Moises Durán / ¿Abstenerse es votar por Maduro?

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El día de ayer los amigos de la Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitución emitieron un comunicado denominado «¿Seis años más? / ¡A votar todas y todos para sacar a Nicolás Maduro!» en el que fijan posición como organización frente al proceso electoral, y específicamente frente al presunto dilema existente entre quienes proponen participar en las elecciones y entre quienes han decidido abstenerse, algunos de los cuales (no todos) están haciendo un llamado abierto a la abstención.

Por los firmantes del documento guardo un profundo respeto y consideración, así como una imagen de valentía y tenacidad altamente valiosa en la lucha por la preservación de uno de los mejores legados que nos ha dejado estos últimos 20 años de vida republicana. Precisamente por ello considero necesario expresar una crítica a dicho documento, en el entendido que al calor del debate, la democracia se fortalece y las posibilidades de encontrar una salida a la grave crisis que vivimos se acrecienta. Dicho esto, pasaré a revisar en detalle el documento y a expresar la opinión que me merece.

  1. «¿Seis años más?» No necesariamente. Podrían ser casi cuatro años más si se utilizan algunos recursos como el Referéndum Revocatorio. Pero inclusive, estos lapsos podrían reducirse si se activasen otros mecanismos existentes en el marco de lo establecido en la Constitución, por lo que pretender asustar al electorado con la posibilidad de que Maduro gobierne fatal e inexorablemente por seis años más, no se ajusta de manera estricta a las posibilidades que tendremos los venezolanos después del 20 de mayo. Lo que sí parece un hecho y sobre esto no podemos llamarnos a engaños, es que la salida de Maduro no será un proceso sencillo, fácil o natural, como cabría esperar en un régimen democrático, porque este no lo es.
  2. «A votar todas y todos para sacar a Nicolás Maduro»: Se entiende que lo que la consigna persigue es estimular la más alta participación electoral posible, en la suposición de que una abrumadora mayoría de votantes contra Maduro materializaría el tan anhelado cambio de gobierno e imposibilitaría un potencial fraude del Madurismo. Sin embargo, es preciso señalar que eso es una apuesta, no una certeza. Una abrumadora participación, distribuida entre los cuatro candidatos opositores que se han presentado a estas elecciones, más bien contribuiría a dotar de una enorme legitimidad a un proceso plagado de vicios, trampas, triquiñuelas y ventajismo gubernamental, y contribuiría enormemente a lavarle el rostro al madurismo ante el mundo, presentándolo como un gobierno democrático, que insistimos, no lo es. Si las encuestas dicen lo correcto, el único candidato que tendría posibilidad alguna de derrotar a Maduro es Henry Falcón. Como se supone que no es eso lo que persigue la Plataforma, uno entiende que el comunicado va más a allá del ámbito puramente institucional y entra dentro de la lógica propia de la campaña electoral y aunque no se dice explícitamente, al menos para quien suscribe resulta evidente que se está haciendo un llamado velado a votar por Henry Falcón, repetimos, única posibilidad real de vencer a Maduro en las próximas elecciones.
  3. A pesar de que el Comunicado constata la existencia de distintas motivaciones y sectores abstencionistas «…algunas de ellas con respetables y legítimos argumentos», terminan metiendo en el mismo saco a todo el mundo, y fustigando indiferenciadamente a todos. La decisión de participar en las elecciones y de votar por alguno de los candidatos es una decisión que en principio es respetable como acto de ejercicio de la soberanía popular, sea que se llame Maduro, Falcón, Quijada, Bertucci o quien sea. No cabe un juicio moral frente a la disposición de los electores a inclinarse por algún candidato, del mismo modo que no cabe un juicio moral frente a quien decide abstenerse. Es más, considerando las únicas opciones con probabilidad estadística de vencer, hay que comprender que para algunos escoger entre Nicolás Maduro y Henry Falcón es equivalente a escoger entre dos verdugos o entre dos cuadrillas de demolición que se han propuesto continuar la destrucción de este país, cada uno a su manera, pero ambos de espaldas al pueblo y con la mejor disposición de complacer al capital financiero, comercial e industrial trasnacional. A cuenta de qué se le exige a los venezolanos que escoja cual debe ser su verdugo o cual cuadrilla de demolición prefiere para que continúe la tarea destructiva ampliamente desarrollada por el gobierno en estos años, y que de paso, lo haga considerando como muy inteligente su decisión? Chantajear y culpabilizar a quien no quiera votar (Por Falcón o por quien sea) diciéndole que no votar es igual a votar por Maduro, es además de una afirmación irrespetuosa y hasta ofensiva, ignorante de las raíces de la abstención en Venezuela; una muy mala manera de procurar la necesaria unidad entre los factores que se oponen al madurismo especialmente cuando, como parece, después del 21-M será preciso redoblar los esfuerzos unitarios en pro de continuar luchando por una salida democrática a la crisis..
  4. No toda la abstención, y no todos los llamados a la abstención entran dentro de la lógica golpista/injerencista. No todo el que se abstiene o propone abstenerse está esperando o aupando una invasión o alguna forma de injerencia extranjera. Esa afirmación se inscribe dentro de la misma lógica extorsiva y chantajista que usualmente utiliza el madurismo y que nosotros criticamos. No es verdad que todo el que llame a la abstención se está haciendo parte de «…una agresión al futuro inmediato de nuestra nación.» Algunos simplemente entienden que es necesario tomar distancia prudencial de la dinámica político-electoral y de la camisa de fuerza que impone los requerimientos de una coyuntura electoral específica con la idea de construir desde abajo una nueva fuerza política capaz de recuperar lo mejor que ha dado este proceso y de disputar en condiciones distintas el poder a las facciones dominantes en la escena política venezolana, con todas las dificultades que ello implica.
  5. No toda la abstención responde a un «llamado» como tal. La abstención en Venezuela expresa un una característica actual de la cultura política de buena parte de la ciudadanía, que podríamos identificar con la cautela, la incredulidad y la desconfianza, que es la resultante de cosas como a) Una política expresa del chavismo de promover y estimular la división y la abstención dentro de las filas opositoras desde hace muchos años. b) Una gestión de gobierno desastrosa. c) Un liderazgo y una conducción de la política de oposición extremada y sistemáticamente errática, y d) Un desprestigio creciente del árbitro electoral y en general dl sistema y de los procesos electorales en su conjunto. No se puede recortar la realidad y extraer de ella la abstención como problema de modo positivista. La abstención solo es posible de ser comprendida en el contexto histórico en el que nos encontramos que ha hecho posible esta cultura política que tenemos.
  6. Apostar a salir de Maduro por la vía electoral el próximo 20 de mayo es exactamente eso, una apuesta. No existe garantía alguna de que ello ocurra. De manera que los requerimientos de una estrategia pos 20 de mayo son tan exigibles a quienes plantean abiertamente un llamado a la abstención como a quienes se colocan en plan participacionista. Y quienes se plantean participar tampoco dicen que pasa o que habrá que hacer si Maduro resulta vencedor. El requerimiento es para todos!!!
  7. Si Maduro permanece 6 años más en el poder o si en el futuro, Venezuela atraviesa por una Guerra Civil, sería un verdadero exabrupto y una completa injusticia pretender que quienes se abstengan hoy son los responsables de semejantes tragedias. Por esa vía terminarían expiando sus culpas quienes arrastraron a Venezuela hasta este escenario en el que nos encontramos. Eso no parece inscribirse dentro de lo que son los deseos y aspiraciones de quienes se agrupan en la Plataforma, por lo que resulta absolutamente innecesaria y fuera de lugar esa afirmación.
  8. No es verdad que quienes se abstienen estén cometiendo necesariamente ningún error político, o en todo caso, tantos argumentos legítimos tienen hoy en día quienes quieren abstenerse que quienes desean participar, y en consecuencia, tanta razón pueden tener unos y otros de señalar como errática la estrategia contraria. Y ambos sectores tienen razones de peso para reclamar que el otro deponga su estrategia y acompañe la que contraria. Ninguno es más legítimo, ni más asertivo en la definición de las estrategias y se debería ser más respetuoso y menos presuntuoso a la hora de calificar y juzgar la estrategia de los otros. Desde la posición de quienes se abstienen, podrían aspirar y hasta reclamar que los participacionistas incluidos sus candidatos se retirasen en boque de la contienda, porque -razones sobran y están perfectamente documentadas-, este proceso electoral es una verdadera trampa cazabobos en materia de condiciones y garantías. Nadie puede negar que un movimiento así dejaría a Maduro al desnudo ante el mundo, con su CNE tramposo y su proceso amañado. De hecho sería hasta más sencillo, razonable y factible que todos los candidatos se retirasen a que «Todos y todas salgan a votar para salir de Maduro».

