Ramón Figuera / Análisis literario de la canción «La Fundadora» (+VIDEO)

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San Juan de los Morros.- “La Fundadora” es una canción grabada por Freddy Salcedo, cantante de una prodigiosa voz en el escenario de la llanura. La letra le pertenece al compositor Joel Hernández. Es un canto a la tierra, a la naturaleza, a los animales con los cuales se establece una relación auténtica de apoyo mutuo en el llano.

En este tema se hace presente un narrador protagonista que cambia roles con un narrador testigo. Se plantea una discusión entre un dueño de hato y su caporal Melecio en torno a una vaca que de lo vieja que está ya no da para más nada, por lo tanto para el empleado lo mejor es salir de ella, venderla. El patrón, por su parte, valora los hechos desde el punto de vista emotivo y considera que “La Fundadora” debe permanecer en sus predios hasta sus últimos días. Los beneficios que ha dado la vaca pesan más que lo puedan dar por ella en el mercado.

El patrón argumenta su defensa, primero porque fue la fundadora de su rebaño y gracias a ella se convirtió en ganadero. Además por haber salvado en una ocasión la vida de su hijo en esos tiempos inhóspito cuando en el llano no había doctor, aplicando la receta de la abuela. “No la moleste, déjela quieta, porque ella es raíz de mi fundación. Y fue su leche y su bosta hervida la curación, la que me salvo el bordón de aquella fiebre del sarampión, cuando a mi niño me lo agarró”.

En esta parte se plantea, esa creencia arraigada en la medicina natural y jamás olvida que su bordón, su hijo menor, vive gracias a la bosta y a la leche de la primera vaca de su madrina y no era justo cambiarla por unas monedas sin tomar en cuenta los aportes dados por ella. “Allá en los tiempos cuando en mi tierra no había doctor, que nos librara de aquellos males de la región y nuestra cura era la hierba y la fe en Dios, hay vaca mora pa´ mí no tienes valoración”.

Por eso insiste en que “no la moleste, déjela quieta, déjela quieta, déjela que venga sola. Ella es baquiana de los potreros y gran salera, conoce su comedero, y yo la llamo con la canoa y ella come sal en mi mano”. Es una vaca tan mansa como consentida.

Se infiere en el tema que la discusión se origina en el momento que van a vender un lote de ganado y lo primero que observa el patrón es que en la madrina está, sin su consentimiento, “La Fundadora”, inmediatamente ordena soltarla para que siga pastando en la sabana, porque “…usted sabe que soy llanero de corazón y también sabe que yo no vendo mi condición”.

Además el narrador toma en cuenta que la leche de esa vieja vaca ha sido el sustento no sólo de la familia sino también de sus trabajadores. “¿Y la postrera que tantas veces usted se tomó, no fue mi amigo, mi fundadora que se la dio?, por eso entonces viejo Melesio prefiero yo, que en sus querencias siga rumiando de sol a sol, hasta que digan que la sabana se la tragó”.

En cuanto al uso de las figuras literarias, se observa por un lado, la hipérbole cuando el caporal argumenta porqué debe venderse la vaca: “…es puro cacho dice el vecino de hato carrao, que es puro rabo hasta el puntero lo ha comentao”.

Así mismo, toda la canción es una gran metáfora a las vivencias de ese llano de ayer, sumergido en los peligros diarios de las vaquerías, de las faenas propias de los hombres y mujeres que no le tenían miedo porque por los caminos andaban con el “Dios te bendiga” de los padres, abuelos, padrinos y hermanos mayores.

En síntesis, “La Fundadora” es una remembranza de esa Venezuela rural que fue desplazada por el modernismo, ese país que abastecía el consumo interno de sus habitantes. Esa patria que vive en el recuerdo de quienes compartieron esa época pero que hoy sólo es una simple evocación.

Autor: Ramón Figuera

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