HISTORIA VIVA/ Pariaguán: Prima mater

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El sur de Anzoátegui, donde alguna vez el poeta venezolano Luis Alberto Crespo señaló que solo existía el límite norte en un Estado de predilectos políticos, se observan cambios favorables producto de la creatividad e iniciativa de nuevas generaciones de productores distintos a la exclusividad extractiva.

Ahora en tiempos críticos despuntan iniciativas y emprendimientos que estaban quietos como los vientos de verano esperando que la industria petrolera deje de sollozar la sangre negra que le dio vitalidad artificial a la patria.

El duro fragor del campo agropecuario encuentra más al sur de Pariaguán, cerca del caserío Los Manguitos,  la finca Los Leones donde los hermanos Fae Silva,  trabajadores incansables quienes dieron sus mejores años juveniles  de vida a las petroleras extranjeras y nacionales,  ahora se han enfocado  en la producción vacuna  y porcina, pero sobre todo de alimentos con valor agregado.

Todo ello a puro pulmón, solidaridad familiar y sudor de trabajo. En esa unidad productiva la producción artesanal de queso hoy alcanza los 120 kilos del lacticinio mensuales cuando hace un año había solo rastrojos descuidados, sin pastos aprovechables ni fuentes hídricas, la meta que se han trazado es de300 kilos mensuales para el primer trimestre de 2021, una pequeña producción pero que, generada solo a pulso y esfuerzo propio, tiene un valor significativo, sobre todo para alimentar a centenares de familias en la localidad.

Los Faes constituyeron una pequeña infraestructura productiva inicial sin contar con financiamiento bancario, ni recursos externos de otro tipo sino el esfuerzo inicial de unas prestaciones acumuladas invertidas y la asesoría de sushermanos técnicos agropecuarios graduados en el Instituto Universitario Tecnológico José Antonio Anzoátegui en la tierra soñada de Pariaguán.

Guido Fae, vocero familiar señaló “luego de regresar de Ecuador donde fui enviado por una transnacional petrolera y de rendir años de experiencia como experto en bombas electro sumergibles para extracción de pozos petroleros  profundos,  regresé al lar familia y decidí echar suerte junto a mis familiares y amigos”, en equipo con su hermano Sandro y su compadre Manuel Manuit, quienes le apoya luego de salir de sus labores habituales como empleados de PDVSA.

Pero no están solos, ellos han recibido la solidaridad de otros productores locales experimentados como Simón Jaramillo, y Jesús Chuo Mejias para la mejoría del pie de cría que han desarrollado  estos “leones» pariaguaneros que no están jugando pelotas sino jugándose la vida con esfuerzo propio en el fomento de la producción agropecuaria que es fundamentalmente alimentos para los pueblos del sur de Anzoátegui donde ahora no habrá límites para generar espacios de manufacturas de valor agregado .

La otra historia es la del joven ingeniero Javier Parra, también de Pariaguán que sin dejar de atender sus responsabilidades contractuales en la industria petrolera donde labora ha desarrollado la iniciativa de darle impulso a una empresa familiar al darle valor agregado a la producción de nueces criollas así fomentó la empresa “Merey Gourmet” con varias líneas de subproductos como las frutas confitadas, turrones, harina de merey  entre otras delicias productivas.

Igual como los Faes, Parra sostiene su emprendimiento con esfuerzo propio y la solidaridad familiar, indicó que las posibilidades de transformación del merey como materia prima son variadasy  propone proyecciones  de aplicaciones culinarias diversas incluyendo su comercialización al exterior del país  con valor agregado, una posibilidad que el Estado debe considerar para proyectar su financiamiento y apoyo desde las instancias locales hasta el sistema nacional de promoción de estas iniciativas.

Desde los años 30 toda la vida económicade estos pueblos lejanos en el eje llanero donde no llegaba el límite de interés de las élites de poder, dependía sustancialmente de la industria petrolera donde llegaron gente trabajadora y también usureros y especuladores, se fomentó un sistema de servicios toda clase para la sociedad del oro negro y su cultura consumista, una economía artificial que por tener un orden de dependencia de tecnología extranjera era susceptible a su inestabilidad.

Todo ello ha cambiado desde que la economía de puerto y de la renta petrolerase vio afectada por el bloqueo y se impusieron medidas restrictivas para la industria petrolera, lo que derivó en oportunidades para que los pueblosdesenvolvieran sus armas y fortalezas productivas de resistencia.

Sin dudas son breves señales de cambios históricos que apuntan a modos de producción distintos a la cultura del petróleo que marcó estilos de vida social y económica en Venezuela de la cual hizo análisis el profesor  Rodolfo Quintero en tiempos de bonanzas de elites  y que nos llevan a pensar que otra realidad es posible, la de la creación de riqueza social sustentable.

Observar lo que ocurre hoy con las nuevas generaciones de productores de valor agregado especialmente en el medio agro pecuario, es una experiencia vital a la que debemos meter lupa para el análisis. Es necesario hacer el comparativo histórico, si revisamos los textos de Quintero donde describió lo que ocurrió desde laimplantación de la industria petrolera en Venezuelaen la  impronta de la cultura del petróleo del siglo XX:

La cultura del petróleo presiona las culturas rurales para que modifiquen su escala de valores, hábitos y pautas. Impone una transformación que provoca ansiedad colectiva y engendra situaciones conflictivas donde juegan sentimientos nacionalistas. Los cambios que suceden en las comunidades criollas son distintos de aquellos que afectan agrupaciones donde aparece y se desenvuelve el fenómeno urbanización. Porque no expresan avances en la ruta del progreso social, ni responden a mecanismos de transculturación propiamente dichos.[1]

Aldemaro Barrios R / venezulared@gmail.com

[1]QuinteroRodolfo, La cultura del petróleo. Banco Central de Venezuela, Caracas 2012

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