Los Carreño-Llamozas: raíces profundas y buena sangre

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Tres de la dinastía, Ricardo, Julián e Iván(+)

San Juan de los Morros.- Los Carreño-Llamozas son una familia emblemática del Estado Guárico, nacidos del matrimonio de dos llaneros de Calabozo llamados Eduardo Carreño Gondelles y Amelia Llamozas de Carreño, de cuya unión nacieron: Eduardo (+), Sergio –El Negro-, Javier(+), Julián, Iván -condiscípulo nuestro, fallecido hace poco-, Ricardo y Kiko(+).

Por vía materna están vinculados al notable músico Salvador Llamozas y por vía paterna al prócer José María Carreño, de los pocos leales al Libertador hasta la muerte del héroe, a quien acompañó hasta Santa Marta donde Bolívar expiró, enfermo su cuerpo de tisis y su alma de las decepciones. Un honor que compartió Carreño con José Laurencio Silva, Mariano Montilla, O`Leary, Fernando Bolívar y el médico francés Alexander Prospert Reverànd. Vinculados también por esa vía los Carreño-Llamozas, con el escritor y músico Manuel Antonio Carreño y con el maestro del Libertador Simón Cayetano Carreño Rodríguez, quien pasó a la historia simplemente como «Simón Rodríguez«.

Esa honorable familia desciende de un linaje que aparece en la historia patria llenando páginas gloriosas: Carreño-Carreño, Carreño García de Sena y Carreño España. El caraqueño Ignacio Carreño-Carreño casó en San Casimiro el 30 de noviembre de 1878 con Doña Felicia España, nacida en Cúa, hoy Estado Miranda, pariente directo ella del prócer guaireño José María España. De esa unión nacieron los Carreño-España, entre quienes está el Coronel Julián Carreño España, nacido el primero de septiembre del año 1880 y quien murió a mediados del setenta del siglo pasado en Caracas.

El Negro Sergio Carreño Llamozas -tercero izquierda a derecha-, en una fiesta de gran gala en Calabozo, con amigos y contemporáneos: Coronel Carlos Tosta Benavente, Iván Belisario, José Esteban Martínez, Manuel Sarmiento, Alberto Villasana, Gonzalo “Quito” Escobar, Juan Naranjo y Leonardo Barbella.

Suerte y oportunidad de excepción para nosotros, haber conocido a ese sancasimireño bautizado en su pueblo natal apadrinado por José María y Úrsula Carreño. Ese hombre de armas aparece como General en algunos datos genealógicos y como Coronel, según su nieto y homónimo Julián Carreño Llamozas. Agradecemos al académico de la historia, el Profesor Olmand Botello, su valiosa colaboración para el presente trabajo.

Carreño España fue Jefe de Armas en Aragua durante el Gobierno de Juan Vicente Gómez -con calabozo como capital guariqueña-, y Jefe Civil en Zaraza y Valle de la Pascua. Nuestro inolvidable amigo el poeta zaraceño José Francisco Martínez, en su obra “HIstoria del Béisbol en Altagracia de Orictuco (Caracas,1972)», dice que Carreño España fue durante esos ejercicios de Jefatura Civil, gran promotor del incipiente béisbol en las citadas ciudades. Casado con Doña Mercedes Gondelles, también sancasimireña, procrearon a Eduardo, José Ignacio del Carmen, Juan Manuel, María del Rosario, Félix Alberto, Pedro Ignacio, Felicia Antonia, Antonio María y José María Fortunato.

Don Eduardo Carreño Gondelles, fue amigo entrañable de nuestro Padre -Israel fue su médico-, de nuestro abuelo paterno “Papá Pedro”, y amigo nuestro. Sus hijos estudiaron en el Instituto Escuela Guárico de San Juan en la década de los cincuenta. Con Iván compartimos grado, aula, recreo y paseos. Fue prefecto del extinto Distrito Roscio del Estado Guárico, cargo en el cual dio también lecciones de honestidad, respeto y caballerosidad. Doña Amelia vivió una muy digna viudez y entregó sus huesos a la tierra, ya nonagenaria, en paz con Dios, consigo misma y con los demás.

En la casona de los Carreño-Llamozas de la calle Real de la capital del Guárico, donde hoy está el Paseo San Juan, conocimos, ya entrado en años pero con gran vitalidad y lucidez, al Coronel Julián Carreño España, padrino de Isaías Rodríguez Díaz, ex vice Presidente y ex fiscal General de la República, actual constituyentista. Era Carreño apuesto, de buena conversación y muy educado. Los nietos lo llamaban PAPÁ-U, y a Doña Mercedes, su esposa, MAMÁ-U.

Una Disgresión

Una y mil veces nos hemos preguntado si el General Emilio Arévalo Cedeño, luego de gobernar al Guárico designado por el Presidente López Contreras, en esas caminatas vespertinas por las calles Bolívar y Sendrea, no se encontraría con el coronel Carreño, quien se sentaba cada tarde en la puerta del caserón.

¿Hablaron?. ¿De qué hablaron?. ¿El cumplimiento del deber del uno, guerrillero, y del otro, Jefe de Armas del Gobierno, caballeros y hombres de amor ambos, los llevó a perdonarse?. Y nos preguntamos también, si alguien tiene respuesta a esas interrogantes. Vale.

Argenis Alí Ranuárez Angarita

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