Venezuela: Mujer transgénero y su pareja lesbiana se unen en concubinato

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Desde niño se sintió encerrado en un cuerpo que no se correspondía con su verdadera identidad de género. Los cambios físicos que experimentaba lo conducían a la masculinidad, y lo convertían en otra persona, por lo que a los 19 años inició un proceso de modificaciones hormonales y físicas que lo llevaron a atravesar por una metamorfosis que la convirtió en Franccesca. Ella se unió este jueves 13 de junio en concubinato con Erminda, quien dentro de pocos meses será la madre de su hijo.

Esta pareja está integrada por dos féminas: Erminda, lesbiana, y Franccesca, una transgénero que nació varón, pero se sometió a procesos de hormonización que la convirtieron en una mujer, pero mantiene sus genitales masculinos. Ambas firmaron su unión estable de hecho ante el Registro Civil Municipal de Chacao.

La acción sin precedentes fue liderada por el concejal Diego Scharifker, quien acompañó a las contrayentes a la instancia donde fueron declaradas, jurídicamente, concubinas.

 

Franccesca firmó el preciado documento como Jesús Enrique Romero Franco, ya que en Venezuela no está taxativamente establecida la unión legal entre personas de un mismo sexo ni el cambio de identidad. Para muestra el caso de la diputada Tamara Adrián, quien tiene años tratando de que se le reconozca legalmente como tal.

“Mantenemos una relación desde hace seis años. Primero fuimos amigas y luego nació esta relación”, cuenta Franccesca. Tenían meses tratando de unirse ya fuera en matrimonio o concubinato, pero no habían podido lograr esa meta. Y no entendían por qué no podían hacerlo, siendo ella jurídicamente un hombre y su pareja una mujer.

“Fuimos al municipio Libertador y nos dijeron que no, fuimos también a Chacao y también lo negaron”. No obstante, se enteraron de que el concejal Diego Scharifker promovía una ordenanza contra cualquier tipo de discriminación, por lo que elevaron el caso para su consideración.

 

“Queríamos casarnos porque nos queremos y porque vamos a tener un bebé. Yo no quiero tener ningún tipo de problemas con mi hijo, si ando con él quiero tener todos los papeles en regla. Ya bastantes abusos y discriminación sufrimos”, enfatiza.

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Franccesca describe las veces que ha sido detenida en la calle por efectivos policiales, acusada de “usurpación de identidad”, ya que su cédula la reseña como hombre y su aspecto es femenino; narra los episodios en los que ha tenido que transitar, entre burlas, la cola para comprar alimentos regulados; cuenta cómo la han sacado de un establecimiento o le han prohibido su entrada, solo por su aspecto.

“Somos una pareja, y si un pareja heterosexual puede casarse o unirse en concubinato, ¿por qué nosotros no?”, dice Franccesca, convencida de que, además de tener los mismos derechos que cualquier otro ciudadano, emocionalmente, nada las separa de un matrimonio convencional.

Pero además de lo emocional, del derecho y la justicia, otra situación motiva a esta pareja: Solo Erminda puede adquirir productos para el bebé.

“Nada más puedo comprar yo, a Franccesca no le venden porque tiene que tener una partida de nacimiento o alguna constancia y como su cédula es de hombre…”, dice Erminda.

La joven madre se describe como tímida y afirma que tenían que dar este paso “para tener una familia y darle una buena educación a nuestro hijo. Uno, como quiera que sea, puede luchar. Y nosotras somos una familia”.

Cero discriminación

Para Diego Scharifker, concejal del Municipio Chacao y miembro de la directiva del partido UNT, “hubiéramos querido que ellas se unieran como mujeres, pero aún no hay una legislación que disponga eso”. Sin embargo, acota el concejal, no hay motivo legal que les impida casarse, él es un ciudadano y ella una ciudadana, en nada tendría que ver el aspecto. Pequeños actos como el de hoy, acortan el camino contra la discriminación”.

Scharifker y su equipo elaboraron un proyecto denominado Ordenanza contra Todo tipo de Discriminación, que actualmente se encuentra en etapa de discusión pública. En el texto se defiende el derecho de las minorías a que se les respeten sea cuales sean sus creencias religiosas, grupos étnicos, tendencias sexuales, orientación y expresión de género.

“No podemos tener un país distinto si no entendemos que todos somos iguales”, comentó.

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Franccesca y Erminda esperan criar a su hijo con los mismos derechos que cualquier otro grupo. “Estamos muy felices y solo queremos criar a nuestro hijo como una familia, porque somos una familia”.

contrapunto.com

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