La Torre de Babel / ¿Perdimos el norte ?

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democratico

El Sistema Democrático, verdadero y auténtico; dentro de una definición estricta, se podría decir, doctrinariamente, que es, una : » Política favorable a la intervención del pueblo en un gobierno, y también mejoramiento de la condición del pueblo »  ( Manuel Ossorio : Diccionario de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales. Pág. 221. Editorial Obra Grande S.A. 1963 ) .

El comentarista y profesor Ossorio, más adelante, nos da otra definición en sentido más amplio, recogiendo la acepción moderna, conforme a la cual:  » democracia es el sistema en que el pueblo en su conjunto ostenta la soberanía y en uso de la misma elige su forma de gobierno y consecuentemente, sus gobernantes » .

Mi generación, terminó de crecer y formarse dentro de los cánones democráticos; enunciados en la segunda definición conceptual y doctrinaria, expuesta por el distinguido comentarista Ossorio.

De ahí, que resulta incomprensible, al menos para mí generación, con convicciones democráticas, admitir un sistema de gobierno, que se aparte de esas premisas políticas.

Soy un testigo de excepción, que puede testimoniar, que de 1958 a 1999 ( Siglo XX ), aún con imperfecciones; el ciudadano, vivió, en líneas generales, bajo las reglas de un Estado de Derecho, tutelado por gobiernos constitucionales y democráticos, un período de 40 años.

Al término de ese lapso de los 40 años de vida democrática, ¿qué pasó ? ¿Perdimos el norte ?

Desde mí perspectiva, creo, que no aprendimos o prontamente olvidamos la lección dolorosa de los años 49-58 ( Siglo XX ).

El filósofo francés Jean-Francois Revel, dejó dicho, que » la Democracia Occidental es nueva con apenas 200 años »

Tal afirmación histórica, hace suponer, que la misma está llena de imperfecciones; pero, que por la vía del contraste es, superior, en cuanto a su promesa de mejorar las condiciones de vida de la sociedad contemporánea; en relación a lo que son los hechos en aquellas sociedades comunistas.

Venezuela, a lo largo de su accidentada historia republicana, jamás había vivido en democracia; conforme a la doctrina política del ejercicio de su soberanía atribuída al pueblo; hasta el trieno 45-48 ( Siglo XX ), cuando sobreviene la Revolución de Octubre, liderada por Rómulo Betancourt.

La Revolución de Octubre, fue y sigue  siendo entre quienes, desde la primera hora la condenaron; y quienes la abrazaron, como sus protagonistas.

Pero, el tiempo la ha reivindicado; no solo por sus realizaciones en el campo social, económico, político, jurídico y cultural; sino, porque ese proceso, permitió, por primera vez, que el pueblo venezolano, fuera dueño de su propio destino; por la vía del ejercicio de su soberanía, expresada en su liberrima voluntad de escoger a sus propios gobernantes; como en efecto, ocurrió, cuando hizo Presidente constitucional al maestro Gallegos.

Si sumamos los 3 años del 45 al 48, más los 40 años del 58 al 99 (( Siglo XX ); hay que concluir, de que el experimento democrático de 43 años fue, muy corto; y dado su inmadurez, fue pasto de contradicciones, pugnacidades estériles.

Esa experiencia fue, penetrada, por el morbo de la corrupción administrativa. Esta circunstancia abrió las puertas de su enemigo más feroz: El comunismo.

El comunismo llegó embozado en la personalidad de un vil aventurero, demagogo, populista y militarista, llamado Hugo Chávez Frías. Todo se conspiró para la llegada de éste obscuro personaje.

El sistema legal democrático permitió, que por la utilización de los mecanismos electorales institucionales, el personaje de marras llegara y se hiciera del poder.

Es cosa sabida, de lo que ese personaje siniestro hizo y deshizo en el ejercicio del gobierno, hasta el día de su muerte.

Su albacea testamentario Nicolás Maduro, violentando normas constitucionales, se hizo presidente, por espacio de 6 años.

