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Ética y convivencialidad del docente

Para reflexionar:
Ética y convivencialidad del docente

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La profesora Marlis Magallanes (centro) autora de esta columna

Un docente es la persona que enseña una determinada ciencia o arte, debe poseer habilidades pedagógicas para ser agente efectivo de la transmisión del proceso de aprendizaje, quien además debe cuidar su estado de salud en general, los buenos hábitos de higiene, la buena presentación en el vestir, así como la armónica y discreta ejecución de los movimientos corporales.

Debe desarrollar su actividad con agradable personalidad, elocuencia en el timbre de voz, en los ademanes, en el gesto, en la mirada, en el andar, en el reposar y aún en el silencio. Debe poseer un vestuario discreto, sencillo, adecuado según la actividad, la estación y la ocasión, pero siempre nítidamente limpio y arreglado, es una condición necesaria para el buen ejercicio profesional del docente.

La alegría y el buen humor son cualidades imprescindibles para él, ya que tiene que trabajar a la par de los niños y adolescentes .Eso sí, para que el maestro desarrolle estas actividades depende mucho de su salud física y mental, la buena remuneración, el buen trato y la seguridad profesional que le permitirán gozar de alegría y buen humor

Ética es la ciencia filosófica encargada de estudiar o reflexionar sobre la moral, pero como la moral tiene un carácter humano y social, se puede decir que la  ética es la disciplina filosófica que estudia el comportamiento moral del hombre en sociedad,  está constituida por el conjunto orgánico de derechos y obligaciones que tiene como objetivo la aplicación de éstas que además, están fundadas en la honradez, la cortesía y el honor que contribuye al fortalecimiento de las estructuras de la conducta moral del individuo.

El profesional de la docencia no puede esquivar o eludir su responsabilidad ante una sociedad en plena transformación para la formación de los estudiantes. Hay una responsabilidad directa en la gestión del docente, que debe complementarse con un código de ética de obligada observancia, dado que toda amenaza al mismo es una amenaza al espíritu de la organización educativa donde se desenvuelve profesionalmente.

En una sociedad donde la crisis de valores es reseñada y apuntalada casi a diario, las prácticas antipáticas en contra de la organización son modos seguros de agravar las desigualdades y la marginación social, los códigos de ética, se pueden presentar como elementos de equidad, que se reflejarán en la organización social, la competitividad, la transparencia y la excelencia en el desempeño de funciones y prestación de servicios.

La ética, tiene como objeto la interpretación de lo que está bien y lo que está mal en la conducta humana. En este sentido, los docentes deben estar sujetos a tres clases de actos: los que debería hacer, los que no debería hacer y  aquellos que puede hacer o dejar de hacer. La ética y la convivencialidad docente, es un pilar fundamental para la sociedad.

Prof. Esp. Marlis. M. Magallanes. C.

Doctorado en Educación y Desarrollo Sustentable

International Lifelong Learning University.

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