Alex Vásquez Portilla / El país fabulado

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Foto referencial (Archivo)

Raudo y veloz ha sido el comportamiento de algunos opositores venezolanos, que sin anestesia ni vaselina, valga la expresión, iniciaron una brutal campaña para intentar denigrar y enlodar el Programa de Recuperación Económica anunciado por el Presidente Nicolás Maduro.

No había terminado el presidente sus anuncios en materia económica, cuando voces agoreras y catastróficas de algunos opositores que se creen súper dotados en  el área económica, profetizando acerca del fracaso e inviabilidad de las medidas para recuperar la vida económica del país.

Existen analistas más serios y comedidos que tienen la virtud de tomarse un tiempecito para dar a conocer sus opiniones cuando se hacen anuncios económicos, es decir, se reservaban el derecho de asimilar o masticar muy bien las medidas comunicadas para no caerse de nalgas. En cambio, los “sabiondos”, como un caballo desbocado, en cuestión de segundos lanzan sus comentarios a través de internet o redes sociales, sin tener la inteligencia necesaria para evitar equivocarse y ahorrase por lo menos el ridículo.

Nos imaginamos que miles de compatriotas, inmediatamente después de lo anunciado por Maduro, apenas empezaban a realizar sus cálculos de cuánto era eso de medio petro, si el anuncio del nuevo salario les  alcanzaría para cubrir la canasta básica, que cómo era la guarandinga esa del anclaje del bolívar soberano a la criptomoneda el petro, incluso, intentaban comprender cómo era eso de darle matarile-rile-rile al criminal dólar today, y ya los “sabelotodo” habían lanzado vía tuits que todos los anuncios económicos de Maduro son un gran fiasco, un descalabro y un hundimiento económico.

No queda otra, dada la celeridad en que respondieron los sesudos opositores, es síntoma inequívoco de un engreimiento  y suficiencia muy poca veces vista, se consideran como si fueran la última bebida refrescante en el desierto.

Salir boca e’ jarro a oponerse con la velocidad de un rayo a cualquier política o iniciativa del Presidente Maduro, tiene sus consecuencias porque es una muestra innegable de improvisación y piratería, esa ha sido la conducta de la oposición desde que Chávez asumió el  poder, actúan de manera alocada y sin estribo.

Lo aconsejable es que respiren hondo, se tomen un sedante natural como la manzanilla, cuenten hasta diez antes de hablar para que puedan emitir un criterio razonable en torno al grupo de medidas económicas.

El colmo ha sido que algunos opositores menos improvisados, esperaron un lapso prudencial, se tomaron un descanso antes de hablar y hasta emitieron juicios razonables respecto a las medidas anunciadas por el presidente, pero los más radicales opositores, los come candelas, le cayeron a cogotazo limpio y virtual a través de las redes sociales.

Lo que le puso la guinda a la desastrosa torta de los habladores de oficio de la oposición fue el detestable acento de supremacía académica: “ese plan económico va derechito al fracaso porque el gobierno hizo caso omiso a nuestras recomendaciones para salir de este atolladero económico”.

Pero el meollo del asunto es otro, la oposición ha acusado a Maduro de no formular medidas correctivas para mejorar e higienizar la economía, pero cuando diseña y expone un plan la desvencijada oposición las consideran negativas aunque vayan por buen camino, porque en la lógica de la oposición cualquier iniciativa que mejore las condiciones económicas de la población, se convierte para ellos en una acción muy peligrosa y dañina para sus mezquinos intereses porque los ahuyentaría de Miraflores, por tal motivo sus predicciones y opiniones siempre serán catastróficas y desventuradas.

El otro asunto a considerar es que esta lamentable y destartalada oposición apátrida son a la vez amigos, simpatizantes y militantes de las políticas neoliberales, les fascinaría que nuestra amada Venezuela sea socorrida y tutelada por el Fondo Monetario Internacional (estranguladora de pueblos), y que la economía venezolana sea dolarizada, por eso entendemos, sin pretender ser unas lumbreras, que para la derecha es perder tiempo y neuronas analizar cualquier propuesta o medida económica que no esté dentro del marco del capitalismo salvaje porque estaría irremediablemente destinada a fracasar. ¿Así o más claro?

Nos encontramos el próximo martes.

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