Edgardo Rafael Malaspina/ El síndrome de Ulises o estrés crónico del emigrante

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ULISES

1 El psiquiatra español Joseba Achotegui  ( 1954) describió en el 2002 una nueva entidad nosológica que denominó el Síndrome de Ulises : “El Síndrome del Inmigrante con Estrés Crónico y Múltiple se caracteriza, por un lado, porque la persona padece unos determinados estresores o duelos y, por otro lado, porque aparecen un amplio conjunto de síntomas psíquicos y somáticos que se enmarcan en el área de la salud mental.” El nombre proviene del personaje homérico Ulises.

2 Ulises, héroe principal de la Odisea,  (Homero, siglo VIII a. de C)    debe regresar a su pueblo (Ítaca) después de la Guerra de Troya solventando innumerables dificultades durante diez años (pero antes estuvo diez años peleando, por lo que en total fueron veinte.). En ese periodolo acosa   la nostalgia por su patria y el sufrimiento por la lejanía de sus seres queridos.

3  Las alteraciones emocionales en el síndrome de Ulises son provocadas por no encontrarle sentido a la vida en circunstancias tan adversas donde campea la soledad, la incomprensión de una sociedad distinta a la propia y el temor al fracaso.

4  El escritor colombiano Santiago Gamboa (1965) publicó en el 2005 la novela El síndrome de Ulises productos de sus vivencias estudiantiles en Francia: Soñó un París muy diferente desde su Bogotá natal, y descubrió en su primer viaje a la ciudad de la luz que “barriadas y suburbios estaban poblados de inmigrantes de todos los colores en los que se sobrevivía con grandes dificultades”. La obra fue finalista del Premio Rómulo Gallegos (2007).

5  Mientras Ulises se ausenta por dos décadas cruzando mares y tierras ignotas, padeciendo peligrosas aventuras, su familia sufre la interminable espera.

Por eso la lógica nos hace suponer que es cuestión de tiempo la descripción de otros síndromes relacionados: el síndrome de Penélope, la abnegada esposa de Ulises y el síndrome de Telémaco, el valiente hijo de Ulises.

Y es que las penas por la separación son recíprocas. Ya lo dijo nuestro incomparable cantautor Ángel Ávila: “Tu lloras porque me voy, y yo porque tú te quedas.” (Lamento del canoero, 1969).

Edgardo Rafael Malaspina Guerra

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