Home / Noticias / Nadie sabe cómo el actor
de Pelo Malo terminó muerto

Nadie sabe cómo el actor
de Pelo Malo terminó muerto

PELO MALO 7Correr 10 kilómetros en 33 minutos no es poca cosa. Significa que una persona es capaz de transitar 10 cuadras en poco más de tres minutos, una marca que suelen hacer quienes se coronan como ganadores absolutos en las carreras dominicales que se hacen en Caracas.

Ese fue el mejor tiempo logrado por Julio César Méndez, quien se llevó la medalla de plata en la competencia de 10.000 metros en los Juegos Deportivos Nacionales Juveniles de 2013; quien ganó la carrera de relevos de 21K de Coca Cola en 2012; quien actuó en la laureada película Pelo Malo como el chamo del kiosco; quien falleció el pasado 30 de abril al estar junto a una banda de “robacarros” que fue sorprendida por la policía en un estacionamiento del oeste de Caracas.

Pero Méndez, de 22 años, no tenía prontuario policial. En el bloque donde vivía, en la Zona Central de 23 de Enero, los vecinos lo identificaban como un deportista. Varios, entristecidos, lamentaron que hubiese muerto en circunstancias que lo dejaron como un delincuente.

Al joven actor nadie lo vio con “malas juntas”, tampoco consumiendo drogas o como el protagonista de discusiones o peleas. Quienes vivieron a pocas puertas de su domicilio, lo recordaron simpático, gentil y, sobre todo, como un entregado a la actividad física.

pelo malo 1

Méndez a la cabeza de la competencia en los Nacionales 2013

Vivimos en el 23 de Enero, donde la mayoría de los muchachos que se criaron con nosotros, de repente, agarraron malos caminos. Nosotros siempre fuimos, como quien dice, el ejemplo a seguir del bloque. Todos los niños nos veían a nosotros como el ejemplo a seguir, incluso los padres querían que anduviesen con nosotros. Nadie puede hablar mal de nosotros allá, éramos los deportistas del bloque”, comentó Alexis Peña, reconocido atleta caraqueño que en 2013 se convirtió en el campeón de la popular carrera Caracas Rock.

Peña era uno de los amigos más cercanos de Méndez. Eran vecinos y eso hizo que se conocieran de niños, que compartieran juegos, comidas, risas, competencias y hasta el cuarto. No era raro que, de pequeños, uno se quedara a dormir en casa del otro. Sus familias también hicieron un lazo.

Méndez, el menor de tres hermanos, comenzó a correr cuando sólo tenía 11 años. Fue Peña quien lo aupó a que se inscribiera en el Club de Atletismo Las Gacelas y así siguiera el camino que él ya había iniciado un tiempo atrás.

“Era un muchacho que tenía demasiado talento, yo siempre estuve pendiente de él. Yo era el que lo apoyaba, el que hacía que se levantara temprano. El que lo mantenía alejado de todas las cosas malas”, comentó Peña. Por ser siempre el más pequeño, tanto entre sus hermanos de sangre como entre sus compañeros de juego, al joven lo llamaban Bebé.

Según el deportista, si Méndez no logró más en el atletismo fue por su falta de constancia. Además de correr, durante su adolescencia, el joven actor de Pelo Malo hizo patinaje, jugó béisbol, practicó fútbol en una liga de Montalbán, trabajó en una tienda deportiva y participó en la película venezolana que ganó la Concha de Oro en 2013 en el Festival de San Sebastián.

PELO MALO 2

El actor junto a la directora de Pelo Malo, Mariana Rondón, y la productora Marité Ugás

“Nosotros siempre le decíamos que a cualquier cosa que él se dedicara, sería el mejor en eso. Sólo que nunca se dedicaba de lleno a una cosa, sino que siempre le gustaba hacer de todo”.

Méndez también trabajó como vendedor, durante dos temporadas de 2013, en la tienda de una marca internacional de artículos deportivos. Dos empleados que lo conocieron ratificaron su talante de atleta, el mismo que le hizo dejar el puesto meses más tarde, cuando acabó su contrato. Requería más tiempo para ir a sus entrenamientos.

A punto de partir

Otro de los deportistas de la Zona Central de 23 de Enero esWilliams Tovar, de 22 años, quien cultivó una amistad con Méndez desde que ambos tenían 7. El joven también corrió con Las Gacelas, hasta que se lesionó y decidió hacer cursos de fisioterapia para atletas. Una semana antes de que mataran a su amigo, le hizo un masaje para aliviarlo de las dolencias que tenía por haber empezado a correr de nuevo.

Julio Méndez había dejado las carreras en abril de 2014. Una falla en los ligamentos de una rodilla lo alejaron del asfalto por un año.

“Como él tenía una hija, me dijo: ‘Hermano, yo tengo que trabajar, tengo que ayudar a mi hija, darle dinero, y no puedo seguir corriendo’. Recuerdo que esa vez peleamos porque yo lo había mandado a San Cristóbal para que entrenara con un compañero allá y él se vino y no me dijo nada. Cuando llegó aquí, peleamos. Yo le dije: ‘yo le pago todo a tu hija, le pago la mensualidad, pero no quiero que tú estés aquí’”, rememoró Peña, quien insistió varias veces en que su amigo no dejara otra vez el atletismo.

