Se cumplen 65 años de la coronación de la Virgen de Coromoto

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Nuestra Señora de Coromoto está de fiesta. Conozcamos un poco más de su larga historia y datos asombrosos acerca de la reliquia venerada en su santuario nacional del estado Portuguesa.

Caracas.- “Cuando se tiene un hijo, se tiene al hijo de la casa y al de la calle entera (…) y el que tiene san Antonio en los brazos /y el que tiene la Coromoto en las piernas”. Estos versos de Andrés Eloy Blanco dan fe de la inmensa devoción que los venezolanos sienten por Nuestra Señora de Coromoto, patrona oficial de nuestro país desde 1942, aunque con una historia de más de tres siglos a sus espaldas.

Conozcamos un poco más acerca de esta popular advocación mariana a propósito de la celebración de su fiesta este 11 de septiembre.

El cacique y las apariciones

Cierto de finales de 1651 o inicios de 1652, el cacique Coromoto, jefe de la tribu de los Cospes, ubicados en el actual estado Portuguesa, se dirigía con su esposa a unas tierras de labranza de su propiedad. Al pasar por una quebrada, ambos vieron a la Virgen María caminando sobre las aguas y con su hijo en el regazo. La “bella señora” instó al cacique a acudir donde los “blancos” y recibir de ellos el bautismo para así poder “ir al cielo”. El lugar tradicional de esta primera aparición se conoce actualmente como “Quebrada de la Virgen” y forma parte del municipio Guanare.

Impactado por aquella aparición, Coromoto acudió al encuentro de Juan Sánchez, un rico propietario español de la zona, y le narró lo sucedido. Sánchez argumentó que debía realizar un viaje de trabajo a El Tocuyo, pero le prometió estar de vuelta en ocho días y lo instó a estar preparado con su tribu. El cacique accedió y la semana siguiente un centenar de personas, con Coromoto a la cabeza, se puso a disposición de Sánchez, quien informó a las autoridades locales y estableció a los indígenas en un paraje ubicado en la encrucijada de los ríos Tucupido y Guanaguanare, donde tendría lugar su bautismo y catequización.

Durante los meses siguientes, la enseñanza católica a los nativos rindió importantes frutos y hasta hubo nuevas apariciones marianas, pero solo los niños pudieron verlas. No obstante, el cacique Coromoto no tardó en perder el entusiasmo al considerar que la nueva situación lo había privado de su independencia. Por ende, el 8 de septiembre de 1652 decidió separarse del resto de la tribu y retirarse a su bohío en las montañas cercanas sin recibir el bautismo.

Esa misma noche, estando el cacique dentro de su vivienda con su esposa, su cuñada Isabel y el hijo de doce años de ésta, la Virgen apareció en la entrada del bohío. Según el testimonio de Isabel, la Madre de Cristo despedía grandes rayos de luz “como los del sol del mediodía. Y sin embargo, no deslumbraban ni cansaban la vista”. Coromoto, furioso, increpó a la señora por hacerlo “pasar trabajos” e intentó sin éxito herirla con una fecha. Pero la Virgen se desvaneció y dejó un pequeño trozo de tela con su efigie en la mano del jefe indígena, quien lo escondió en el techo de su casa con la intención de destruirlo después.

Esta segunda visita de María al jefe Coromoto destaca por dos razones: es la única aparición registrada de la Virgen a un grupo familiar y la segunda de la historia (junto con la de Nuestra Señora de Guadalupe en México) en la que la madre de Cristo deja un testimonio físico de su paso.

El sobrino del cacique corrió a casa de Juan Sánchez para informarle de la reliquia. El español acudió al bohío, recuperó la imagen y la llevó a su casa. Por su parte, el jefe indígena sufrió una picadura de serpiente al día siguiente y murió tras arrepentirse y hacerse bautizar por un barinés que pasaba por el lugar.

La pequeña pieza de tela con la imagen de la Virgen de Coromoto permaneció en la residencia de Juan Sánchez durante poco más de un año, hasta su traslado a la catedral de Guanare (capital del estado Portuguesa), donde estuvo los siguientes tres siglos y medio. El mismísimo Simón Bolívar acudió al templo un mes antes de la batalla de Carabobo para presentarle sus respetos.

Reliquia milagrosa

La Virgen de Coromoto fue proclamada Patrona de Venezuela por el episcopado venezolano el 1 de mayo de 1942, confirmada como tal por el papa Pío XII en 1944 y coronada canónicamente el 11 de septiembre de 1952.

La construcción del actual Santuario Nacional de Nuestra Señora de Coromoto, ubicado a 25 kilómetros de Guanare (y en el lugar donde supuestamente estuvo el bohío del cacique), corrió a cargo del arquitecto Erasmo Calvani y empezó en 1980. El papa Juan Pablo II inauguró el templo el 10 de febrero de 1996 y Benedicto XVI lo elevó al rango de Basílica Menor en 2005. El edificio está hecho de concreto, mide 75 metros de altura y tiene capacidad para dos mil 500 personas.

Detrás del altar mayor del templo se custodia el trozo de tela que la Virgen dejó en la mano del cacique Coromoto. Se trata de una estampa de algodón planchado de escasos 2,5 centímetros de alto por 2 centímetros de alto.

La restauración de la reliquia en 2009 arrojó resultados increíbles, entre los que destacan la presencia de símbolos indígenas en la corona y el arco que rodea a la Virgen y el nivel de detalle del ojo derecho de la “bella señora”: aunque éste mide menos de un milímetro, tiene todas las partes anatómicas del ojo humano, entre ellas el globo ocular, el conducto lacrimal y hasta un pequeño punto de luz en el iris, donde incluso se aprecia la imagen de una figura humana. Como curiosidad, se han hecho descubrimientos análogos en los ojos de la Virgen mexicana de Guadalupe.

Fuente

Michael Nissnick

El Universal

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