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Simón García / El cambio no es juego.

El legítimo mecanismo constitucional, cuya realización desencadenaría un cambio democrático de Presidente y de gobierno, es la realización del RR16. Un proceso ya en curso, cuya interrupción no podría ser posible una vez que las firmas para cumplir con su convocatoria han sido avaladas por el CNE, que es el organismo específico al cual correspondió su calificación.

Para interrumpir este proceso se necesaria la colusión de dos poderes públicos, el Ejecutivo Nacional y el TSJ, que fuera de lapsos y con acusaciones supuestas que serían imputables a individualidades tendría que perpetrar un prevaricato e incurrir en fraude de ambos organismos contra la Constitución y la democracia. .

Sería un juego de tronos de mala catadura que despedazaría al Estado de Derecho. Tal barbaridad colocaría al gobierno fuera de la Constitución, potenciaría la inestabilidad política y suprimiría uno de los diques que está conteniendo las protestas de hambre. La probabilidad de desbordamientos pasaría a ser alta.

Frustrar arbitrariamente la esperanza de cambio sería una ruleta rusa de la cúpula oficialista sobre su proyecto y sobre el futuro de un partido que debería preocuparles, ya que el país no les importa.

A estas alturas, el oficialismo debería entender que no tiene ni la fuerza, ni la legitimidad, ni la razón constitucional para bloquear al referendo o intentar impedir su realización y la de las elecciones regionales, que bien podrían hacerse conjuntamente este mes de diciembre.

Venezuela está unida en el deseo de votar para revocar. Ya no hay dos polos de magnitud más o menos equivalentes, sin subestimar el 20% de venezolanos que aún respalda el proyecto Chávez y que tiene derecho a seguir expresando sus puntos de vista sobre la justicia social o el combate a las desigualdades, pero dentro de la Constitución.

La militancia del PSUV y algunos sectores dirigentes que se oponen, puertas adentro, a un giro totalitario pueden evitar la negación y desaparición del proyecto original que ellos defienden. Pero no pueden mantener un silencio que avale las violaciones y arbitrariedades de una cúpula refutada por los problemas sociales y la corrupción.

Existen también factores decisivos para mantener un cambio pacífico si se sigue un curso constitucional. Uno de ellos es la expectativa general de los venezolanos respecto a una posición institucional de la Fuerza Armada que debe terminar de comprender que la primera fuente de paz y estabilidad es el cambio.

No son días fáciles los que vienen. Para salir bien de ellos hay dos claves. Una, que el país todo se comprometa a fondo con el RR16. La otra, practicar el diálogo y estar abiertos a una negociación para el cambio y la formación de un nuevo gobierno que va a necesitar una muy ancha base de apoyo.

@garciasim

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