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Jesus Silva / Traigo leche del Imperio… ¿y?

La envidia es el homenaje que los mediocres le rinden al talento…

De Estados Unidos otra vez me traje varios litros de leche para Venezuela, no porque me metí a bachaquero sino para alimentar a mis hijos y actuando en “Estado de necesidad” frente a las dificultades económicas que hoy golpean a mi amada Patria pero que juntos vamos a superar con la inspiración que nos brinda Hugo Chávez.

Yo no soy yo, no hablo de mi, hablo como uno de millones de venezolanos, más allá de colores políticos, que trabaja honestamente y tiene derecho a tener el fruto de su labor. Mi situación como ciudadano profesional refleja la de millones de personas que somos ofendidos por una propaganda ideológica salvaje que espanta votos e incita al odio social entre compatriotas.

Ya basta de embrutecer al venezolano y sembrarle envidia contra aquel que es exitoso o próspero, en vez de ponerlo a producir y a superarse. Seamos realmente revolucionarios y dejemos tanta miseria espiritual y mezquindad. Respetemos el talento y trabajo de los demás, el país necesita hijos dignos, no sirvientes ni focas adulantes.

No institucionalicemos la mendicidad, ni la mediocridad, ni la envidia. Eliminemos la pobreza y hagamos de Venezuela un país de extensa clase media. Que el pueblo bien alimentado y con salud vote libremente y sabiamente por quien lo haga mejor. No tengamos miedo al verdadero socialismo (Marx dijo: super abundancia de las mercancías, no escasez).

Pues en mi último día de gira por varias ciudades de EEUU a lo largo del mes enero de 2017 me metí rápidamente en Walmart y CVS pharmacy, compré leche además de otros productos esenciales como arroz, pasta y algunas medicinas sin hacer cola ni necesidad de buscar en 20 farmacias.

¿Es pecado que yo como chavista diga que quiero una Patria así, plenamente abastecida pero con socialismo productivo y eficiente, que muestre resultados concertos sin tanta polarización ni labia loca?

Ver video en YouTube: un chavista cerca de Donald Trump https://t.co/n8G3TUKYjx

Miles de seguidores que me expresan cariño por redes sociales, me preguntan por qué un chavista de a pie viaja a EEUU ya que muchos creen (por influencia de la TV) que eso está reservado sólo para los altos funcionarios de gobierno y los opositores.

Pues lo cierto es que viajar a EEUU no es exclusivo de nadie, para allá va quien tenga motivos de Estado o personales, en mi caso la respuesta es sencilla:

Personalmente, la ciencia me hace estudiar a EEUU por la larga tradición de su Derecho Constitucional… (como también lo estudié en España). Esto va más allá de simpatías políticas.

¿Cómo fui seleccionado para ir a EEUU y quién me financia?

Fácil. Hasta que la TV muestre lo contrario, soy el único abogado constitucionalista venezolano que habla inglés perfectamente y aunado a eso tengo al menos 10 años estudiando y opinando (en medios de comunicacion en español e inglés) sobre temas constitucionales, jurídicos y políticos (trayectoria).

Como resultado de mi actividad en la izquierda internacional, universidades e instituciones del planeta entero (no sólo EEUU) me han leído y me contactan con interés de intercambio académico; yo los atiendo gustosamente porque mi vida profesional y científica nunca se verá limitada por la difamación o el bullying de ignorantes y populistas.

Hay dos grupos de criticones: los de izquierda dicen que mezclarse con el Imperio es traición (pero no dicen nada de la linda abogadita que finge acento gringo. Oops! obvio, ella pertenece al club de amigos y yo caigo mal porque no les jalo); y los de derecha dicen que los chavistas somos todos marginales por lo tanto nos toca sólo la UBV.

Pues ambos grupos son dirigido por imbéciles, con doble moral y doble discurso.

Volviendo a lo principal, en enero 2017 fui seleccionado en un programa internacional como uno de 18 jóvenes intelectuales (tengo 37 años) a nivel mundial para viajar y analizar el modelo constitucional estadounidense. Orgulloso de representar a Venezuela, asistí a ese evento. Obviamente el gobierno venezolano no tiene nada que ver en esto ni nadie me paga nada por mis honorarios profesionales.

Que quede claro: hay gente que es chavista por necesidad o por oportunismo, o sea, mientras el gobierno les provea cargos o principal, estos campeones del jalamecatismo se pondrán camisa roja y gritarán con fingida pasión todas las consignas que tanto se repiten en VTV. Esa es la gente bruta y resentida social que dice que estudiar en EEUU es malo pero tienen a sus hijos allá con dinero del Estado que le chupan a Cadivi, Sicad, Dipro o como se llame ahorita.

Pero hay otro tipo de chavistas que somos de convicción, somos los de a pie, los que toda la vida hemos militado en el socialismo antes de que naciera el propio chavismo. Abiertamente lo decimos, venimos del marxismo, en mi caso soy hijo de un guerrillero comunista alzado contra los gobiernos asesinos y ladrones de AD y Copei. Toda mi vida he sido militante marxista, primero en el PCV y luego en el PSUV gracias al llamado unitario de Hugo Chávez. Adapto mi conocimiento y doctrina al contexto democrático del siglo XXI pero no tengo rabo de paja como el abogado salta talanquera y prevaricador de la marcha sin retorno.

Basado en mi ética y aprendizaje ancestral, vivo del trabajo profesional por cuenta propia y rechazo privilegios burocráticos como cargos, contratos, etc, para preservar mi libertad de pensamiento y hablar sin bozal de arepa. Soy Chavista de a pie y así me quedo feliz. No pido nada material, sólo respeto.

Que sectores radicales de oposición (enfermos de odio e ignorancia) digan en redes sociales que todos los chavistas somos iguales es una estupidez gigantesca que no merece debate, basta con que nuestra vida pública hable por si sola porque en definitiva Venezuela nos conoce y la mayoría popular nos respalda mediante incontables manifestaciones de afecto. Nadie le tira piedras a un árbol que no da frutos.

Sepa mi pueblo de a pie que la crisis económica actual que padece Venezuela no podrá exterminar nuestro combate por construir el socialismo en nuestra patria, más bien asumimos ese problema como un reto histórico y seguimos proponiendo e impulsando soluciones revolucionarias para erradicar la corrupción, el burocratismo y el sectarismo que amenazan con destrozar a la revolución bolivariana.

Hace meses hice pública una denuncia que involucraba gente trabajadora que ocasionalmente viajamos al exterior, pero que al volver nos abren las maletas y nos roban la comida de nuestros hijos. Esto lo narré en este artículo desgarrador:

Avior, traga leche y toma tu patria –http://www.larazon.net/2016/09/05/avior-traga-leche-y-toma-tu-patria/

Pues bien, ratifico que en este viaje traje leche porque la Constitución Bolivariana me lo permite pero esta vez no me la dejé robar por los lambucios de la vez pasada. Finalmente digo:

Epa criticones. Traigo leche del Imperio ¿y?

Fuente: Aporrea

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