Es preciso comprender que el 20 de mayo no se acaba el mundo, que la situación en la que nos encontramos es la consecuencia de muchas variables y condicionantes, entre otras, de nuestros propios errores y omisiones, y que con toda seguridad. Todos los que entes país nos oponemos a este proceso sistemático de destrucción de nuestro país, tendremos la tarea intacta al día siguiente esperando por nosotros.

Si para Uds. participar en el proceso electoral constituye un camino cierto e inequívoco para «sacar a Maduro», para otros hacerlo no es más que un acto de ingenuidad, una ilusión fundada en el recuerdo de lo que fue el CNE hasta 2015, y no del que es desde ese momento hasta hoy. Una ilusión, con muy buenas intenciones pero atravesada por una visión desesperada y pragmática del momento político, que no permite comprender las condiciones en que los sectores democráticos, nacionalistas, progresistas, revolucionarios, etc. nos enfrentamos al escenario y a la vocación autoritaria de Nicolás Maduro. Quién tiene la razón? Difícilmente pueda alguien decirlo con propiedad, autoridad y criterio de verdad. No se tiene (nadie lo tiene) el pulso de la formación molecular de microprocesos que van ocurriendo en el escenario político o en sus intersticiosy que pudieran ser determinantes en el futuro y, dada la complejidad de este momento y de la terrible fragmentación en que se encuentran las distintas oposiciones al madurismo, es preciso ser cuidadosos y no caer en la tentación de suponer que los otros están equivocados y nosotros estamos en lo cierto. La fragilidad de los elementos con los que se cuentan para aventurar un pronóstico del porvenir nos obliga a ser más cautelosos, menos presuntuosos y más humildes.

No. Definitivamente Abstenerse no es votar por Maduro. Abstenerse puede ser simplemente la única alternativa que le queda a quienes, -parafraseando a Benedetti-, sienten que no pueden hacer todo lo que quieren pero tienen todo el derecho de no hacer lo que no quieren.

Moisés Durán / Sociólogo

[email protected] // @Moisesccs

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