PORTILLAZOS / Un rotundo fracaso y el robo del siglo

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El robo del sigloEl hombre se encuentra en un punto político muerto. No logra recuperar iniciativa, convencer, deshacerse de los expedientes de mal manejo de fondos que lo rodean. El paso de las semanas y meses lo reduce, y ya queda poco o nada del recuerdo de su paso por el Congreso estadounidense y la Casa Blanca a principios de este 2020.

¿Saben de quién hablamos?

La figura de Juan Guaidog como presidente encargado de Venezuela ha resultado un fracaso político. Sin embargo, visto como mecanismo para justificar robos de bienes de la Nación, el saldo es diferente. En ese plan de despojo se articulan gobiernos, transnacionales, jueces y abogados.

Descalabro. El ensayo de laboratorio político del «presidente encargado» es un tronco de fiasco y un naufragio como experimento. La institucionalidad paralela y virtual no logra sus cometidos políticos. Ocurrió igualito con el «Tribunal Supremo de Justicia en el exilio», del cual no se tiene ningún tipo de memoria, o la «fiscal general en el exilio», sin trascendencia o resultado alguno.

El despojo. En lo interno Guaidog está disminuido, intuimos que el loco Trump nunca creyó en él, lo que sí ha servido es para la estrategia de despojo de nuestras riquezas, bienes, activos y recursos que tiene Venezuela en el extranjero, en lo internacional siguen avanzando y nos siguen cercando.

Inicio de un desfalco. Ese robo se hizo evidente desde el inicio del reconocimiento de Guaidog como «presidente encargado». El 25 de enero, dos días después de su autoproclamación, el secretario de Estado, Mike Pompeo, le dio la autoridad a Guaidog «para recibir y controlar ciertas propiedades en cuentas del Gobierno de Venezuela o del Banco Central de Venezuela (BCV) en poder del Banco de la Reserva Federal de Nueva York o cualquier otro banco asegurado en EEUU».

El 28 de enero de 2019 la Casa Blanca emitió la orden ejecutiva 13.850, centrada sobre Petróleos de Venezuela (PDVSA) y el BCV, que bloqueó «todos los bienes e intereses en propiedad de PDVSA sujetos a la jurisdicción de los EEUU«. El 5 de agosto del 2019, emitió la orden ejecutiva 13.884 que embargó todos los activos venezolanos en su territorio.

Insólito. Estas cuentas y activos ahora permanecen bajo manejo estadounidense, quedando al descubierto con el escándalo suscitado pocas semanas atrás cuando fue difundida la noticia de que el ladronazo de Donald Trump utilizó 601 millones de dólares de esos fondos para construir el muro en la frontera con México.

El plan del despojo se planteó varios objetivos centrales con el fin de robarse y repartirse riquezas del Estado venezolano. Uno de esos objetivos es la empresa refinadora CITGO, filial de PDVSA en EE.UU., el oro perteneciente al BCV que se encuentra en el Banco de Inglaterra, y, aprovechando este momento de asedio, el territorio de la Guayana Esequiba, en reclamación, hoy en la palestra pública debido a que el régimen de Guyana pretende llevar a cabo en la Corte Internacional de Justicia (CIJ), un proceso totalmente írrito o nulo, no tiene jurisdicción para procesar la arbitraria demanda interpuesta por Guyana. Venezuela únicamente reconoce el Acuerdo de Ginebra y los derechos de Venezuela que de él derivan.

El BCV tiene, como varios bancos centrales, oro resguardado en el Banco de Inglaterra. A finales del 2018 efectuó el reclamo para recuperar 30 toneladas de ese oro. El Gobierno británico, en vista de su reconocimiento al «Gobierno interino de Guaidog » negó la solicitud y se quedó, de manera ilegal, con el oro.

El Gobierno venezolano propuso que el monto del oro reclamado -cerca de 1.000 millones de dólares- sea directamente transferido al Programa de Desarrollo de Naciones Unidas para atender la situación de pandemia y la emergencia humanitaria dentro el país.

El oro en Inglaterra se lo van a robar, se quedaron con las cuentas, como hicieron con Libia, lo que no han podido quebrar internamente lo están haciendo internacionalmente, nos quieren despojar de todos los bienes propiedad de la República para repartírselo entre las trasnacionales, que es el verdadero poder detrás del poder en EE.UU. y en Inglaterra.

Politólogo Álex Vásquez Portilla

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