¿De dónde viene la palabra «lingotico»?

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Pocas personas solo han visto un «lingote» en fotos y películas de robos a banco. Recientemente el presidente de Venezuela, entre sus inventos diarios, propuso la venta de un certificado para adquirir lo que él denominó un «lingotico».

Maduro ofreció lingoticos de 1.5 gramos a un precio de 3.780 bolívares (63 dólares) y de 2.5 gramos por un precio de 6.300 bolívares (105 dólares).

Lingotico es un diminutivo de lingote, ninguno de los dos los inventó Maduro. Un lingote es trozo o barra de metal en bruto, no necesariamente es de oro, puede ser de hierro, plata o platino.

En la marina se le llama lingote a cada una de las barras o paralelepípedos de hierro que sirven para balancear la estiba de los buques.

Los lingotes más conocidos son los de oro de 400 onzas troy (12,4 kg) con un mínimo del 99,5% de pureza constituyen el estándar internacional.

Sin embargo existen mercados catalogados como «minoristas» en donde se ofertan barritas de pesos inferiores, es allí donde entramos nosotros con los «lingoticos».

El vocablo lingote tiene muchos sinónimos, pero en nuestro país, solo algunos se atreven a llamar un lingote por «barra».

Etimologicamente la palabra se deriva del francés «lingot», del antiguo «lingo» o «lenguo» y finalmente «lengua», aseguran algunos.

Los lingotes son barras en forma de paralelopipedo, figura geométrica con 6 lados, en nada se parece a una lengua.

Reconocidos estudiosos de la lengua, como Corominas, afirman que lingote es de origen incierto y pudiera derivarse del ingles «ingot», y antes «molde de fundir metales», que se cree deriva del anglosajon «goten» fundido.

Gabriel García Marquez utiliza el vocablo lingote, en el inicio de la obra «100 años de soledad», allí se lee:»Un gitano con el nombre de Melquíades.… Fue de casa en casa arrastrando dos lingotes metálicos, y todo el mundo se espantó al ver que los calderos, las pailas, las tenazas y los anafes se caían de su sitio, y las maderas crujían por la desesperación de los clavos y los tornillos tratando de desenclavarse».
Más allá del origen de este término, padre del lingotico de Maduro, le sugiero no preocuparse tanto, pues usted nunca lo podrá comprar ni exhibirlo colgado en su cuello, solo podrá adquirir un certificado, un papel y una «tarjetica» con la que deberá conformarse a la hora de presumir.

Orlando Medina Bencomo

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