Daniel R. Scott / Don Antonio Scott Power

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Guárico.- Alguien me comentó una vez (un buen amigo de apellido Rivero si la memoria no me falla) que papá fue periodista combativo y de gran talento.

«Debes sentirte orgulloso de él», me dijo, en la extinta, querida y siempre recordada luncheria «la Estrella», donde uno podía tomarse una buena taza de café, ver el tráfico con cara de jumento y conversar durante horas y horas sobre cualquier tema.

Comentábamos que su pluma era dardo que siempre daba en el blanco con una precisión pasmosa y del que nadie podía escapar por mucho que se escondiera.

No es una exageración afirmar que sus adversarios políticos le temían y más de uno terminó resentido por culpa de algún que otro artículo suyo. Y es que su estilo, implacable como el martillo que al golpear echa chispas, era capaz de demoler la roca más dura.

Las máscaras, la falsa apariencia y las reputaciones de hojalata, terminaban por los suelos abollados y hechos añicos. Yo, que fui y sigo siendo amante de Cristo, de Gandhi, de Luther King y de todo pacificador que exista por ahí, a veces me disgustaba e irritaba en grado sumo el tono beligerante y erizado de bayonetas que poseían sus artículos pero, invariablemente, reconocía su talento y hasta soltaba una sonora carcajada viendo como su pluma aguda y fecunda colocaba todo y a todos en el sitio que les correspondía.

Tenía formación y experiencia para esas lides. Su trayectoria en la profesión se remonta muy atrás en el tiempo. El artículo más antiguo que de él se conserva data de 1949 (una crítica a Acción Democrática y al gobierno de Rómulo Gallegos), pero hay que ir más atrás que eso para hallarle sus raíces. “En el año de 1936 fundé ‘Patria Nueva’” me dijo papá una noche de diciembre frente al fogón donde hervían una treintena de hallacas, allá en el patio trasero de la casa. “Era un periódico eminentemente político. Luego fundé el semanario ‘Actualidad’ y finalmente, durante el régimen de Eleazar López Contreras, el periódico llamado ‘La Idea’, que respondía a los intereses del general López”

Pero en la vocación periodística de papá, hay que ir aún más lejos, a los días de 1922, cuando copiaba los editoriales del periódico “Ariel”, en aquella vieja máquina portátil y su padre le decía: “El periodismo es una profesión muy noble” La vocación de papá nace entonces el mismo día que nació el periodismo en San juan de los Morros, en febrero de 1922. Y no se habla más del asunto.

¿Era en realidad papá un buen periodista? Yo digo que sí, pero mi opinión no es válida ni mucho menos objetiva. Cualquier juicio crítico de mi parte estaría contaminado con el virus del cariño filial.

Siendo su hijo es cosa fácil y hasta ridícula hablar de sus dotes y virtudes. Cualquiera tiene el derecho de poner en duda todo lo escrito hasta aquí, cosa que me importa poco o nada. Sin embargo guardaré silencio y cedo la palabra a la imparcialidad.

Dos días después de su muerte, el diario “El Nacionalista” editorializó: “Fue vocero de gran trascendencia en el país, ya que era autor de una gran cantidad de artículos que fueron publicados en diarios nacionales, y que sirvieron a muchos estudiantes como una guía para la elaboración de trabajos y proyectos universitarios”

Sin comentarios.

«El Nacionalista», 1 de noviembre de 2007 / Daniel Scott

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