Ardió Troya en el pueblo de La Atascosa

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Capítulo: Los Vecinos

San Juan de los Morros.- Recuerdan a la famosa Greta, “La pandereta”…? Bueno, como ya es sabido, su verdadero nombre era Andrómaca, la cual llevaba con gran altivez, aunque sin caer para nada en el más mínimo y fútil endiosamiento —a sabiendas que además, era una artista consumada—, estando ella en conocimiento de que era realmente bella, aunque sí, una regordetica mujer que cuando uno la observaba bien, claramente quedaba expuesta ante nuestros sentidos como un personaje salido de las sensuales telas del pintor colombiano Fernando Botero.

Pero su verdadero orgullo en realidad venía de la antigua Grecia, país de origen de su madre, la Sra. Helena; quien le bautizó de tan significativa manera… Tal vez, como el magnánimo tributo de su parte a las mujeres caídas con sus hijos y esposos, inocentes ciudadanos de una gloriosa nación enemiga de la suya; cuando ambas se enfrentaran en una dura y cruenta guerra durante diez años en las costas de la aguerrida Ilión, también llamada Troya.

Comandados los ejércitos defensores esa vez por el eximio héroe Héctor Priámida, domador de caballos; y, marido de aquella cuyo nombre, serviría de inspiración a la madre de quien ahora, encabeza este arbitrio…

En momentos en que, tan emblemática ciudad caería hasta sus cimientos quedando convertida en un horroroso infierno, bajo las masivas llamaradas de su incendio; para beneplácito del rey de Micenas, Agamenón Atrida, en representación de todos los aqueos… Quien convertido en ese momento en un orate desquiciado, mandaba a sus hombres a avivar el fuego y, gritaba de euforia por la derrota enemiga; pero de no ser por la participación de los dioses olímpicos a favor de los invasores, quién sabe cuál habría sido el resultado.

En una de las tantas visitas del circo de sus padres al pueblo de La Atascosa, Andrómaca quedaría flechada por Cupido en beneficio del amor que desde siempre, le profesara otro gran amigo mío; Felipe Gómez. Hermano por cierto, de Jesús (Chuíto) Gómez y, por supuesto amigo también, de aquellos dos que yo les conté al principio me acompañaban siempre al circo en las faenas de ventas de algodón de azúcar, para costearnos las entradas al espectáculo. Félix Gamero al que llamábamos “El Gato”,  y Argimiro Varguillas.

La unión matrimonial entre Andrómaca y Felipe en este pueblo sería famosa, ya que sin ellos saberlo al momento en qué ocurrió, daría mucho de qué hablar en los años venideros, razón por la cual además sería esto inevitable pues, su amor era tan alocadamente intenso, que parecía no haber barreras que pudieran detenerlo, por cuanto pasado el tiempo de todos modos un buen día, ineluctablemente se llevó a cabo. No sin antes caer en agrias discusiones y rechazos por parte de su familia, principalmente del lado de su hermano Víktor quien en un par de ocasiones se cayó a puñetazo limpio con el pretendiente, resultando tablas ambas trifulcas y, entonces la barbarie en cualquier caso, por suerte no llegó a mayores.

Estas refriegas e incómodas situaciones se dieron en los últimos años, los dos previos para ser exactos, al décimo aniversario desde la primera aparición del Gran Circo Albacora, en el pueblo de La Atascosa; década al cabo de la cual quedaría marcado —aunque no para siempre pues, aun así, seguiría viviendo de algún modo en los espectáculos de Greta; entonces en su propia empresa, Gran Circo Volatineros—, el final de sus otrora exitosas presentaciones en aquel pueblo, para entonces caer en desgracia….

Autor: Mario Celis Cobeña

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Tomado del libroLas Evasiones de Hilario Coba”, perteneciente a la saga de cuatro:Relatos Oníricos de La Atascosa

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