CUÉNTAME TU HISTORIA / Burdeles de mi pueblo

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El bar  «Cueva e Tigre»  era un lugar innombrable delante de nuestros padres. Mucho menos delante de alguna novia o pretendiente.

Cueva e Tigre, al igual que La Quinta, eran conocidos burdeles de la capital del Guárico. Algunos tenían un nombre  entre los «usuarios» y otro en el registro legal.

«Brisas de Acapulco» es el nombre real de La Quinta.También existían los más populares o economicos, como  «Luis Piquito» en la Avenida Los Puentes.

Hoy casi todos han desaparecido y otros se «transformaron». Sin embargo, aun forman parte  del conversar de adultos, incluso, se convirtieron en puntos de referencia.

Me cuenta el cronista de la ciudad, Reinaldo Peña Chacín, que CUEVA  E TIGRE estaba ubicada frente a la Urbanización El Portal y LA QUINTA, antes de llegar al hotel El Viñedo, en la carretera nacional San Juan – La Villa.

Cuando algunos querían hablar en clave decían: Vamos al CCCT y los incautos pensaban que se referian a un Centro Comercial, asi disfrazaban su escapada al Centro Comercial Cueva e Tigre. 

Los burdeles o prostibulos, podran ser vistos como sitios inmorales, pero nadie podrá negar que han sido fuente de inspiración para poetas y cantantes.

Quien no ha tarareado la canción  de Yodano «Perla Negra», el encuentro  más sublime y hermoso entre una prostituta y un poeta:

Mis manos saben lo que hacen
Mi lengua no tiene rival
Dime que quieres que te haga
Yo se de mil calles
Y todas llevan al mismo lugar
La cama todavia caliente
¿Quien sabe cuantos habrá?
Y en menos de cinco minutos
Dejo mi aliento en un cuerpo cansado
De tanto rodar

Yordano fue más directo y al ritmo de rock también cantó «Sopa de cangrego», inspirada en una mujer que trabajaba en un bar en la Guaira y que lo atrapa con ese músculo habilidoso que bautizaron como «cangrejera»:

Ella era la reina en un bar allá en La Guaira

Me apretó muy duro por los hombros

Desde entonces no logro salir de la sopa

Ella tiene un cangrejo en la cocina

Dame, dame sopa que quiero comer.

Arjona y escritores como Gabriel García Márquez han narrado cientos de historias reales e imaginarias de sus visitas a estos «santuarios».

Apoyándose en sus recuerdos el Gabo escribe una historia de amor que tiene como protagonista a un anciano envuelto en el afecto de una mujer joven, en un burdel, así llega “Memorias de mis putas tristes”.

Y usted amigo lector, ¿cuál es su historia?

Orlando Medina Bencomo / El Tubazo Digital

 

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