Los retos de la formación docente del siglo XXI

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Desde los orígenes del ser humano como especie ha tenido un instinto innato por aprender cosas nuevas cada día, pero muchas de esas cosas que el hombre adquiere para su desarrollo, vienen brindadas por un mentor o alguien que de una u otra manera mediante su experiencia o curiosidad aporta o siembra un conocimiento dentro de cada persona que se encuentra en el camino del saber, pero este camino es largo y lleno de obstáculos pero solo cuando el aprendizaje es verdaderamente significativo y será eficaz en el aprendiz.

Cuando hablamos de retos u obstáculos dentro de la formación del individuos ya lo asociamos que vienes cargados de desesperanzas y angustias, pero dentro de la formación docente, estos restos vienen cargados de grandes logros más que de angustias y desesperanzas.

Estos retos permiten que el docente o el que se está formando para docente entienda que el camino de la enseñanza es una colina llena de riscos y caminos estrechos.

Estos retos se pueden clasificar en cinco importante ramas conceptuales; la primera Educar en Polaridad este reto viene cargado de un factor que no podemos controlar que es el crecimiento poblacional, el auge tecnológico y la polarización de la diferencia en los ingresos y el crecimiento de la pobreza en los países subdesarrollados.

En América Latina, por ejemplo, la diferencia entre el ingreso de los países más ricos y el de los países más pobres varia significativa mente, es por esto que el educar en polaridad se ha vuelto cada día más difícil La educación corre el riesgo de quedar al margen del proceso de cambio y de atestiguar pasiva el posibilidades de lograrlo. Deterioro de la calidad de vida en cada rincón del mundo. El siglo XXI exige de ella lo mejor y son buenas las posibilidades de lograrlo.

Otros de estos retos es El Sueño, Cada docente se encuentra en el aula con miembros de la sociedad civil: niños y jóvenes que ven la realidad desde la velocidad de lo cibernético, la angustia del desempleo (que se vive en la familia o en la calle) y la necesidad de resolver problemas reales (con la pobreza a la cabeza).

Un enorme potencial está en sus manos y es por ello que lo distinto es necesario. Es urgente pasar de transmisor, el que todo lo sabe, a formador, el que acompaña, en lo cotidiano.  El proceso es semejante al de quien siembra: lo pequeño se deposita, cuidando con responsabilidad de los factores al alcance, desde fuera y en la confianza de que lo grande aparezca a tiempo.

Por otra parte se presenta otro nuevo retos que es Lo Concreto, esta misma consiste que  la práctica docente está centrada en el aprendizaje y en el alumno arranca en la decisión del profesor para dejar la cátedra monolítica y acompañar el proceso de conocer en cada grupo.

Una manera de personalizar el inicio del vínculo educativo es la identificación de las fortalezas personales de sí mismo y de cada alumno, para luego asumir la tarea de aprovechar los puntos fuertes y hacer crecer los débiles.

Así mismo otro de estos retos está basado en  El Resultado el mismo está centrado en la evidencia, la interdisciplina y la supervisión, aspira a concretarse en la figura del profesor competente y formador en competencias, centrando la atención en lo que el profesional (docente o alumno) es capaz de hacer y no en lo que ha hecho (tiempo de experiencia, cursos acreditados o grados conseguidos).

Ya no es posible vivir de las glorias del pasado ni «dormir en los laureles». Esto se trata de asegurar lo que se sabe (una teoría de la realidad), lo que se percibe o interpreta (una lectura de la realidad), lo que se hace (una práctica eficaz), la manera en que se hace (un ejercicio certificado) y la actitud con que se hace (una ética del servicio).

Un perfil profesional para incidir a través de resultados sobre la realidad en todos los niveles, para inculcar la educación, continúa a lo largo de la vida y enfocar los recursos a la solución de problemas, especialmente en los sectores menos favorecidos de la sociedad.

El reto se completa en la integración de equipos, de asociados, para ir borrando el paradigma del profesional aislado, atrapado en su visión del mundo y del trabajo. Allí, en la fuerza del conjunto, la realización de la persona individual es posible y aún más probable, desde un servicio más amplio y efectivo, en el encuentro con el otro compañero y el otro a quien se sirve profesionalmente.

Y para finalizar se presenta un último reto que es el Educar para la Equidad este reto se trata de brindar lo mejor como factor de equidad, testimonio de posibilidad y esperanza para quien menos tiene, impulso para reconocernos iguales y con necesidad del otro.

Los hechos nos llevarán a disfrutar de lo que hacemos y vivimos, a incidir en la transformación desde la práctica sencilla y cotidiana, a valorar lo que somos y a buscar la plenitud en cada día. Es una forma concreta, cercana a cada uno, de superar la brecha de la desigualdad creciente, de combatir la pobreza desde el trabajo docente. Un reto difícil y al alcance de la mano.

Maestrantes de Posgrado de Ciencias de la Educación. Universidad Simón Rodríguez Extensión Ortiz/ Sección C

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