En 2017 mataron a dos de los pranes más peligrosos de Venezuela

Como si se tratara de una historia de terror, se relata la historia de los “pranes” en Venezuela, quienes mantienen el control de la mayoría de las cárceles y durante años han ridiculizado al Gobierno venezolano, cuyas políticas inexistentes atentan contra los derechos humanos de toda la población penitenciaria.

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Wilmito pran de Venezuela

Caracas.- “32 centros de reclusión poseen una capacidad para unos 25.000 presos. La población penal es de 55.622 presos, de los cuales muchos de ellos, duermen en el piso con periódicos, cartones, colchonetas y una especie de arañas que cuelgan del techo.

¿En qué condiciones sobreviven estos 30.622 presos que sobran? Con un retardo procesal que supera el 65% y con un récord de cierre de penales, entre los que podemos mencionar Los Teques, La Planta, El Marite, Sabaneta. 

Si pensamos que cada pran tiene casi mil hombres en las calles, la sensación de miedo es total. Sin dudas estamos en manos de estos líderes negativos”, sentenció Humberto Prado, director del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP), quien recordó que este año asesinaron a dos de los líderes más peligrosos del país, lo que lejos de brindar paz acrecienta la crisis penitenciaria, pues ahora comienza la guerra por saber quién asumirá el trono.

En el mes de abril, resultó asesinado Wilmer José Brizuela Vera, mejor conocido como alias “Wilmito”, de 35 años de edad, quien cumplía una condena por delitos de sicariato, asociación para delinquir, lesiones y secuestro, en el Centro Penitenciario del estado Aragua, mejor conocido como la cárcel de Tocorón. El hombre falleció a causa de varios impactos de bala en el rostro y el pecho.

Contrario a lo que muchos creen, cumplir condena en Venezuela no significa estar confinado en cuatro paredes, pues presos como “El Wilmito” disfrutaban de todos los beneficios que el dinero pudiera comprar. Cabe destacar que meses antes de su muerte, el sujeto resultó herido mientras disfrutaba junto a su familia en la isla de Margarita, pues disfrutaba de un régimen de confianza que le fue otorgado por la titular del ministerio de Servicios Penitenciarios.

Mientras que en diciembre de 2017, justo en el mes que se celebra la Declaración Universal de los Derechos Humanos y como consecuencia de la falta de políticas penitenciarias, resultó asesinado Franklin Paúl Hernández Quezada, mejor conocido como “Franklin Masacre” o “Viruviru”, de 50 años de edad, quien recibió 68 puñaladas durante un motín en la Comunidad Penitenciaria Fénix, estado Lara.

El sujeto era reconocido por instaurar el terror en la Penitenciaria General de Venezuela (PGV), donde cumplió condena desde 2003 hasta 2011 por robo. No obstante, su expediente policial lo identificaba como secuestrador, extorsionador, ladrón y homicida.

“Franklin Masacre” era reconocido a nivel nacional, luego de que divulgara unos videos a través de las redes sociales y dirigidos a la ministra Iris Varela, donde mostraba a reclusos con tuberculosis y solicitaba ayuda médica inmediata. En ese entonces, también se hizo pública la denuncia de siete fallecidos por falta de medicamentos y se conoció que muchos de los más de 11 mil presos llevaban varios días sin recibir alimentos.

Hasta la fecha se desconoce la cifra exacta de las víctimas de “Franklin Masacre”, pues un sinfín de internos de la PGV aseguraron que el líder negativo tenía su propia celda de castigo y un cementerio privado en el centro de reclusión. Cabe destacar que este sujeto fue rechazado en dos penales antes de ser trasladado a Fénix: Puente Ayala, en Barcelona, estado Anzoátegui; y el Centro Penitenciario 26 de Julio, en Guárico.

Según medios locales, los enfrentamientos que culminaron con la muerte del “pran” comenzaron como reclamo a las malas condiciones en que viven los presos en el recinto penitenciario.

En este sentido, Prado recordó que la Comunidad Penitenciaria Fénix Lara fue inaugurada el 30 de octubre de 2013 con una capacidad para 1.400 internos e internas, distribuidos en siete edificios, pero se calcula que actualmente allí se encuentran hacinadas más de 2.500 personas.

Presentada en su inauguración por el entonces vicepresidente Arreaza y la ministra Valera como una cárcel de alta tecnología y segura, hoy no es más que una cárcel de alta peligrosidad en la que ocurren con frecuencia hecho de violencia, donde incluso a pocos días de su inauguración se fugaron siete reclusos.

Prado recordó que en los establecimientos carcelarios del país las muertes por hechos de violencia, paro cardíaco, sida, tuberculosis y desnutrición se elevaron este año 30% más que en 2016.

“La vitamina diaria de los presos es el maltrato y la cura La Pastilla llamada La Milagrosa, Es injusto que los detenidos en los retenes policiales mueran por tuberculosis y hambre”, sentenció Prado, quien además informó algunos privados de libertad han fallecido por paro cardíaco cuando practicaban el orden cerrado, rutina en la que los presos son obligados a vestir un uniforme color amarillo, les rapan el cabello y tienen que gritar consignas políticas.

Los trabajos de campos ejecutados por expertos del OVP determinaron que en los retenes policiales hay entre 20.000 y 30.000 detenidos que viven hacinados. “El Estado tiene un desafío muy grande porque debe brindar salud, deporte, cultura, trabajo y estudio a los privados de libertad. El Gobierno habla de que los presos tienen trabajo, que labran la tierra, pero quienes realizan esa labor son muy pocos”, concluyó.

