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Amorosamente para los odiadores, ¡muerte!

Ya basta de odios en ésta patria bella y buena. Los opositores, escuálidos, degenerados que no valoran los esfuerzos que hacemos para la mayor suma de felicidad posible que por ellos estamos haciendo, deben pagar.

Es inconcebible que un gobierno que con amor gobierna, que tiene el amor por consigna, como divisa, slogan y estandarte, el amor apreciable en la calidad de vida que les damos con, vialidad urbana y rural excelente, comida abundante y barata, salarios justos, vida digna con ingresos suficientes para alimentación y sobrealimentación, vivienda, vestido, calzado, recreación y por si fuera poco, seguridad social, jurídica y pública, con educación y salud de calidad, de la mejores del mundo, no es lógico, ni correcto ni debe ser permitido que esos hijos de perra manifiesten en las calLes y conspiren por las llamadas redes sociales.

Aprovechemos la coyuntura de la nueva carma-magna, para legislar sobre la materia que afecta la estabilidad de la nación.

 Cuándo establecimos Patria socialismo o muerte, quisimos decir que quienes en socialismo no amen primero que a dios, persona o cosa a la Patria, deben, bueno, pagar como de bebe pagar la traición mayor, la traición a la Patria, y amorosamente establezcamos un juicio sumario- no más de diez minutos , oral y público, con defensores públicos de reconocida lealtad al proceso, en estadios o canchas como lo hizo el camarada Fidel, con los compañeros colaborantes como testigos, los mensajes de texto por cualquier medio enviados, debidamente interceptados y transcritos en las salas situacionales que ya existen y en las que a los mismos efectos se crearen según las necesidades, los cuales serán evidencia y harán plena prueba, con penas de guillotina, la horca o inyección letal, con la advertencia en el momento de leerse la sentencia, que según el medio que escojan esos degenerados para pagar su traición, su odio, deberán pre pagar el gasto de electricidad, o en su defecto llevar su mecate o su inyectadora porque el Estado no debe pagar los insumos, y además porque no hay.

El mecate o la inyectadora, deberán ser obligatoriamente chinos y si llevan de fabricación yanqui, entonces se conmutará la pena por condena a morir de hambre, en cuyo caso se les soltará en las calles o se les enviará a sus casas, a elección del condenado perro muérgano odiador, para que aprendan.

Otra nota de interés  

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Argenis Ranuárez Angarita

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