Francisco Rodríguez Sotomayor / Una desesperación y una fecha

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I   El 23 de febrero se cumplió el mes completo nuestra lucha por la reivindicación del hilo constitucional y democrático. Desde entonces mis lecturas se han vuelto intermitentes y mis escrituras hechas y desechas. Estoy en estado de alerta, tengo ansiedad y como el resto de los venezolanos, estoy en desespero.

 II  Un despliegue ciudadano majestuoso en San Juan de los Morros, quizás una de las protestas más grandes que se ha visto en la capital guariqueña. Un mar de pluralidad y demostración de que la pulsión de Santos Luzardo, esa pulsión de civismo, está siempre presente en el alma nacional. En un cielo despejado ondeaban las banderas tricolores, de partidos, gremios y la ya tradicional bandera de Radio Caracas Televisión, en su símbolo de libertad de expresión. Es en momentos como éste cuando nuestra barrera psicológica de las ideologías y clases sociales cae y un grito libertario unifica nuestros propósitos.

III   El 23F fue un día esperado por todos, era el día marcado para la entrada de la ayuda humanitaria que debía ingresar al país. Como absolutamente todos los procedimientos que se han efectuado en el combate a la tiranía y la crisis, el régimen no abrió sus brazos ni por un momento, desenfundó las armas y las peyorativas de la barbarie como acostumbra a hacer. En las fronteras hubo enfrentamientos desde las 7:00a.m. que se extendieron por más de 12 horas, y gracias al trabajo periodístico de compatriotas y foráneos, vimos las tristes y desesperantes imágenes de la quema de la ayuda humanitaria, que pasará a la historia de América Latina como uno de los eventos más inhumanos de la región.

 IV   Tras estos eventos me encontré con muchas opiniones en las redes que demostraban un entendible desespero. Días antes, en la chismografía callejera y digital recogí varias posturas de personas con un gran anhelo por el día 23, porque “Ese es el día”. Yo también me vi esperanzado, como todo ciudadano con sueños de cambio.

Los regímenes dictatoriales no tienen fecha de caída, se les pone fecha de caída cuando caen, antes no. El Chavismo desde que apretó las tuercas alrededor del 2002, se ha vuelto en experto en el juego del desgaste, esta vez, lo hemos desgastado.

VI  Hemos luchado y resistido 20 años de Chavismo, ahora menos es hora del desaliento, porque vamos bien.

 Francisco Rodríguez Sotomayor

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