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Jesús Silva R. / Mujeres prefieren tetas socialistas o capitalistas

Recientemente he leído críticas contra cierta publicidad colocada en el Metro de Caracas donde se promueve que las mujeres se operen las tetas para ponérselas más grandes y que los hombres se exciten contemplando esas impactantes tetas operadas.

Puedo saber a primera vista si unas tetas son naturales o producto de la mágica cirugía estética. Eso me ha permitido detectar una realidad contradictoria en personas que se dicen chavistas y en nombre del socialismo califican la cirugía estética como una cosa “capitalista” pero al mismo tiempo andan muy relacionadas con las tetas de silicón.

Esa relación del Chavismo con las tetas implantadas se extiende a otras operaciones que modifican el estado natural de la mujer como el agrandamiento de nalgas, la rinoplastia (cirugía de la nariz), inyeccion de botox en labios u otras partes de la cara, hasta el común tinte de cabello amarillo o rojizo, etc.

Con frecuencia he visto famosos hombres chavistas hacerse acompañar solamente por mujeres con grandes tetas fabricadas. También he visto famosas mujeres chavistas luciendo con orgullo sus puntiagudas tetas artificiales tal cual como lo hacen las muchachas del Miss Venezuela o las modelos de Venevisión,Globovisión o Televen, a quienes muchos llaman: mujeres del capitalismo.

Entonces si el culto o gusto hacia las tetas maximizadas ha invadido izquierdas y derechas en el siglo XXI ¿por qué satanizar las tetas artificiales en nombre de una ideología?

No me parece sincero que en nombre de un mal interpretado socialismo prohibitivo o represivo, alguna gente se queje de que en el Metro de Caracas hay publicidad promotora de las tetas agrandadas.

La verdad es que: No hay tetas socialistas ni tetas capitalistas. No toda mujer con tetas naturales es una revolucionaria ni toda mujer con tetas de silicón es una opositora.

Tal vez el famoso poder visual y publicitario de las tetas a nivel internacional pudiera ser usado para fines nobles como disminuir la confrontación entre capitalistas y socialistas, es decir, reducir la polarización en Venezuela

De manera muy original y generosa me lo explicó hace poco una famosa artista venezolana quien es experta en estos temas y además tiene cientos de miles de seguidores en redes sociales. Ver vídeo:

“Senos por la paz” https://t.co/11XqvZw9bQ

Entonces ¿Qué tal una campaña de tetas contra la guerra económica?

Pues desde 1998 hasta el presente, hay cada vez más mujeres chavistas poniéndose grandes tetas de silicón. No por sus nuevas tetas esas mujeres han cambiado sus ideas políticas ni han saltado la talanquera.

Sin duda es un mito que las tetas artificiales sean contrarrevolucionarias, imperislistas o capitalistas. Todo eso forma parte de una falsa y doble moral.

Basta de desprestigiar al socialismo convirtiéndolo en un ideario aburrido y castrador que espanta a la juventud inquieta y a las mujeres coquetas. Bienvenida sea la libre escogencia de tetas. Que cada mujer tenga las tetas que prefiera, sin más limitaciones que el control de su salud en manos de un experto de la medicina.

En mi largo peregrinaje por la politica y los medios de comunicación, he visto cientos de tetas de silicón en la televisión tanto en la tv privada como la tv chavista, vale decir, una tv que cada vez es más farandulera y fashionista, sobre todo desde el reimpulso del divertido canal TVES.

Hay tetas maduras pero grandes y fuertes como una roca en la Asamblea Nacional. Y la lista de casos continúa.

En cualquier caso el significado político o cultural de ponerse tetas más grandes o no hacerlo, es un hecho que corresponde a la soberanía corporal de las mujeres, es decir, es el derecho de ellas a gobernar sobre su cuerpo. Serán ellas quienes discutan y fijen posición sobre el valor y el mensaje que proyectan sus tetas modificadas.

Mientras vivamos en democracia, unas mujeres podrán declararse libremente a favor de las tetas de silicón y otras a favor de las tetas naturales pero en ningún caso seremos los hombres quienes resolveremos este dilema ni seremos dignos de juzgar a las damas.

Es impertinente que un hombre caiga en el abuso machista de calificar a una mujer por el tamaño de sus tetas. Podemos opinar respetuosamente sobre tetas pero no tenemos legitimidad ni derecho para “dictar sentencia” en este asunto.

Es totalmente incorrecto promover discriminación contra las mujeres que soberanamente deciden ser tetonas con apoyo de la cirugía. Al igual que es reprochable menospreciar a las damas que eligen conservar sus tetas naturales y pequeñas.

Escribo estas líneas porque para mí un propósito fundamental como ciudadano es contribuir a eliminar falsas creencias o absurdos dogmas ideológicos que reprimen a los seres humanos en la sociedad.

Entonces es equivocado andar aparentando que no tenemos placeres, ni fetiches, ni pecados, ni vanidades, ni diversiones como si los revolucionarios fueramos una especie de pastores religiosos o sacerdotes que dimos un voto de castidad o de renuncia a pasatiempos mundanos. El puritanismo nunca ha sido revolucionario.

Verdaderamente revolucionario es defender el libre desenvolvimiento de la personalidad como lo establece la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela su Artículo 20:

“Toda persona tiene derecho al libre desenvolvimiento de su personalidad, sin más limitaciones que las que derivan del derecho de las demás y del orden público y social”.

Revolucionario es tener libertad de pensamiento, ser originales, libres, decir nuestras verdades, aplaudir o criticar según la propia conciencia y poseer una identidad indivudual que no desaparece con la identidad colectiva sino que más bien ambas identidades se relacionan armónicamente en una sociedad donde no se impone un único modelo de ser ni se castiga la diversidad.

Personalmente he visto mujeres que son bellas con tetas naturales. Y otras que son bellas con tetas artificiales. Considero que la belleza de la mujer depende de factores intelectuales, espirituales y físicos que conforman una globalidad.

Sin duda una mujer es mucho más que sus tetas.

Postdata: Reflexiones de este tipo formaron parte de nuestra polémica publicación: “Jimena Araya, alias Rosita y la explotación del sexo” http://jesusmanuelsilva.blogspot.com/2012/09/jimena-araya-alias-rosita-y-la.html

Autor: Jesús Silva

Fuente: Aporrea.org

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