Ramón Figuera / Análisis literario de la canción «Romance quinceañero»

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Foto referencial (Archivo)

San Juan de los Morros.- Cuando sólo escuchamos el nombre de esta canción “Romance Quinceañero”, escrita por Carlos Romero y popularizada por el barinés Luis Silva, pareciera ser que es una historia hermosa, pero resulta que es todo lo contrario, es un drama que ocurre a menudo en la vida real, sobre todo en esa sociedad hipócrita que hace alarde público de principios que violan en la intimidad.

Ella era “hija de un doctor de alta sociedad, acostumbrada a tener todo en su hogar, quince años cumplió y es la hija menor, dan una fiesta de cumpleaños en su honor…”

En un principio todo era maravilloso, sin embargo a medida que pasa el tiempo, un amor puro se apodera de dos jovencitos que empiezan a deslumbrarse ante la presencia de Cupido y es allí cuando las barreras que impone la sociedad empiezan a hacer estragos en la inocencia de estos dos enamorados y la soga termina reventando por lo más delgado.

Ellos dos se conocieron en esa fiesta por los 15 años de la joven: “El día llegó, todo iba normal, cuando llamaron el conjunto para actuar, pero algo pasó cuando al cantar, un jovencito echó sus versos a improvisar”.

Es en ese momento cuando observa de cerca a la niña consentida y quedó encantado: «Qué lindo rostro que tiene usted señorita, esa mirada deslumbra, sorprende, incita a besar su boca, linda cumpleañera, que Dios la bendiga».

De manera fulminante “ella al mirar al cantante le dio una sonrisa, nació la magia que llaman amor tan de prisa, y a la media hora hablaban a solas, se enamoró a primera vista…”

A medida que va pasando el tiempo, el cuerpo de la joven empieza a transformarse, porque ineludiblemente se entregaron y juraron “quererse hasta la muerte con la bendición de Dios”.

El padre de la joven pensó en el qué dirán y no en los sentimientos de la hija: “Qué va a decir la alta sociedad, si no te has casado…»

Aquí podemos observar una narración en tercera persona, pero que sorprende con su final cuando vemos la presencia de un narrador protagonista que aclara que “ese pobre muchacho no soy yo, yo solamente canto, la historia que en la cárcel, el mismo me contó”.

Además si le hacemos un análisis minuciosos a la canción son muy pocas las figuras literarias que allí podemos encontrar, lo que sí se palpa claramente es que la narración es indirecta, sin embargo hay asomos de diálogo para darle mayor fuerza al mensaje. “Su padre notó su cambio exterior, y sin dudar de una vez le pregunto: -¿Quién te embarazó? y ella fuerte contestó: -el hombre que amo, aquél cantante del folklore, mi gran amor”.

Finalmente, se nota una gran injusticia cuando una persona inocente muere y otra va a la cárcel sin haber infringido la ley:

“Aquel papá le obligo a practicarse el aborto, donde murió ella también sin poder evitarlo, alguien preguntó: «¿quién es responsable?, ¡hay que castigarlo!.» El padre contestó: «Fue el novio quien planeó, sin mi permiso, el aborto en que murió mi niña…»

En las pocas figuras literarias que aparecen en la canción, podemos destacar el momento cuando la mirada de la chica impresionó al cantante: “Esa mirada deslumbra sorprende, incita a besar su boca, linda quinceañera…”

En síntesis, es un tema que invita a la reflexión de principio a fin, porque los preceptos sociales se imponen a lo más genuino y puro que existe en la humanidad, como es el amor. Además, llama a la reflexión el hecho de que una persona de mente cuadrada, transforma una historia feliz en una tragedia griega. El novio a la cárcel y la novia, al cementerio.

Autor: Ramón Figuera

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