Un fallecido, seis secuestrados y mucho caos

Medios de comunicación y versiones de los familiares indicaron que la reyerta fue motivada a la inconformidad de los reclusos por los malos tratos de la directora del centro penitenciario, así como también exigían el traslado a un penal abierto. Durante la trifulca los reclusos secuestraron a la directora Carla Zaras y a cinco funcionarios penitenciarios.

Cabe destacar que los hechos de violencia iniciaron durante la tarde del lunes en el área de Media y Reflexión, donde había niños. Un sinfín de irregularidades dentro del penal salieron a la luz pública, tras el motín liderado por los reos, cuyos familiares también denunciaron que hay muchos presos con privilegios, a quienes les permitían comprar cajas de refrescos, bolsas de chucherías y hasta la visita de recién nacidos, cuando en el lugar solo se permiten de 2 a 15 años de edad.

Es justo en el área de Reflexión donde habitaban los 22 internos “privilegiados”, entre los que destacan “El Francés”, Jhonny “Capitán” Bolívar, “Franklin Masacre”, “El Ratón”, “Chimara Armandito” y “El Diente”, todos de alta peligrosidad.

Al parecer, durante el horario de la visita los “privilegiados” se toparon con otros internos del área Media, quienes desde hace tiempo estaban manifestando su inconformidad con esta situación, y que justo ese día estaban ofuscados porque la directora maltrató a los familiares de un privado de libertad.

Llamaradas de humo se observaron desde las afueras del penal, donde “El Francés” supuestamente mantiene el control, tras el asesinato de “Franklin Masacre”. El rumor de varios reos fallecidos persiste entre los familiares, pero el único cadáver trasladado hasta la morgue del Hospital Central Antonio María Pineda fue el “Franklin Masacre”.

“Pranes” con extenso historial criminal

El historial criminal de “Franklin Masacre”, “Viru Viru” y “Franklin La Guaira”, este último por su lugar de nacimiento., inició en 1996 con el delito de lesiones personales y un año más tarde cometió un asesinato.

Este sujeto estuvo recluido en la Penitenciaria General de Venezuela (PGV) entre el 2 de marzo de 2003 y el 21 de abril de 2010, por el delito de robo a mano armada en la avenida Atlántida de Catia La Mar. Luego de haber cumplido la pena regresó a su vivienda en el barrio Ezequiel Zamora de Catia, comunidad en la que formó una banda conformada por al menos 15 hombres que se dedicaban al robo, el secuestro y la extorsión.

También se conoció que era familiar de los ex pranes de la PGV Humberto José Rodríguez Guzmán, alias “El Trompeta”, y Leonardo José Martínez Palomo, apodado “El Leo”, ambos abatidos por el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc).

Ante ese escenario, en 2015 se desplegó la Operación de Liberación del Pueblo (OLP) en el litoral central para dar con su paradero, por lo que “Franklin Masacre” ingresó a la PGV por voluntad propia como un visitante más y allí se quedó hasta el cierre de la Penitenciaria General para compartir el pranato con Nelson Alejandro Barreto Reyes, a quien le decian “El Ratón”. Algo es seguro, y es que este peligroso preso se sentía más seguro dentro de la cárcel que afuera.

Por su parte, antes de iniciar su carrera delictiva, “Wilmito” se destacó en el boxeo y representó a Venezuela en campeonatos internacionales en Japón, Panamá y República Dominicana. Poco después fue detenido por porte ilegal de arma. “Un amigo quería pasar una pistola y yo la pasé. Por esa pistola me agarraron”, comentó sobre su primer arresto.

En el año 2006, fue condenado a 10 años de prisión por el secuestro del comerciante zuliano Elías Abboud. No obstante, ese mismo año se fugó de Vista Hermosa, pero fue recapturado. Su poder era tal en aquella época que el presidente Chávez le comentó al gobernador de Bolívar, Francisco Rangel Gómez: “Ese Wilmito parece que manda más que tú”.

Tras desbancar a dos pranes, “Wilmito” asumió el control de Vista Hermosa y pasó a estar a cargo de un centenar de hombres dentro del penal, manejaba presuntamente, la mafia de los sindicatos y la minería ilegal, además de coordinar robos y secuestros. “Mis trabajos fueron limpios, con ética”, enfatizó al ser cuestionado sobre sus crímenes.

En 2008 fue trasladado a la cárcel de Coro y a mediados del 2010 y resultó incriminado como autor intelectual en el asesinato de María Elena Casado, hermana de la Juez Superior del estado Bolívar, Mariela Casado. Sin embargo, en el 2012 fue trasladado nuevamente a Vista Hermosa por órdenes de la ministra Iris Varela, luego de que la ayudara en el proceso de negociación con los reclusos del Internado para que se rindieran y cerraran ese penal.

Otra de las condenas de “Wilmito” se conoció a principios del 2014, cuando el Tribunal Séptimo de Juicio del Circuito Judicial Penal del estado Carabobo lo sentenció a cumplir la pena de 14 años y 10 meses por la comisión de los delitos de cómplice no necesario en robo agravado de vehículo automotor, sicariato y asociación para delinquir.

Prensa Observatorio Venezolano de Prisiones 

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