Los Tubazos del Domingo / El monstrico que todos llevamos por dentro

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Dos fuertes golpes recibió el Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) esta semana: El primero fue la desaparición del Profesor Carlos Lanz y el otro, la muerte de Darío Vivas.

Lanz es una mente brillante, experto en temas comunicacionales. Recorría el país en eventos donde se debatía cómo enfrentar campañas mediáticas.

Autor de gran cantidad de material. Lanz fue uno de los primeros en alertar sobre el rol de J.J Rendón desde Colombia. Un ideólogo y orientador de las bases rojas. Está desaparecido.

Mientras que Vivas era el hombre de la movilización popular. Un viejo cuadro disciplinado que tenía el poder de convocatoria y la capacidad organizativa. Algunos podrán cuestionarlo y burlarse de su ronca voz, pero detrás, se encontraba el militante que toda organización quisiera tener: Disciplinado, formado y trabajador.

La necrofilia volvió

La muerte de Dario Vivas sirvió para recordarnos el monstrico que todos llevamos por dentro.

Es triste ver a supuestos líderes y profesionales celebrando una muerte. En ocasiones, terminamos pareciéndonos a lo que más odiamos.

Tanta miseria humana tiene: el que celebró la muerte de Chávez como los que festejaron la muerte del expresidente y líder Carlos Andrés Pérez.

Esa manía de aplaudir o justificar muertos, cuando no son de mi tendencia se ha puesto de moda.

El asesinato de Oscar Pérez, una ejecución casi que en vivo y directo fue callada por los defensores de derechos humanos y funcionarios rojitos.

Las burlas y la recia campaña contra aspectos íntimos de María Corina Machado y Lilian Tintori, no se diferencian mucho de  la burla hacía Tibisay Lucena o Cilia Flores.

Podré no tener la más mínima simpatía por Tintori y Diosdado, pero de allí a burlarme de ella y desear la muerte del otro, no. Me distancio de esa postura. Mi imbecibilidad no llega a tanto.

La intolerancia, la propotencia y el desprecio son como un monstrico que todos llevamos por dentro. A veces está dormido y en ocasiones despierta. 

Bernabé

Un político con experiencia sabe cuando hablar y cuando callar. Bernabé Gutiérrez es un ejemplo de ello. Desde que el Tribunal Supremo de Justicia lo designó como jefe de la tolda blanca, ha sido muy reservado en sus declaraciones.

Los adecos realizan su trabajo por debajo. Sin alumbrar mucho. Esta semana se conocerán los nombres de los candidatos por ese partido.

Luego vendrán las declaraciones. Ya se tomó posesión de las dos sedes nacionales, sin ningún inconveniente mayor. Ramós Allup y su entorno no se les vio la cara para enfrentar a Bernabé.

Mientras, en las regiones algunos se pronunciaron contra el nuevo jerarca blanco y una semana después se reunieron con este  y dijeron: “yo no quise decir eso”.

Este año habrá elecciones para la Asamblea Nacional, el año que viene Alcaldes y Gobernadores y el siguiente Consejos legislativos. Los que no van a esta fiesta, difícilmente  irán a la otra.

Escenario

El país político avanza hacía una cita electoral. Partidos participando pero gran parte de su militancia absteniéndose.

Aun quedan cuatro meses para convencer y enamorar a los votantes. En política, el amor está en crisis.

Será una campaña atípica. Sin mucho contacto. Las redes sociales y medios digitales serán la clave.

Desde la oposición el escenario no es nada fácil: los que se oponen, con todo su derecho, no presentan otra alternativa. Los que llaman a votar no logran convencer a sus seguidores.

Desde el gobierno se hace muy poco por motivar. El gobierno quiere elecciones, pero hace acciones para que los contrarios no voten. Desmotivan y desestimulan.

El CNE tendrá su prueba de fuego cuando el Psuv empiece a utilizar los recursos del estado para hacer campaña. Ante una oposición sin recursos.

 El Psuv tiene el control total de todos los espacios, ante una oposición sin nada, pues los gremios controlados por opositores cerrarán sus puertas a quienes se atrevan a postularse.

Los abstencionistas gritan: “dictadura no sale con elecciones”.  Los que llaman a votar les recuerdan a estos, los casos de Chile y Nicaragua.

La fuerza de los rojos no está en las masas que votaron por Chávez, ese 60% se desinfló hace rato. La fuerza roja está en el control que tiene del país.

La fuerza de la oposición no se siente, pues están más divididos que nunca.

La oposición ha jugado a  exaltar como líderes, a mandatarios extranjeros. Un Trump desesperado, un Uribe preso, un Bolsonaro demente. La estrategia falló.

El chavismo comete el mismo error: esa manía de creer que iraníes, cubanos, rusos y chinos nos vendrán a salvar, es el infantilismo en su máxima expresión.

En conclusión: Vamos a elecciones con una economía que cae por un barranco y una pandemia que sube como la espuma.

Dos consejos

La oposición está obligada a organizarse. No habrá invasión, no habrá renuncia, no habrá quiebre. El gobierno tiene un doctorado en resistencia. El experimento “Guaidó” se esfumó. Toca construir.

El gobierno debe salir de su burbuja plástica. Debe escuchar a sus economistas. Mientras no haya reactivación económica no avanzaremos. La clave es lo económico. Toca decidir.

Orlando Medina Bencomo / El Tubazo Digital

 

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