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¿Por qué la gente esta vendiendo sus “coroticos”?

Es la expresión “de moda” en la Venezuela de hoy.

Se vende la casa para a vivir alquilado o recostados. Se vende para comprar un carro para taxear.

Se vende el carro o la moto porque no hay con qué repararlos. Se venden corotos y peroles para comprar comida. O medicamentos.

SE VENDE es letrero, anuncio en prensa, radio, carteles, vallas, tablas, pizarras, cartones o papeles.

Se vende la ropa y el calzado usados, en las ventas de garaje que a veces son en jardines, porches o aceras.

Lo que se ofrece, se coloca en mesas, mesitas, mesones, en sillas, colgado en alambres, en la pared, en las rejas, o en el suelo, dentro o fuera de casas, quintas, edificios o ranchos.

La gente no vende para entretenerse, por hobby o por deporte, vende por necesidad, vende utensilios, objetos de todo tipo, cosas, bienes adquiridos con esfuerzo, con sacrificio no pocas veces, no venden lo que les sobra ni les molesta o no sirve, vende porque el hambre ya sabemos de que tiene cara, porque no queda otra alternativa frente al desbalance, al desbarajuste, desajuste, desequilibrio entre lo que entra al presupuesto familiar y lo que debe salir.

Aquí, en éste rancho, solo quedan las seis bibliotecas. Algunos cinco mil ejemplares. Historia, mitología, literatura y medicina. Nos asecha la idea de vender los libros en una plaza, en parque o en una acera.

 Es nuestra única fortuna material. Medio siglo entre compras y obsequios. Los que nos han regalado Elisa Pineda, Adolfo Rodríguez, Wilcho Castillo, Aminta Diaz, Edgardo Malaspina, Olman Botello, Parminio González, César Labrador, Tito Sierra Santamaría, Jesús Bándres, Ramón A Ziegler y Enrique Mujica, están fuera de comercio.

Tienen precio no apreciable en dinero. O los meten en mi urna o los queman junto con mi cuerpo, si no hay certeza que serán cuidados con celo .Son, junto a la hemeroteca y la fototeca, la única herencia material.

Mientras contemporáneos nuestros compraban casas, terrenos, fincas, parcelas y acciones en resort, nosotros comprábamos libros, recogíamos papeles, copiábamos fotografías, restaurábamos un carro viejo- ya hace tiempo vendido-, y ejercíamos el oficio de escribir gratis para periódicos de dueños que se hicieron millonarios. Sin quejarnos.

Así es, así será, que así sea.

Argenis Ranuárez Angarita

Titulo original del autor: SE VENDE 

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