Home / Noticias / Teófilo Santaella / Urge al presidente controlar su ofuscación cuando habla

Teófilo Santaella / Urge al presidente controlar su ofuscación cuando habla

I

En otros artículos me he referido al desbocado lenguaje del presidente Nicolás Maduro. Pienso que este será el último, ya que no mejora nada el enfermo. Es el caso que en estos últimos días hemos oído un efervescente verbo en boca de nuestro jefe de Estado, donde llama ladrón a un ciudadano, como igual llama traidor a cualquiera que no comulgue con las ideas revolucionarias. Por otro lado, llama a la rebelión contra esto y aquello. Un mandatario está llamado a guardar cierta distancia de la ofuscación, y el uso de un lenguaje que desdice mucho de quien lo utiliza, en este caso nuestro presidente, hijo político del Comandante Hugo Chávez Frías. Una vez más elevo mí crítica, lo hago, tal vez con un lenguaje duro, por lo que pido perdón al propio presidente y a los lectores.

El presidente Maduro está obligado, mientras sea el primer mandatario del país, a guardar un mínimo de decoro ante sus adversarios sean éstos políticos o de signos económicos. Debe dar el ejemplo de tolerancia. Debe cuidarse de no ofender a nadie. Debe escuchar el zumbido de las aguas crecidas, y actuar antes del desborden. Un jefe de Estado tiene vedado atacar soezmente a cualquier ciudadano en público o frente a una cámara de televisión, ya que su errático verbo genera una reacción que no es conveniente en estos momentos de tensión.

II

¿Por qué cuidar las palabras? Porque las palabras son el vehículo de comunicación que usamos para entendernos con los demás. Las palabras son un poder, pero mal usadas se revierten. Dice el doctor Miguel Ruiz, en su libro “Los cuatro acuerdos”, en las págs. 53-54, lo siguiente: “Ser impecable con tus palabras es no utilizarlas contra ti mismo. Si te veo en la calle y te llamo estúpido, puede parecer que utilizo esa palabra contra ti, pero en realidad la utilizo contra mí mismo, porque tú me odiarás por ello y tu odio no será bueno para mí. Por lo tanto, si me enfurezco y con mis palabras te envío todo mi veneno, las estoy utilizando en mi contra… Ser impecable con tus palabras significa utilizar tu energía correctamente, en la dirección de la verdad y del amor por ti mismo…”.

Por otro lado, Ramiro Calle, en su libro “Terapia espiritual” dice en la pág. 67, que la ofuscación es la ausencia de claridad mental y de visión lúcida. “La mente está empañada y uno no puede percibir la realidad como es…”. Mientras que Ángel Gómez, en uno de sus libros titulado “La Oratoria de los Líderes”, señala en la pág. 16, que “Si usted tiene la oportunidad de hablar en público, ya sea en una exposición en la universidad, en una fiesta en su casa…, en fin en cualquier tipo de escenario, y no puede influir en las personas que los escuchan; o si su mensaje no causa ningún impacto positivo en su audiencia, perdió el tiempo en su carrera hacia el liderazgo. Si no va a decir algo positivo para hacer mejorar y evolucionar al mundo, no diga nada…”.

III

¿O el presidente no oye a sus asesores, o los mismos no sirvan para un carajo? Por lo que los debe echar del Palacio de Miraflores. Pero lo cierto de todo esto es que el presidente nada está haciendo para bajar las tensiones, todo lo contrario. Venezuela está urgida de un clima donde la tolerancia gane terreno en función de la salida de esta grave crisis. Pero una verdad es cierta, mientras Nicolás Maduro, como presidente del país, no dé el ejemplo para lograr ese escenario de entendimiento y paz, las cosas irán de mal en peor.

Si estoy equivocado en mi observación, entonces no vuelvo a reincidir. Opinaré de otras cosas, pero dejaré quieto a nuestro presidente con su lenguaje encendido y sin control que en vez de apagar la candelita, la sopla para que eleve su fuego. Estoy de acuerdo en que él solo no podrá solucionar la crisis, pero tiene que dejarse ayudar. Tiene que parar los oídos. Está obligado por las circunstancias a escuchar las críticas sanas y constructivas, tanto de sus asesores, si es que le para, o a personas neófitos, como yo; pero mis críticas van en dirigidas a construir, no a destruir, como piensan algunos. ¡Más tolerancia! ¡Ser impecable con las palabras! ¡Escuchar!

Fuente: Aporrea .org

Otros artículos de: Teófilo Santaella

Facebook Comentarios
x

Check Also

Diego Ranuárez / San Juan desde una ventana

San Juan de los Morros.- Los que nacimos acá podemos decir muchas cosas de nuestro pueblo: nos salvamos de la mayoría del caos político ...