Partidazo de Iniesta / Barcelona se consagró campeón de la Copa del Rey

***Exhibición del manchego en la cuarta Copa consecutiva del Barça.***

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España.- Andrés Iniesta dejará una huella profunda en el fútbol español, tal y como demostró en la que probablemente será su última final como azulgrana. En plenitud dirigió al mejor Barça en años para firmar la mayor goleada en una final copera entre equipos de Primera.

Barrió a un Sevilla irreconocible, desastroso, abroncado por su público, justo castigo a un partido horroroso. Ni supo ni pudo dar respuesta al campeón.

Hubo poca final, no solo porque el equipo de Montella estuvo impresentable, sino, porque también lo quiso el Barça. Y es que el cuadro azulgrana en bloque reservó su mejor versión para arrasar al Sevilla del Wanda Metropolitano.

El Barça marcó territorio de entrada. Se hizo con la pelota y apretó con fiereza en la salida del rival. Iniesta midió los tiempos en el costado izquierdo y empezó a hurgar por esa zona junto a Alba. La fiabilidad del manchego con la pelota invitó a asociarse al resto del equipo, mientras al Sevilla le costaba coger el pulso al juego.

Al borde del minuto 10 avisó Messi con un golpe franco muy lejano (unos 30 metros) que tuvo que sacar Soria de la escuadra. No hubo más disparos de fogueo.

Buscó la presión alta el Sevilla, aclaró al portero y Cillessen encontró un boquete a 50 metros. El pase, digno de Xavi o Iniesta, contó también con la complicidad de Soria que dudó y reculó. Countinho lo aprovechó para entregar el gol a Suárez.

El gol a los 13 minutos sacó al Sevilla del verde. Cada pérdida en la circulación ofrecía campo abierto para la contra culé por las dificultades de los pivotes para cerrar. Además, Suárez sacaba de zona a Mercado y con él a toda la línea defensiva.

La variedad del ataque azulgrana reventó el partido antes del descanso. El segundo cayó por el costado derecho. Lo detonó Iniesta buscando a Alba en línea de fondo. El lateral buscó atrás y encontró a quien suele estar, Messi, que resolvió por arriba.

Desequilibrado y desquiciado, el Sevilla se fue y el Barça no lo desaprovechó. A la contra, Messi y Suárez dibujaron la pared en vertical y cayó el tercero.

Estaba escrito que la mayor goleada en una final copera tendría que llevar la firma del jugador más importante en la historia del fútbol español. Sí, Iniesta.

El capitán, inmenso en la elaboración, se atrevió en el área, que no es su territorio natural. Se asoció con Leo, que le sirvió en profundidad y el manchego hizo el resto. Se fue de Soria y marcó a puerta vacía. Un gol extraordinario, como lo que ocurrió al ser sustituido. Todo el estadio en pie, incluida la magnífica afición del Sevilla, dolida por la goleada y señorial con el capitán azulgrana.

Fue un colofón magnífico a una victoria incontestable, agrandada por Coutinho de penalti. El final de película a una época memorable, con un futbolista inigualable. Iniesta merecía un título sin que le arrebatarán el protagonismo.

Fuente

José María Rodríguez

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