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Néstor Francia / Mi infinita admiración por Toby Valderrama (¡No te rías, que es verdad!)

Se precia de ser un teórico, se llena la boca hablando de una supuesta “receta” del socialismo. Cree ser el hijo predilecto de Chávez (hace poco vimos un video por VTV donde Chávez dice claramente, sin ambages, que “no hay recetas” para la Revolución venezolana) En realidad, desde el punto de vista teórico, se pasea por el mundo luciendo un parche en el ojo y una pata de palo. Bueno, eso era lo que yo pensaba de Toby Valderrama. Pero después de su último artículo, debo confesar que yo estaba equivocado: estamos ante un portento de sabiduría.

Valderrama nos ha bendecido con una nueva categoría de las ciencias sociales: el “generacionismo”. Según nuestro querido gurú ideológico, en una generación podemos establecer dos componentes principales: uno, la generación verdadera; el otro, la “contrageneración”. Toby es de la generación verdadera, por supuesto, y Nicolás de la contrageneración, eso que quede claro.

La explicación “generacionista” de este portento echa por tierra inclusive los planteamientos de un tonto alemán llamado Carlos Marx. Según nuestro sabio vernáculo, “La generación propiamente dicha es la comprometida con el movimiento histórico, impulsa su tiempo hacia el cambio, es, en otras palabras, Revolucionaria. La “contrageneración” está ligada con la permanencia, impide el cambio, es reaccionaria. Entre estas dos corrientes se produce una pugna por el salto histórico, esta tensión produce el movimiento social. En cualquier etapa histórica, en cualquier generación, encontramos estos dos componentes, le confieren el signo a su época”. El ignorante de Marx pensaba, alocadamente, que el movimiento social lo provocaba la lucha de clases (y en esta época la lucha concentrada entre la burguesía y el proletariado), que es precisamente esa lucha lo que le “confiere el signo a su época” ¡Qué descaminado, de donde sacaría esa locura! Seguramente Marx, junto al otro orate, Federico Engels, fueron parte de la contrageneración de su época.

Los análisis de nuestro venerado sociólogo del siglo XXII (no es un error, realmente Valderrama es un adelantado, un regalo que el futuro nos envió hasta aquí) son incontestables. Fíjese el lector: “La historia de la Independencia es la historia del movimiento de estas dos tendencias”. Más claro no canta un gallo. Algunos historiadores, qué fastidiosos, tratan de ir a contracorriente de la exactitud del generacionismo, y mezclan la guerra de independencia con temas secundarios, como la compleja situación de Europa para entonces, la situación precaria del imperio español, las contradicciones de clases en América, el desarrollo de las alianzas políticas en medio de una lucha en la que nunca hubo total unidad, etc. ¿Cómo es posible que no se den cuenta de que todo se redujo a la lucha entre la generación verdadera y la contrageneración?

La Guerra Federal la despacha nuestro genio con ahorro de ideas, para qué gastar pólvora en zamuros cuando todo está tan claro: “Con Zamora sucede igual, la generación verdadera es víctima una vez más de la “contrageneración”. Hay quienes complican las cosas atribuyendo la Guerra Federal a la existencia de una oligarquía agraria que mantuvo en esencia el orden social imperante en la colonia, acompañada de una incipiente burguesía comercial, y a otras nimiedades, como la serie de levantamientos de grupos de terratenientes del campo enfrentados a las élites caraqueñas y centralistas. Inclusive, algunos profanadores del generacionismo valderramiano hablan de la crisis económica que a partir de 1842 generó la pauperización de los pequeños y medianos terratenientes, que llevó a nuevos levantamientos y a la radicalización de los federalistas. Según estos tan complicados como inútiles análisis, otros muchos factores influyeron en el desarrollo y las consecuencias de la Guerra Federal ¿por qué complicarse tanto la vida, si es obvio que lo que sucedió fue determinado por la lucha entre la generación verdadera y la contrageneración?

No queremos extendernos demasiado, pero vea el lector cómo la clarividencia de Toby nos regala el análisis más sucinto, apretado y certero del 23 de enero y toda la etapa puntofijista, que desembocó en la era de Chávez: “El 23 de Enero de 1958 (la situación por más cercana es más clara), la “contrageneración”, desde el pacto de punto fijo y desde la mismísima Junta Patriótica, someten a la generación verdadera; así el salto histórico es frustrado una vez más. En la lucha armada de los 60 se da la misma situación: Fabricio, generación verdadera, es vencido por Rómulo, y aparece claro para nosotros un fenómeno representado conspicuamente por “Américo Martín”: el oportunismo, el pragmatismo, como otra corriente que oscila entre las dos principales, y al final siempre contribuye con la ‘contrageneración’” ¡Gracias, Toby, por evitarnos perder el tiempo tratando de profundizar el análisis de esa época que duró 40 años! Tú nos iluminas y dejas todo claro en… ¡ocho renglones, qué maravilla!

El resto del artículo de Valderrama va de lo mismo que todas sus reflexiones: él y quienes las aprueben son los hijos verdaderos de Chávez. Los demás, incluido Maduro, son unos bastardos. Así quedan las cosas en su lugar y se da por terminado el asunto. A botar a la basura, pues, todos los libros de historia y de teoría social. Y a olvidarnos del más reciente llamado de Maduro, cuando nos pidió definirnos entre quienes estamos con la Patria y quienes están con el imperialismo, sin medias tintas ¿Qué le pasa a Maduro? ¿Qué tiene que ver el imperialismo en este cuento? Toby reconoce en algunos de sus artículos que hay una conspiración imperialista contra Venezuela, pero esto en realidad es secundario: aquí lo que define la “etapa histórica” es la lucha entre la generación verdadera, iluminada por él, y la contrageneración ¡Albricias, aleluya!

Valderrama nos alerta a los pobres mortales sobre algo muy grave: “La generación chavista, como suele suceder, confundiendo lealtad a la forma y no al fondo, se paraliza, pierde el sentido del momento histórico, de la pugna histórica, no identifica a la “contrageneración” que crece en sus filas (ahora sin la formidable contención que fue Chávez) y contribuye así a la restauración, a la parálisis del movimiento revolucionario” ¡Oh! ¿Y ahora quién podrá defendernos de nuestra confusión, de nuestras desviaciones, de nuestro desierto ideológico? ¡Yo, el generacionista colorado! No me jodas, pana.

Fuente: Aporrea.org

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