Peso colombiano gana terreno en Venezuela

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Caracas.-Desplazando al bolívar en sus funciones de moneda de curso legal en Venezuela, el peso colombiano cada día gana más territorio los municipios próximos a la frontera con Colombia, como Colón, en Zulia, y los directamente colindantes como Bolívar, en Táchira.

La devaluación del bolívar se ubica sobre el 98% desde la última reconversión monetaria, efectuada el 21 de agosto de 2018. Desde entonces, la hiperinflación solo se agudizó, arreciando el uso de otras monedas extranjeras con que “proteger” los ingresos.

Conocida por ser sinónimo de tierras ampliamente dedicadas a la ganadería, Santa Bárbara del Zulia está siendo conocida por otros aspectos de su economía, en la que el peso se instaló como medio de pago, excluyendo al bolívar.

De todo se puede ver siendo cotizado en pesos, así lo cuenta un residente del sector, que prefirió mantenerse en anonimato. “Lamentablemente ya todo se mueve en esa moneda. Desde el comercio, el pago de nómina a trabajadores, hasta para poder echar gasolina hay que pagar a los guardias en pesos o dólares, incluso para sellar la salida de Venezuela hasta Colombia en el Saime, sin hacer cola, pagas 50 mil pesos, todo es un negocio”, aseguró.

“Te dan los precios de los bienes en dólares o pesos cuando se trata de repuestos o insumos que irónicamente salen mucho por el 30% de lo que valen en Colombia”, agregó la fuente.

También Gustavo Fuentes rechazó que el llenado de una bombona de gas, que venden con creces en medio de fuertes fallas del servicio, rondan los 10.000 y 20.000 pesos.

Un teléfono celular de gama media-baja puede costar 160.000 pesos. La gasolina, combustible que contrabandean fuertemente en el municipio, extrayéndolo hacia el hermano país, tiene toda una serie de subventas.

En la red social Twitter, muchos usuarios exponen las irregularidades, exigiendo respuestas a los funcionarios. Yamelis Galué, @ygaluev tuiteó su denuncia: “En la estación de servicio Santa Bárbara, km. 2, venden la gasolina en pesos colombianos y no aceptan bolívares”.

En este contexto, hay quienes emprenden un viaje de 118 kilómetros, distancia que separa al municipio del Sur del Lago con Puerto Santander, entidad colombiana en Norte de Santander. Todo esto para llevar a su casa productos más económicos y rendir sus ingresos.

Los productos más económicos que se encuentran son pañales, papel higiénico, toallas sanitarias, artículos de higiene personal como jabones y champús, entre otros. Para los productores y comerciantes, compran del lado colombiano lubricantes, cauchos, baterías para carro, y pagan a carretilleros por pasarlo por vía acuífera. Este esfuerzo, representa un ahorro que circunda del 30% o más.

En San Antonio del Táchira, capital de Bolívar, esta distorsión económica tiene mayor impacto, tomando en cuenta los escasos 11 kilómetros que la separan de la hermana república.

Allí, los límites se ven aún más borrosos. Productos alimenticios y de higiene, así como autopartes y otros rubros muestran precios en moneda colombiana, pero tocan también extremos como sectores educación y salud.

Los pesos cotizan la salud, según el caso del tachirense José Villa, quien rechazó que “en el CDI de San Antonio del Tachira, nunca hay medicina. Si llegas con un fuerte dolor te mandan a comprar la ampolla a una casa que queda diagonal, y te venden las ampollas cubanas a 2.000 pesos”.

Ramón Abreu, padre de familia, resumió en un tuit su descontento: “Presidente, ayuda en la frontera de San Antonio. En el colegio Rómulo Gallegos, fija la cuota en Bs 6 mil, más 10.000 pesos por niño, esto no es tolerable”.

Otros servicios como el de televisión por cable entran en el amplio abanico. “En san Antonio del Táchira están cobrando el servicio de Intercable en pesos (8.000), no tienen punto y no aceptan transferencias”, señaló en Twitter, el usuario @Nashsark.

También sucede en Ureña, la ciudad capital del Pedro María Ureña, donde ganar en efectivo es sinónimo de pagar con pesos, reseñó agencia de noticias Agence France Press (AFP).

“Aquí le cobran a uno las naranjas, en pesos; el azúcar, en pesos; los vasos, en pesos. Todo el mundo maneja el peso, más nada”, dijo a la AFP Marcos Vega, de 73 años, mientras hacía sus jugos en un puesto callejero en Ureña.

Para el economista Alberto Castellano, economista y profesor de la Universidad del Zulia (LUZ), “una moneda buena sustituye a una moneda mala, y una moneda mala es aquella que ya no se pueden emplear para efecto de estas tres funciones, de las que el bolívar ya perdió dos: como reserva de valor y como unidad de cuenta”.

Castellano opinó que “el bolívar falleció como moneda de circulación legal y como medio de pago”, y agregó que “los países que han vivido el proceso hiperinflacionario han tenido las mismas consecuencias, múltiples monedas extranjeras circulando en su economía, esto habría que evitarlo sacando una nueva moneda en un nuevo contexto de política económica”.

Andrés Santeliz, también economista y docente de la Universidad Central de Venezuela (UCV), analizó esta distorsión cambiaria apuntando que “si la inflación interna de tu país es mayor que la inflación de los socios comerciales, tú usas la moneda de esos socios, porque nadie quiere perder valor, probablemente cuando se trata de situaciones de diferencias operativas que se tengas te da tiempo de soportar la pérdida en el corto plazo pero a medida que eso se va extendiendo en el tiempo, no hay manera de aguantarlo”.

Expresó, además, que “ cuando estás perdiendo cantidades importantes de bienes y servicios, lo más corriente que te consigues es que se sustituya la moneda. Pasa en nuestro caso (otras zonas del país) con el dólar, que prefiere una moneda que le permita siempre preservar valor, como no lo hace el bolívar”.

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Panorama

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