José Vicente Flores Muñoz / Más sobre hiperinflación

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San Juan de los Morros.- Fue Phillips Cagan, autor y erudito estadounidense, profesor de economía emérita de la universidad de Columbia, nacido el 30 de abril de 1927, que acuñó el concepto que hoy define a la hiperinflación como “el aumento de los precios de los bienes y servicios a lo largo de un mes en un valor no menor al 50%”; esta situación se viene registrando en nuestro país desde noviembre del año pasado hasta la fecha, y nada hace pensar que las cosas cambiaran en vista de las escasas o nulas acciones por parte del gobierno nacional para combatir este flagelo.

Las cifras actualmente registradas por la Asamblea Nacional indican que el índice de precios al consumidor fue del 57% en noviembre, de  85% en diciembre y estimado en más de 100% en enero, de tal manera que esta calamidad devoradora de muchas economías en el mundo ha entrado formalmente en nuestro país.

Los últimos casos de hiperinflación vividos en el mundo en los últimos veinte años son el de Zimbabue hace 2 décadas y República del Congo hace 1 década. En América Latina seis países la han sufrido en mayor o menor grado, ocupando la mayoría de estos casos la década de los ochenta, y siendo Perú el último país en vivir este fenómeno, durando solo tres meses del año 1990. Lo que nos indica que desde hace veintiocho años no se había manifestado brotes hiperinflacionarios en nuestros países. Venezuela jamás había sufrido este percance.

En un trabajo muy reflexivo para el periódico The New York Times, los economistas Douglas Barrios y Migue Ángel Santos -investigador el primero y profesor de la universidad de Harvard el segundo-, definen a la hiperinflación como “sinónimo de perdida absoluta de confianza en el gobierno, sumado a escases de productos y grandes emisiones de dinero” .Definición más exacta que esta para retratar lo que actualmente pasa en Venezuela, dificulto que encontraríamos. Las tres características definitorias del concepto de hiperinflación señalado por estos reconocidos economistas, precisan nuestro caso.

Primero, la pérdida de confianza en el gobierno es manifiesta, ya no solo se fueron las inversiones, ahora se está yendo la gente; segunda, no hay producción, las empresas cerraron o quebraron, fueron fustigadas por tantas amenazas y negación de dólares para sus operaciones y tercera, la emisión de dinero inorgánico es inaudito. El mismo trabajo realizado por estos economistas afirma que solo en la semana que va del quince  al veintidós de diciembre del año pasado, el gobierno creo dinero equivalente a cuarenta millones de salarios mínimos mensuales.

Todos los países que han pasado por una situación hiperinflacionaria se han visto en la imperiosa necesidad de aplicar medidas correctivas a su malograda economía. Entre tantas, tres son las comúnmente invariables a tomar en estos casos para su debida corrección, a saber: primera, control único cambiario; como consecuencia de una moneda totalmente devaluada se requiere de un nuevo instrumento de cambio. Segunda, el préstamo internacional; un país quebrado requiere fondos para su recuperación y tercera, la redefinición del papel de estado en la economía; el gobierno debe sacar las manos del mercado y cumplir su papel de promotor, control, y regulador de ese mercado.

Como vemos son medidas universales que han logrado recuperar economías de las garras de la hiperinflación, solo que son incompatibles con economías socialistas y comunistoides, alienadas con pensamientos marxistas-leninistas, por el hecho de que este tipo de modelo económico niega al mercado, a la propiedad privada y se cree ciertamente que puede controlar ese mercado con leyes, decretos, y resoluciones.

Las experiencias de los países latinos tales como Perú, Nicaragua, Argentina, Bolivia, Chile Y Brasil; hay que tenerlas presente, en todos los casos se adelantaron elecciones, o hubo renuncia del presidente en funciones. El adelanto de elecciones buscaba subliminalmente cambiar la administración que había provocado el caos, esa administración no era garantía para solucionar el problema.

El caso venezolano es verdaderamente atípico, en este caso el adelanto de las elecciones lleva la intención de mantener en el poder  a los gobernantes, o lo que es lo mismo a los causantes de la catástrofe; ¿dónde está entonces la garantía que saldremos del marasmo?. La única vía expedita de adelantar un saneamiento de nuestra economía y parar esta máquina productora de miseria y de pobreza denominada hiperinflación, es salir de esta administración que nos ha metido en este embrollo.

José Vicente Flores Muñoz

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