Crónica / Carnavales en Venezuela una tradición llena de festejos e historia

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En Venezuela, la tradición de los carnavales llegó junto a la conquista. Durante aquellos tiempos se tenía la costumbre de jugar con agua, azulillo, huevos y otro tipo de sustancias que no dañaran la salud de las personas.

Para el siglo XVIII este tipo de celebraciones se comenzó a observar en la Caracas de antaño, aquella ciudad habitada por un bajo nivel de ciudadanos que solamente transitaban por las calles bajo la luz del día esperando escuchar comparsas y otro tipo de festividades que hicieran la distracción.

Las fiestas de las carnes

Se habla de antaño motivado a la forma en que se celebraba la temporada carnestolenda, término que recibe la (fiestas de la carnes), se trataba de una época refinada, calles inundadas con carrozas, comparsas y un sin fin de actividades para el esparcimiento.

Con la llegada del Obispo Diez Madroñero a Caracas, en el siglo XVIII, los carnavales se convirtieron en tres días de rezos, rosarios y procesiones, ya que el obispo lo consideraba como una fiesta pecaminosa.

Para los tiempos en décadas, celebrar el carnaval en Venezuela era una forma intensa de celebración, la tranquilidad y el regocijo formaban parte del quehacer venezolano. No celebrarlo era casi que penado en la sociedad.

Durante los tiempos de Juan Vicente Gómez, los carnavales eran un alarde de solemnidad y todos salían a la calle a ver los desfiles, cual si se tratara de una procesión, era obligación de los habitantes salir a las calles festejar y acompañar tal evento.

Las principales ciudades del país comenzaron a ligarse y a contagiarse del ritmo y el sabor de estas fiestas.

Puerto Cabello, San Diego, Barquisimeto, Carúpano, Maturín, Mérida y El Callao, ya contaban con su agenda para ser presentada ante comitivas y organizaciones mediante los gobiernos locales y que luego serían difundidas a los habitantes.

Existió una época en donde los carnavales estuvieron a punto de desaparecer, sobre todo en la ciudad de Caracas, motivado a la vida agitada de la capital, el deseo de sus habitantes de tomar unos días de descanso fuera del bullicio citadino, dejaba a la capital venezolana prácticamente sola durante esos días.

Antiguas celebraciones

En Venezuela, como en la mayoría de los países del continente, la celebración del carnaval ha traspasado fronteras por las distintas formas en que esta se celebra.

Una de las festividades que ha logrado encarnar en el día a día de los venezolanos fue creciendo cada vez más. No obstante, los carnavales en Venezuela, durante los años 70, los habitantes de la ciudad capital por cuestiones de seguridad tenían que mantener puertas y ventanas cerradas para no ser víctimas de la popular turba invasora.

En aquellos tiempos, las noches festivas eran lúgubres y la ciudad parecía un campo desolado, la baja afluencia de temporadistas y habitantes preferían quedarse bajo la distracción familiar.

Para muchos, el jugar con agua, aún sigue siendo una manera de festejar esta tradición, la harina y otras sustancias nocivas fueron consideradas como mecanismos violentos de disfrute.

Son famosas las madamas, vestidas a la usanza antigua, y los diablos, en donde mostraban impresionantes máscaras, y tridones, con los cuales iban abriendo paso a las comparsas o desfiles.

Para el año 1980, realizar bailes callejeros era una forma de expresión cultural, llevar a cabo distintas competencias que originaban el encuentro de grandes grupos juveniles. El fandango, la zapa y la mochilera eran los pasos típicos que más resaltaban, esto permitía el contacto físico inaceptable para la moral vigentes entre hombre y mujeres.

En la década de los 60 y 80 las fiestas de carnaval se fueron enfriando en la ciudad capital y quedaron sólo para los niños. Sin embargo en la mayoría de los pueblos venezolano se sigue manteniendo la tradición anual.

Cabe resaltar, que hace unos cuantos años no existía límite de maldad, con frecuencias las vejigas (bombas) también eran llenadas con huevo, harina, agua fría y en los peores casos orina.

Carnaval durante Pérez Jiménez

Durante los tiempos de Pérez Jiménez, las celebraciones carnestolendas eran celebradas en calles, templetes, clubes y hoteles.

Es así como miles de mujeres disfrazadas de negritas acudían al grito de llamada que decía “en el Ávila es la cosa”. Se podría llegar a calcular unas 40 orquestas extranjeras quienes visitaban la ciudad, todos los días se protagonizaban desfiles por las calles de la ciudad para distraer y llenar de espíritu a las comunidades.

Las grandes caravanas de automóviles de lujo que desfilaba por las principales avenidas de Caracas motivaban al encuentro social.

Chacaíto era uno de los escenarios más llamativos para llevar a cabo el monumental desfile de carrozas, autoridades del gobierno, instituciones públicas y privadas eran las encargadas de presentar sus trabajos artísticos que posteriormente se concentrarían en la avenida Urdaneta y tener un amplio recorrido para empalmar con la avenida Baralt.

Fuente

Rafael Trejo Villarreal

Globovisión

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