Argenis Ranuárez Angarita   / Escoria

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San Juan de los Morros.- Escoria proviene del latín “scoria”. Estrictu sensu, es desecho, desecho que ninguna utilidad tiene, que no sirve para nada.

En esta Venezuela preterida, los viejos somos ni menos ni más que escoria, no servimos para nada.

A los viejos se los ignora o se los patea, sin término medio. Muchos preferimos ser ignorados. Duele menos. Las patadas duelen más si dimos tiempo, dedicación, atención, enseñanza y afecto.

La peor de las vidas es la del viejo aquí y ahora. Sufrimos y padecemos la incomprensión. Son con tanta frecuencia los nuestros tan torpes, que consideran a nuestros olvidos, pecados, a nuestras limitaciones físicas defectos, y a nuestras aficiones vicios.

Los viejos sufrimos más la falta de tolerancia que la mala situación. Esta última mantienes vacíos nuestros estómagos, aquella, dolidas nuestras almas.

Se nos considera escoria. Para nada servimos. Latu sensu, eso somos, escoria, no servimos para nada por ahora, porque tal vez muy pronto, nuestros huesos y nuestra carne servirán para elaborar galletas de plankton verde, alimento para animales bípedos sobrevivientes a la hecatombe.

¿Será que nos alcanzó el destino?

Argenis Ranuárez Angarita

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