Desde mayo 20 de 2018; flota una gran interrogante en el país. ¿Nicolás Maduro, en puridad del derecho constitucional, la ley electoral, sus reglamentos; de verdad verdad es, Presidente Constitucional de la República ?

La opinión pública, en forma mayoritaria, ha dicho que no. Las Academias, las Universidades, los Sindicatos de Trabajadores, Gremios Profesionales, los Trabajadores, Amas de Casas, la Juventud; han coincidido en la afirmación categórica, que Maduro, no es Presidente. Y en eso, la Comunidad Internacional es, conteste de que no lo es.

Desde mayo de 2018, Maduro, comenzó a trajinar el camino de la ilegalidad al usurpar el cargo de Presidente de la República.

Por la vía de los hechos, el gobierno usurpador, acompañado también, por esas mismas vías, de los otros poderes públicos, que fueron designados de manera irregular, de espaldas a las previsiones constitucionales y por un pretendido poder supra constitucional, que jurídicamente no existe; como el caso de la prostituyente, adjetivada así, » la asamblea constituyente » , por el Dr. Henry Ramos Allup.

¿Estamos en presencia de un gobierno de facto ? ¿De una dictadura militar clásica ? ¿De un gobierno autoritario ? O, ¿de un gobierno de naturaleza comunista ? O, ¿de un gobierno, que se basa a posteriori:  » Democracia Popular »  ?

Entrar en el examen de lo que pareciera simplemente ser una hipótesis, me parece caer en desquisiciones bizantinas.

Porque no se puede obviar una realidad política, que se sustenta o tiene un basamento ideológico, diametralmente opuesto a toda concepción democrática, de lo que debe ser el Estado y el ejercicio del poder.

Hay una pretendida apariencia de hacer ver, que Nicolás Maduro es, un Presidente Democrático.

Hoy, el señor Maduro, ni es Presidente Constitucional, ni es Democrático; en contraposición a ésto; él es lo que es: Un usurpador del ejercicio de la presidencia.

Quizá, en los 6 años precedentes, lo fue por su origen; aunque por su desempeño, fue la negación de lo primero.

El confiscó ( robó) todos los poderes públicos y repitió al Fuhrer nazi Adolfo Hitler; conforme al cual:  » Su voluntad era la voluntad del Estado » ; y gobernó sin contra peso institucional.

Llegó Chávez, comenzó el desmontaje del Sistema Jurídico Constitucional, de la Venezuela democrática. Su heredero testamentario, Nicolás Maduro, lo ha derrumbado todo; con la pretensión no negada, de imponer la versión  comunista, de la antigua Unión Soviética ( hoy Rusia ), de la » Democracia Popular ».

La Democracia Popular es,un engendro, diseñado por los marxistas- leninistas; después de concluida la segunda guerra mundial.

¿Qué es la » Democracia Popular » ?

Dejemos, que el profesor, jurista y lexicógrafo, Ossorio, nos la defina :

»  Con posterioridad a la terminación de la segunda guerra mundial, han empezado a llamarse así a los regímenes políticos instituidos en varios países sometidos a la influencia de la URRSS…lo que parece evidente es lo inapropiado de la denominación de democracia ; porque esta representa un concepto incompatible con cualquier sistema de gobierno totalitario, si la esencia de la democracia depende de sus libertades individuales, de división de los poderes y de la pluralidad de los partidos ; no cabe aplicar el término a los sistemas en los que no se da ninguna de esas condiciones » ( Manuel Ossorio: Diccionario de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales. Pág. 222. Editorial Obra Grande S A. 1963. Montevideo, Uruguay ) .

Conforme a la definición conceptual del profesor Ossorio; no hay ningún género de dudas de que entonces Maduro es : Un dictador comunista.

Para concluir, podemos repetir, al escritor y filósofo francés Jean-Francois Revel :

» El comunismo es la necrosis de la política de la sociedad civil y de la cultura »  ( Jean – Francois Revel:  Como Terminan las Democracias. Pág. 300. Edición Condensada Kosmo Editorial. 1989 ).

Ofil Cepeda 

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