El país fabulado / Consecuencias de prohibir el uso de mochila

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Se trata de una historia real donde nombres, personajes y algunos hechos no fueron cambiados ni adulterados por respeto a nuestros lectores.

Sucedió que en el colegio católico, apostólico y romano de hijos de padres acaudalados del Municipio La Lagunita Country Club, el instituto educativo privado “School Sister Mary Corina Light Caraballo” (Colegio Hermana María Corina Luz Caraballo), la directiva decidió prohibir expresamente el uso de mochilas, argumentando que la medida es adecuada por el daño que causa su peso a la salud de los jóvenes y también esgrimiendo motivos de seguridad porque posiblemente algún chavista infiltrado podía llevar una bomba escondida en su mochila y hacer estallar el recinto educativo.

Esa decisión causó una tragedia porque Hans Gerhard Wuerich (que se hizo famoso  tiempo después cuando salió desnudo durante las guarimbas) fue castrado por decisión de sus padres que no entendieron a cabalidad la decisión del centro educativo, argumentaron que no querían que su heredero tuviera un destino distinto a esa escuela, preferían no enviarlo a otra y que su hijo se quedara bruto como terminaron sus vidas los dirigentes de oposición.

Después de consumada la tragedia la escuela pública un comunicado aclarando que las mochilas a las que se refería la orden eran de morrales o bolsos que se guindan los alumnos en la espalda.

Los padres ejecutaron una acción judicial que ganaron pero el juez sentenció que serían indemnizados económicamente porque no se podía subsanar la colocación de las mochilas de su hijo Hans porque descansaban en santa paz.

Freddy Krueger Güevara, un mozo de 17 años, hijo de la única familia no adinerada de la School  y becado por la MUD y la embajada de EEUU, se rebeló contra la decisión de prohibir a los alumnos el uso de mochilas. 

El adolescente Freddy Krueger empezó a mostrar su desacuerdo con la iniciativa usando un microondas para transportar su material escolar con objeto de atraer la atención. De hecho, hasta escribió un ensayo de media cuartilla para convencer a la directiva de la School que debían reconsiderar la medida.

Argüía el joven Güevara que “tal prohibición era por culpa del dictador Maduro que empezó a regalar morrales y estos se popularizaron en la República Bolivariana de Venezuela, y –dice- por ser la directiva del instituto educativo opositora acérrima del cruel gobernante, que al percatarse que algunos estudiantes llevaban el morral tricolor guindando en sus espaldas, decidió vedar su uso expreso supuestamente por razones de salud cuando en realidad se trató de una acción política de la directiva del instituto que odia los morrales chavistas y no deseaba verlos circulando por la escuela para evitar la difusión de símbolos comunistas”, finalizó en su escrito el mozo Güevara.

El adolecente Stalingrado González Zuloaga Stelling le llegó un repentino brote de inteligencia – algo inusual- y decidió llevar una cesta de mimbre para transportar sus útiles escolares.

Pero el aburrido Enriquito Maricori Capriles Rarosky compró la carretilla de un personaje muy famoso y popular que vivió en la ciudad de San Juan de los Morros llamado Cayetano para trasladar sus cuadernos, libros y demás enseres escolares.

Deivy Smolansky Vollmer un anormal joven de clase media alta se le prendió el bombillo que tenía apagado desde la infancia y se compró un burro de nombre Trump para transportar sus utensilios escolares. Fue expulsado del colegio porque el consejo de profesores declaró que llevó el animal para provocar al profesor Ismael García a quien le decían el borriquito o cuadrúpedo, no por dote físico-orgánico sino por carencia de inteligencia.

El fanático colegial Sophio Lorent Saleciano de Armas que viajó junto con Enriquito Maricori a San Juan de los Morros, aprovechó y se compró el carrito de chichero para trajinar sus equipos escolares que utilizó el muy conocido Don Jesús cuando vendía chicha en la Plaza Bolívar.   

La peculiar protesta finalizó cuando los estudiantes fueron suspendidos durante cinco días por negarse a entregarle a los directores del centro el microondas, la cesta de mimbre, la carretilla, el burro Trump y el carrito chichero, además le decomisaron sus teléfonos móviles con el que informaban a sus padres de cómo los trataban. Poco después de la entrada en vigor de la normativa en la School “Doña María Corina Luz Caraballo”, se lanzó una campaña en las redes. La petición advierte que la medida podría empeorar los resultados académicos de los estudiantes y agravar sus estados mentales.

Según la opinión del director de la escuela, el sacerdote Henry Ramillete Allup, recogida por los medios de comunicación, “los estudiantes fueron sancionados por pasarse de mariposones, lechuguinos y petimetres conforme a las reglas de la escuela. Es lamentable que algunos padres traten de alabar el comportamiento inapropiado de sus hijos al negarse a colaborar con nosotros”.

Alex Vásquez Portilla

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