LaTorre de Babel / La felicidad de Maduro

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Imágenes del video: Ernst Kretschmer (tipos criminológicos 1)

En su estudio de » Introducción de la Criminología » , el Dr. Elio Gómez Grillo, no solo habla de la ubicación de la misma dentro de las Ciencias Penales; sino que también, se refiere a los estudios, disciplinas, o ramas de la Criminología, cuya clasificación, en su obra, ocupa un gran espacio, junto con los expertos, que han dado lugar a diversas tesis relacionadas con el estudio particular del delincuente; que para mí era interés, me permito señalar al comentarista alemán, psiquiatra y fisiólogo, Ernesto Kretschmer, sostenedor de la rama » Biotipologia Criminal   ».

En opinión del Dr. Gómez Grillo, Kretschmer, en su teoría psico- biotipologia, se reduce a tres tipos físicos o biotipos : El Leptosomatico; el Astenico ( su variante); el Picnico; y el Atlético.
« El Leptosomatico comete delitos con mayor actividad intrapsiquica, con mayor premeditación y elaboración… Proceden con menor violencia y con mayor cálculo, premeditación y refinamiento ( se consigue en los políticos ) ».
El Leptosomatico- Atlético, por el contrario, » es típico el delito violento e impulsivo… ». Para Kretschmer, El Atlético » es brutal, son autores de delitos feroces…».
En cuál categoría se ubicaría el señor Maduro ?
La respuesta con mayor experticia la tendrían los médicos psiquiatras forenses.
En un país roto, como está Venezuela, donde la mayoría se hunde y muere en la infelicidad; pero, también, lleno de una caterva de pillos atrevidos, puede surgir un hombre, como Nicolás Maduro, y gritar: » Que las próximas Navidades serán las más felices, que tendremos los venezolanos . O, el tipo se burla de nosotros, o simplemente, el hombre no está bien de la cabeza; porque quien conozca la realidad lacerante de hoy, sabe, que el país, la nación, está muriendo de mengua, de hambre y de enfermedades, casi endémicas; sin tener a la mano la posibilidad concreta, de superar esas carencias.

Entonces, ¿cómo vociferar, como un poseído, que los venezolanos vamos contento al sitio de la felicidad ?

Solo un insolente, como Maduro, puede tener la villanía de decir ésto. Ahora, como hay de todo en viña del Señor; y como decía, en los tiempos del bandido general Cipriano Castro, don Pío Gil: » …descendiendo por las faldas de la montaña, donde se escalona todas las vidas humanas, al fin encuentra uno en las gradas más infimas, la sonrisa eternamente feliz de los idiotas… » .

Me imagino, que el señor Maduro, cree, que todos los venezolanos estamos en la gradación señalada por Pío Gil,  en su libro: » Los Felicitadores » . En éste país, y para decirlo en palabras corrosivas de él: » Para ser feliz hay que vivir en un estado de inconsciencia imbécil, como los cretinos, o en un estado de estupidez agresiva, como la de ciertos ministros y ciertos gobernadores nuestros » .

Tengo, que poner de bulto, que ésta afirmación, la dijo Pío Gil, hace más de cien años y se convirtieron sus palabras en una premonición; porque todavía andamos en medio de la inmundicia gubernamental; y hoy le calza al dedillo, al usurpador; y a un país que agoniza.

Cómo pensar, que quiénes han usurpado el poder, pudieran estar dentro de una conducta política cuerda, sería y respetuosa de la Constitución Nacional y de la Ley; cuando aupan las confiscaciones de bienes muebles e inmuebles; fundamentalmente, aquellos inmuebles, que sirven de residencia a la familia, que con tanto esfuerzo lograron adquirir; y frente a las denuncias de éstas barbaridades, de la manera más cínica, se pretende desvirtuar las mismas, bajo la mentira impúdica de que eso no está sucediendo.

El responsable de éste despojo es, el ministro Menéndez.

Pregunto: de verdad estamos felices del estado de cosas, que joroba nuestras vidas ? O, simplemente estamos dentro de un estado colectivo de : » Inconsciencia imbécil ?

Pregunto: A los insolentes usurpadores, alguien o : » quién podrá conveceros de que son unos infelices ?

Pregunto: Es posible, que la nación venezolana, por obra y gracia, de los que militan en el bando de la » revolución » , éstos últimos 20 años, la convirtieron en una especiosa y descomunal sala de psiquiatría ?

Cuando no se tiene una experticia médica psiquiátrica, resulta difícil responder ésta interrogante; pero, en los hechos cotidianos, pareciera, que convivimos dentro de un moridero, que a nadie sorprende.

Esto, que vivimos diariamente, me hace recordar un viejo cuento del escritor ruso Chejov, titulado: La Sala Número 6, ambientado en un centro hospitalario, ubicado en un pueblo miserable; habitado por gente miserable, que orillaba con la inhumanidad.

Paciente, que ingresaba a ese » centro de salud »  , jamás saldría a caminar por las calles de ese pueblo, máxime si su director Andrei Efimich, ordenaba su reclusión en La Sala Número y 6.

En criterio de Efimich, quiénes se convertían en huéspedes permanentes, eran alienados perdidos; y si algunos se ponían pichacosos, el tratamiento indicado era: Una rumba de palos y para contrarrestar los efectos de la paliza, se le atragantaba con bromuro de potasio. Esa era la medicación psiquiátrica, para imponer en la Sala Número 6 .

Pero, la vida acaba; y se acabó para el Dr. Andrei Efimich. Los sádicos, sus colaboradores; un buen día se dieron cuenta, que el Director, a pesar de que era un sujeto opacado, introvertido y pusilánime; ya se estaba convirtiendo en un incordio y sus loqueros no solo buscaron un sustituto; sino que diagnosticaron, que el hombre estaba demente y requería de un severo tratamiento en la Sala Número 6.

Ofil Guillermo Cepeda 

 
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