Máximo Blanco / Los pies sobre la tierra

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MÁXIMO BLANCO

A los dictadores no les gustan las elecciones. Evitan consultar a los ciudadanos. Le tiene mucho miedo a los votos.

Las efectúan cuando se ven sometidos por la presión de los pueblos, y las realizan con ventajismo. Controlando los organismos electorales y realizando diferentes manipulaciones sobre los electores. Esa es la experiencia.

El presente régimen venezolano las convocaba con frecuencia, y se ufanaba de ello mientras era mayoría. Pero, después de la derrota del 2015, con la que se anunció su entrada en minoría, las realizan cuando están seguros que la oposición va dividida.

Esto quedó en evidencia para 2016, cuando la oposición impulsó el Referendo Revocatorio contra Nicolás Maduro, y su régimen autocrático impidió la realización del mismo, simplemente, porque la oposición estaba unida, y con toda seguridad, a pesar del ventajismo, Maduro iba a ser removido de la Presidencia de la República.

A partir de allí, la MUD se divide , y el campo opositor, siendo mayoría en todos los estudios de opinión, por conductas abstencionista, en su seno, ha permitido que el régimen haya ganado las últimas elecciones que se han efectuado en el país.

Hoy estamos frente a un nuevo proceso electoral. Y a cinco años desde que la crisis ha venido achicando, aún más, las fuerzas del madurismo, no es comprensible el porqué un grupo de opositores, transformados en abstencionistas militantes, continúan como dice Capriles, sin colocar los pies sobre la tierra, dándose golpes contra la pared, y sin rectificar frente a la derrota de una política violenta.

Es hora de comprender que el gobierno paralelo, el Mantra, los golpes de estados, el sueño de los marines y el gobierno de transición han sido opciones que no han prosperado.

Ya basta. Hay que retomar el camino electoral dónde hemos obtenido éxitos.

Las elecciones son como remedio de botica, sirven para todo. Si la dictadura no las reconoce, el proceso puede terminar en un reventón. Lo recientemente ocurrido en Bolivia está a la vista.

Si para el 2015 no le paramos a Maduro quien repetía durante la campaña , que ganaría » como sea», ahora tampoco hay razones para comprar las locuras que dijo Padrino López a propósito de la celebración de la fecha de nuestra independencia.

Esos son simples gritos destinados a promover la abstención que debemos rechazar.

Las condiciones hay que pelearlas. Hay que bregarlas sin parar. Pero, porque el Olmo no nos de peras, no podemos terminar haciendo lo que Maduro quiere que hagamos: no votar.

Hacer lo que Maduro quiere significa ser un verdadero colaboracionista.

Máximo Blanco

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