Bernabé Gutiérrez, no cruzó el Rubicón

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BERNABÉ GUTIÉRREZ

El señor Bernabé Gutiérrez, en las últimas 72 horas, no llegó a cruzar el Rubicón. Lo que si hizo, en el umbral de su vejez, fue caer en la tentación de la traición y arriar sus banderas de lucha, por la democracia, por la libertad y por el Estado de derecho, en Venezuela.
En la penúltima intervención, expuesta en el partido; hizo un paneo, sobre las glorias y gestas de Acción Democrática; de sus líderes históricos fundadores; y su admisión, de que todo lo que era él en política, se lo debía a la Organización, donde había militado toda su vida; y desde luego, no podía cerrar su discurso, sin antes no le dedicaba, su exégesis a los valores políticos, que adornan a nuestro secretario general nacional, compañero Henry Ramos Allup.
Quien si cruzó el Rubicón, para llenarse de gloria militar y política, fue el general romano Cayo Julio César; bajo el grito ante sus legiones: » Alea Jacta Est » ; cuya traducción del latín, significa : » La suerte está echada » .
Hay que advertir, que el general romano, cruzó el Rubicón, contrariando las órdenes de su emperador Pompeyo, quien por envidia y temor, le había quitado el mando de su ejército, que comandaba.
Pero, Julio César, cuando no acató las órdenes de Pompeyo; fue porque sabía, que el emperador había sucumbido a la intriga palaciega, de sus enemigos políticos y que lo exponían a perder la vida.
El prefirió correr para combatir y someter a los bárbaros, que colocaban en peligro al imperio y logró derrotarlos; pero, nunca, usó su prestigio y su mando militar, para amenazar o conspirar, contra el emperador Pompeyo.
¿Qué pasó con el viejo líder, Bernabé Gutiérrez? Creo, que el señor Bernabé, fue víctima del síndrome de Adolfo Hitler.
Cuenta la profesora e investigadora, Marlis Steinert, en su estupendo libro biográfico : » Hitler y El Universo Hitleriano » ; que Hitler siempre repetía: » Que la providencia lo había destinado, para hacer grande a Alemania y para ser su Fuhrer. Pero, llegó un momento en que empezó a creer, que la providencia era él y dejó de asistir a los oficios religiosos; mandó a construir su propia iglesia » .
Como buen indio taimado, Bernabé Gutiérrez, se cansó de ser el exegeta oficioso de la personalidad del Dr. Henry Ramos Allup; porque descubrió, en una noche de palos, que el virtuoso era él y no Henry Ramos Allup.
Esa convicción, lo llevó a cruzar los puentes, para caer en el lodazal de la desvergüenza y hacer causa común con los traidores del partido.
Timoteo Zambrano; Claudio Fermin; Ran Ran y Negal Morales, fueron sus víctimas, en el pasado; y paradogicamente, ahora hermanados todos en una revulsiva ambición, hacen un solo frente de mercenarios, al servicio de Nicolás Maduro, para pretender destruir Acción Democrática y a su secretario general nacional, Dr. Henry Ramos Allup.
Queremos participar. Queremos votar. No podemos abandonar espacios electorales. Este predicamento ha sido el mascarón de proa, que les ha servido de pretexto, para consumar su traición y apuñalar al partido.
Bien sabe, Bernabé, que él, junto con los demás traidores, que no podrá modificar el cuadro institucional, en que está inmersa Venezuela.
El país está en manos del fascismo y Maduro, como jefe de ese Estado fascista, no va a compartir el poder y menos con los mercenarios, que el mismo le puso precio. Bernabé Gutiérrez, al igual que Timoteo Zambrano, Claudio Fermin y NegalMorales, saben, que Maduro premia la vileza y ante ésta realidad; como decía hace más de cien años, don Pío Gil; todos decidieron hacerse viles.
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