo Daniel Castillo, Luís Hemiro Arrieta, Iván Moscoso, Félix José Farias Salcedo, Alejandro Tejero, Trina Urbina, Raúl Rubio, Julián Camacho, Dora González, Elpidio Padovani, Arturo Angarita, José David de la Rosa, Carlos Navoa Guerrero, Omar Ramones Romero, Orlando Medina, José Damián Ramírez Labrador, José “cheito” Yépez, Carlos Luís Hernández, Armando Rosales, Guillermo Lapp, Ibrahin Villasmil, Leopoldo Salazar, Jesús Pérez, Félix Adams, Alejandro Tejeira, Enrique Rivero Muñoz, Leonardo Quinta, Eloy Francisco Pérez Silva, Eleazar “loco” Fabricio Arístigueta, Luís Fernando Vera Betancourt, Pedro Cabrera Torres, Concepción “conchita” Jiménez, Eduardo “el gago” Jiménez, Cristóbal Campero, Plinio Rodríguez, Cariote Agreda, Eduardo Mijares, Felipe Malaver, Lino Arcadio Martínez, Jesús Marques Finol “Motilón”,César Ríos, Ricardo Navarro, Ramón Villaroel, Miguel Ángel Guerrero, Miguel Ángel Guerra Léidenz, Iván Daza, Pío Gil Mendoza, Carmelo Mendoza, Héctor Rodríguez Armas, Enrique Acosta, Luís Días, Ricardo Castro, Julio César Rodríguez González, Luís Enrique Losada (Baños), Guadalupe Torres, Rosa Alvarado, Manuel Sánchez, Jesús Elías Vásquez, Alonso Hernández, Teodoro Morán, Juan Camacho, Enésimo Mendoza, Silverio Puerta, Benjamín Montilla, Pedro Callegas, Tomás Toro, Beltrán Liberón Lucena, Timoteo Colina, Alvarado Candelario Castillo, José de los Santos Reyes, Maria Cobis, Teodosio Arcaya, Túlia de Cordero, Nelson Rafael Coronado, Quintín Chirinos, Roseliano Colmenares, Rafael Ortega, Cipriano González, Luís García Ausejo, Pedro González, Rafael Urdaneta, José Anastasio Alvarado, Juan Bautista Ollarves, Pablo Márquez, Ramón Arguello, Domingo Pérez, Guadalupe Polanco, Alfonso Uzcátegui, Pompeyo Medinas, José Valentín Chirinos, Enrique González, Víctor Rodríguez, Francisco Quiñónez, Arnaldo Bello, Rufino Terán, José Quiriife, Omar José Mendoza, Delfín de Jesús González, Tomás Romero Ceballos, Dionisio Pérez, Franklin Hidalgo, Nelson Ramón López, Isidro Escalona, José Felipe Alvarado, Matías Colmenares, Rubén Alvarado, Antonio Rojas, Antonio Mercedes Jiménez, Emilio Pérez, José Antonio Devides, Alirio López, Juan José Soto, Micolas Sánchez, Bernardo Soto, Juan Bautista Sivíra, Cipriano Yépez, Evangelista Goyo, Soleima Goyo, Baudilio Goyo, Oberto Zárraga, Octavio Romero, Manuel Antonio García, Pablo Márquez, Manuel Estrada, Domingo Peraza, Juan Bautista Sánchez, Rigoberto Escalona, Manuel Chirinos, Remigio Rodríguez, Manvel Antonio Aguilar, Francisco Encarnación Castillo, Martín González, Marcos Claudio Carmona, Rubén Ávila Torres, José Luís Herrera, Rufo Terán, Ramón González, Macario Vizcaya, Omar José Mendoza, Jesús Maria Vásquez, Rufino Angulo, José Rodríguez, Buena Aventura Orellana, Isidoro Escalona, Arnaldo Rafael Fernández Guerrero, Dionisio Rodríguez, Matías Colmenares, Rafael Venancio Álvarez, Abilio López Cedeño, Rubén León Rodríguez, Pablo Moreno, Tc. Rafael Clemente Pacheco Ochoa, Gabriel Ardancia, Billo Iturbe, Rafael Antonio Briceño, Fedor Reyes, Saúl Enrique Ojeda, Raimundo Quero, Rogelio González, Carlos Martínez Ruíz, Iván Benítez, León Dávila, José González Rosas, José Teolindo Cordero, José de Jesús Maya, Fernando Lugo, José Miguel Rodríguez, José Antonio Rodríguez, Eugenio Riera, Freddy Enrique Leal, Horacio Daniel Castillo, José Ramón Ortega, Pedro Cabrera Torres, Rafael Lares León, Carlos Mendoza, Leonardo Enrique Pérez, Leonardo Quintana, Nelson Castellanos, Primitivo Salazar, José Luís Montero, Nicolás Beltrán, Alberto Alvarado, Nelson Ruiz, Melvín Marín Sánchez, Víctor Quiñónez, Luís Hernández, Luís Días, Toribio García, Víctor Márquez, Joel Linarez, Iván Moscoso, Pedro Manuel Centeno Gómez, Valentín Villasmil, Raúl Castro González, Arcadia Pérez Maldonado, José Gregorio Suárez, Arcadio Pérez Martínez y Carlos Guillén Rodríguez.

Ahora, es una manguanga, según un amigo:, te detienen, cumplen con los formalismos legales, te llevan a los circuitos penales, y te imputan por delitos que no has cometido (sobre todo los guarimberos que han creado muertes y destrucción), y eres advertida o advertido por jueces que no obedecen mandato legal sino órdenes (cuestionable), de que, si vuelves a caer en una manifestación, quedarás preso durante el juicio, y luego pagarás condena.

Alex Vásquez Portilla

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