Daniel R Scott / La sátira: arma del huérfano político

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San Juan de los Morros.- Es un arma por demás inofensiva y, sin embargo, temida por el poder político en todo tiempo y edad, generalmente muy sensible a toda crítica. Desde que existen los malos gobiernos y un pueblo que tiene que soportarlos, también ha existido la sátira del primero hacia el segundo.

Esa es, repito, su arma, porque el pueblo llano y pacífico es incapaz de empuñar otra más efectiva y definitiva. Ante la ineptitud o los abusos de un desgobierno y sin poder hacer nada para remediarlo, el pueblo ha recurrido siempre a lo que tiene más a la mano para malponer el liderazgo político y al mismo tiempo desahogarse: el humor y la sátira política.

Pensaba en ello luego de tomar en mis manos y leer el libro “Diario de Moscú” del buen amigo, médico y escritor Edgardo Malaspina, quien en la página 68 de ese hermoso e instructivo diario que llevó en sus días de estudiante en la extinta Unión Soviética, escribió, un 15 de noviembre de 1982: “Una viejita comentaba que temía por el futuro de la URSS con la muerte de Brezhnev. Estaba muy enfermo y los rusos hacían chistes con sus achaques. Preguntaban por ejemplo, cómo se inicia un día en el Kremlin y respondían: Con la reanimación del líder. Era amante de las condecoraciones. Como recibió más de 200, se hizo otro chiste según el cual le operaron el pecho para ampliárselo y poder colocarse las ordenes. Sus latosos discursos le valieron el apodo de El insoportable”

Quizá se trató de una sátira temerosa y subterránea por el temor a la censura y la represalia, pero vemos como un pueblo –hasta el más sometido- se vale de ella para atacar o ridiculizar los vicios, torpezas y manías de los poderosos.

Más adelante, en el mismo diario, Edgardo escribe: “En la noche en un programa cómico de la televisión un artista parodia a Brezhnev. Ningún detalle ha sido olvidado: cejas pobladas, el papel en la mano para leerlo durante su intervención y el defecto al hablar. El humor radica en que Brezhnev, un hombre circunspecto y serio, defiende su gestión cantando”

Aquí en Venezuela el humor y la sátira florecen en la interminable era chavista-madurista. Y en ocasiones, ha sido reprimida. Recientemente unos bomberos fueron puestos bajo arresto por comparar al primer mandatario nacional con un noble y humilde burrito –la verdad no veo el parecido, disculpadme- y hay quienes lo han considerado una falta de respeto a su alta investiduras y otros lo ven como una prueba del poco talante democrático del régimen, sería cuestión de debatir al respecto.

Pero como el humor no se detiene, ya hay muchos que, ante la proximidad de las festividades decembrinas, dicen: “¿Será que podemos cantar “El burrito sabanero” esta navidad o eso nos traerá problemas legales?”

Lo siento, es nuestra única arma.

Daniel Scott

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