Francisco Rodríguez Sotomayor  /  Breves reflexiones de la Venezuela de hoy

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ILUSTRACIÓN: Manipulación, Margaret Pepper

De vivir no vivimos, sino que sobrevivimos, pasamos pruebas y saltamos obstáculos cada vez más complejos y directamente proporcionales con su absurdez.

II  Usualmente en este siglo XXI las personas tienen metas de vida y objetivos trazados para la “realización” tanto material como espiritual. Aquí se piensa en el desayuno, en el almuerzo y quizás en la cena, acompañados de un pesar que ronda inconscientemente, como martillándonos lentamente en el tímpano y diciéndonos: “Esto no es vivir”.

III  En la calle hay un ajetreo descomunal y agobiante hasta en el pueblo más pequeño. Me imagino una vista aérea de un “mercado libre” y vernos como hormigas buscando las migajas para los días que siguen. En ese hormigueo callejero no hay ley, y a veces me digo “hay ley pero no se cumple ni se hace cumplir”, es un absurdo decir esto, más vale decir que no hay ley.

IV  En este proyecto maravilloso, grandioso e intergaláctico que se autoproclama (ja,ja,ja) “Socialismo del siglo XXI” hay algo muy curioso: el proyecto “socialista” ha realzado las diferencias de clases sociales y con frecuencia resalta al individuo más “avispado” sobre el individuo que se rehúsa a ser “avispado” o en una palabra menos eufemística: corrupto.

V   Nunca debemos decir que el control mental no existe, jamás. Si piensan que no existe, es porque nunca han escuchado (o estado) en una conversación que empiece preguntando por un bono o por una caja CLAP. Eso es control mental.

VI   En el mundo no hay gente buena ni mala, solo hay humanos, que dependiendo de su voluntad harán el bien más que el mal o viceversa. Pero aquí vamos en camino a la deshumanización, nos quieren quitar la voluntad para discernir.

VII  Si nos quitan el espíritu, vale lo mismo que nos quiten la vida. Nos quieren hacer pensar solo en lo inmediato, en la recompensa de la obediencia (rodilla en tierra), que sería la esclavización total de una nación.

VIII  Quizás el pesar más grande es ese que divaga por nuestra conciencia. Ese pesar que se camufla de problemas económicos, es ese que cuando se quita la máscara, el rostro es la verdad que dicta que no es que nos quitaron la comida, las medicinas, la libertad, el goce, sino que más bien simple y llanamente nos quieren quitar la vida, la voluntad, el espíritu, porque “no solo de pan vive el hombre”. Hay que sujetarnos bien a nuestro espíritu, porque es algo que ningún tirano podrá quitarle a un pueblo.

Francisco Rodríguez Sotomayor 

 

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