Pero Méndez no hizo caso, en buena parte, por su lesión. Los meses siguientes no trabajó, tampoco estudió. Esperaba actuar en una serie de televisión para la que hizo cuatro castings, pero el proyecto nunca se llevó a cabo. Sin embargo, todo cambió a finales del primer trimestre de este año. La idea de irse del país lo movió a modificar su rutina. Ya un amigo, Herson Peña, lo había logrado, así que él sería el próximo en aventurarse a emigrar.

PELO MALO 3

Tovar contó que, tres semanas antes de ser ultimado, Méndez había vuelto a la pista para entrenar. El parón había hecho que los músculos de su abdomen ya no se le marcaran y eso lo había comentado incluso en su perfil de Facebook. Ahora debía volver a estar en forma para poder optar por una visa para atletas ante la Embajada de Estados Unidos en Caracas. La cita sería el próximo 20 de mayo.

En paralelo a esta preparación física, Méndez hacía un curso de inglés en el Centro Venezolano Americano (CVA). Llevaba un mes estudiando y acababa de aprobar su primera evaluación con 19 puntos.

“Su hermana, que vive en España, le envió dinero para que pagara el curso. Él se vestía bien, no le faltaba un par de zapatos, no le faltaba nada. Todo se lo daban su mamá y su hermano”, afirmó Tovar, quien añadió que su amigo no tenía ninguna deuda pendiente que le hiciera tomar una acción desesperada para conseguir dinero.

El último día

La mañana del 30 de abril, Méndez fue a su clase en el CVA. Allí presentó un examen y luego de saber la nota, salió contento rumbo a su bloque. Ya en casa, conversó por un buen rato con Tovar y con su hermano, a quienes contó lo bien que había superado la prueba de inglés. Escucharon música, almorzaron, bromearon. A las 4:00 pm, se cambió para ir a entrenar. Regresó dos horas después.

PEO MAO 4

Antes de las 8:00 pm, Méndez salió nuevamente de su apartamento. “Él se vistió arregladito, bien bonito, pensé que iba a ver a una novia o algo. Yo seguí hablando y escuchando música con su hermano. Me dijo: ‘Ahorita vengo, voy a bajar un momento’ y no regresó más nunca”, indicó Tovar, quien no se alarmó por la ausencia prolongada de su amigo.

“Yo me fui a mi casa sin preocupaciones porque (el hecho de) que no llegara no tenía nada de malo. Él era un muchacho deportista, estudioso. A las 5:00 de la mañana me llamaron para decirme que Julio estaba en la morgue. Imagínate cómo quedé… Destruido”, contó el joven.

Méndez había dejado su teléfono celular en su residencia. Tampoco llevaba cédula. La noche del 30 de abril, alrededor de las 8:30 pm, su cuerpo fue abatido por la balacera que ocurrió en el estacionamiento del edificio Tiny de la avenida Panteón.

La versión policial señala que era parte de la banda de “robacarros” que llegó hasta el parqueadero y que fue sorprendida por una comisión del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas que hacía un trabajo de inteligencia para atrapar a los criminales. La acción produjo un enfrentamiento entre los delincuentes y los policías. Seis presuntos miembros del grupo delictivo cayeron. Entre estos, estaba el atleta. En la morgue lo reconocieron por las argollas rosa en ambas orejas y el lunar en la cara.

PELO MALO 5

Méndez cuando ganó la carrera de relevos en 2012

Días después del suceso se conoció que, además del actor de Pelo Malo, otro de los abatidos residía en 23 de Enero. De acuerdo a la información que circuló en la prensa nacional, Lesvi López (20) también vivía en la Zona Central de la populosa parroquia caraqueña. Los amigos del atleta señalaron que Méndez y él apenas se saludaban.

“La cosa es que aquí vive gente buena y gente mala, y uno, como siempre se ve, se saluda, no se te quita nada por hacerlo. A veces los policías no saben cómo hacer las cosas y disparan a los inocentes”, comentó una de las vecinas del bloque donde vivía el joven.

“Uno no sabe si, de repente, este (López) le dijo (a Méndez) que se podía ganar una plata fácil. Si tenía la mente débil, entonces será que lo convenció”, agregó otro habitante de la Zona Central que vio crecer a Méndez como un deportista.

Ni los vecinos, ni los amigos de Méndez han logrado salir del asombro. Jamás imaginaron que el chico, el Bebé, terminaría inmerso en un hecho delictivo. Piensan que todo debe haber sido producto de una confusión.

“Yo lo recuerdo como mi hermano, como mi amigo, como alguien a quien nunca le gustaban las cosas malas. Tú podías dejar todos los millones del mundo en una casa y, si él estaba ahí, era imposible que él fuera a tocar algo así. Él peleaba con los niños del bloque para que no fueran por mal camino (…) Así como lo aconsejaba yo a él, él aconsejaba a los demás. O sea, nunca lo malo”, aseveró Peña.

PELO MALO 6

Fuente: Contrapunto

Facebook Comentarios
x

Check Also

Destruyen 410 mil plantas de coca en la frontera con Colombia

Caracas.- Este viernes fue activada la Operación Sierra XXV-2017 para la detección y destrucción de cultivos ilícitos incipientes en el municipio Jesús María Semprúm ...