PORTILLAZOS DEL HUMOR / Para reír en cuarentena radical (9)

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reír en cuarentenaEl Abuelo

Un viejito visita al médico, quejándose de su impotencia.

– Doctor ¿Qué puedo hacer para combatir la impotencia?

El doctor al verlo muy acabado, y para sacárselo pronto de encima, le dice:

– Mire, abuelo, si quiere tener buenas erecciones, coma mucho pan.

Así que el viejito entra en la primera panadería que encuentra y pide 5 kilos de pan.

La vendedora extrañada le pregunta:

– ¡Qué bien, abuelo! ¿Familia numerosa?

– No hija, vivo solo.

– Entonces, ¿Va a organizar alguna reunión?

– No hijita, para nada.

– Perdone la curiosidad- Insiste la vendedora, pero, ¿para quién comprar tanto pan?

– Pues solo para mí.

– Pero para usted solo, es mucho pan. ¡se le va a poner duro!

– ¡¡Ah, picarona!! ¡¡¡Con que tú también lo sabías!!!

El Cura

Una chica va a confesarse:

– Pues verá padre, me acuso de que… bueno… es que mi novio es un hijo de perra y el otro día…

El cura interrumpe y dice:

– ¡Pero chica! ¡Como llamas hijo de perra a tu novio! ¿Qué os ha pasado?

– Pues es que el otro día me agarro la mano.

El cura le agarra la mano y le dice:

– Pues mira, yo también te agarro la mano y no soy ningún hijo de perra.

-Si bueno… pero es que mi novio después me tocó los senos.

El cura le toca los senos y le dice:

– Mira, yo te estoy tocando los senos, pero no soy un hijo de perra.

– Si, pero es que mi novio además me hizo el amor.

El cura hace lo mismo y luego le dice:

– Pues mira, yo también te he hecho el amor y no soy ningún hijo de perra.

– Si, pero es que mi novio tiene el SIDA.

– ¡¡¡Que hijo de perra!!!! -dice el cura.

La abuelita

Fallece el abuelo a los 95 años.

El nieto va a dar el pésame a su abuela de 90 años y encuentra a la anciana llorando, la abraza y la consuela. Un rato después, cuando la nota más calmada, el nieto aprovecha y le pregunta:

– Abuelita, ¿cómo murió el abuelo?

– Fue haciendo el amor, le confiesa la mujer.

– El muchacho le replica:

Abuela las personas de 90 años o más no deberían tener sexo porque es muy peligroso.

Pero la abuela le aclara:

– Lo hacíamos solamente los domingos, desde hace cinco años, con mucha calma, al compás de las campanas de la iglesia, «ding» para meterlo, «dong» para sacarlo….

– Y qué paso abuela?, le preguntó el nieto…

– ¡¡¡Ay mijito!! ¡¡¡Pasó el de los helados con la campanilla y tu abuelo se alebrestó!!!

Tremendo enredo familiar

Quiero contarle la historia de un amigo del grupo: Tuvo la desgracia de casarse con una viuda. Ella tenía una hija. Él de haberlo sabido, nunca lo hubiera hecho. Su padre, para mayor desgracia, era viudo. Se enamoró y se casó con la hija de su mujer, de manera que su mujer era suegra de su suegro. Su hijastra se convirtió en su madre y su padre al mismo tiempo era su yerno. Al poco tiempo su madrastra trajo al mundo un varón, que era su hermano, pero era nieto de su mujer de manera que él era abuelo de su hermano. Con el correr del tiempo su mujer trajo al mundo un varón, que como era hermano de su madre era cuñado de su padre, y el tío de sus hijos. Su mujer era suegra de su hija. Él, en cambio, es padre de su madre, y mi padre y su mujer son sus hijos. Además. él es su propio abuelo. 

Aunque usted lo crea

Me paró la guardia y me preguntó si llevaba algo que lastimara, le enseñé tus mensajes y aquí estamos llorando todos en el comando.

El burro

Cierto día había mucha gente reunida en una casa y pasó por allí un antiguo amigo de la familia y preguntó:

– ¿Qué pasó compadre? ¿Murió alguien?

-Sí, mi burro mató a mi suegra de una patada.

– ¿Y toda esa gente conocía a su suegra?

No… compadre, vinieron a comprar el burro.

Politólogo Alex Vásquez Portilla

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