Alex Vásquez Portilla / El país fabulado

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Foto archivo

Fray Bartolomé de Las Casas (Sevilla, 1474 – Madrid, 1566), religioso español, defensor de los derechos de los indígenas en los inicios de la colonización de América fue quién sintió misericordia de los aborígenes que eran explotados, humillados y avasallados en las minas de oro antillanas y, para remediarlo se le ocurrió una grandilocuente idea que en nuestro tiempo también lo hubiera pensado un Pajulio Borges cualquiera, le planteó al Rey Carlos V que los reemplazaran por negros. ¡Genial! ¿No?

No es nada casual y mucho menos inocente haber enlazado al tal Pajulio Borges con la ingeniosa idea del citado fray. El cejudo, unicejo o cejijunto,  como le dicen en el bajo mundo de la política a este ambulante político, siente tanta compasión por los sufrimientos que estamos pasando los pobres venezolanos hoy día como consecuencia de una guerra económica que él mismo y otros actores políticos de la derecha nacional e internacional han propiciado como arma política para derrocar un gobierno, astuta y oportunistamente ha salido en gira internacional interminable a pedir a los que se creen dueños del mundo que nos martiricen infinitum, que aprieten más las tuercas, que redoblen las presiones contra Venezuela, que apliquen más sanciones financieras, económicas, petroleras, alimenticias, medicinales, así como de productos y bienes esenciales. Un escritor argentino llamó a la actitud de fray Bartolomé de Las Casas, “curiosa variación de un filántropo”.

Si intentáramos por pura ociosidad conceptualizar la conducta de Pajulio Borges, podríamos definirla como “la curiosa variación de un neoliberal”. Explicamos: Me salta a la mente la tragicómica historia de un malhechor que simulaba ser evangelista, prometía la liberación de los esclavos y luego se lucraba vendiéndolos. Si se ponían pichacosos queriendo liberarse, el falso predicador optaba entonces por asesinarlos. De repente me viene un pálpito cerebral que en el caso de Borges ese cuento es casi autobiográfico.

Conozco otra fábula, el hijo de una mujer multimillonaria que fallece lamentablemente en un incidente de tránsito, ella se niega rotundamente a admitir la verdad, entonces aparece un hombre impostor que se hace pasar como el hijo de la millonaria. El vivísimo embaucador aprovecha el sufrimiento y dolor de madre para heredar la fortuna ajena. Al final hubo un desenlace feliz, los familiares de la acaudalada mujer le abren un juicio al defraudador y la justicia lo condena a varios años de prisión. Mientras tanto nuestro Pajulio Borges anda de norte a sur y de este  a oeste por la geografía universal haciéndose pasar como si fuera el heredero de Venezuela y ofreciendo buena parte de su fortuna heredada (yacimientos de petróleo, minas de oro, diamantes, plata, cobre y minerales diversos).

La lógica de Pajulio es que él entrega parte de su fortuna heredada (Venezuela) a cambio de que los gringos y sus lacayos internacionales lo encaramen en el poder político y lo reconozcan como su gobernante legítimo, instaurando su monarquía neoliberal de ensueño y convertirse en amo de los súbditos venezolanos para explotarlos igual como en los inicios de la colonia, y los venezolanos explotados esperanzados que reencarne fray Bartolomé de Las Casas para que los reemplace no por negros sino por los oligarcas.

Así de malvado y vil es que uno puede concibe a este político de pacotilla.

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* Ese que va caminando debe ser Pajulio Borges porque no le cabe una raya más.

* ¡QUÉ LOCO! Obama dijo que Venezuela era una amenaza para Estados Unidos, y ahora Donald Trump amenaza a Venezuela.

* Pónganse de acuerdo. Las duras medidas económicas deben ser contra la oposición, porque le han dado todos los dólares y no han podido tumbar a Maduro.

* Resistencia la de los venezolanos que se cala semejante oposición.

* El imperio nos ataca directamente porque sus lacayos son incompetentes.

* Si la Conferencia Episcopal estuvo con Dios alguna vez, hace tiempo brincó la talanquera.

Atentos el venidero martes.

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