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Jean Maninat / ¿Elecciones vs movilizaciones?

Las tenaces movilizaciones convocadas por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) han demostrado la dimensión del rechazo al gobierno, sus representantes y su calamitosa gestión que ha sumido a Venezuela en la peor crisis de su historia republicana. La represión desbordada en contra de manifestantes pacíficos en las calles y avenidas del país, está lo suficientemente bien documentada -a plena luz del día, y en contra de ciudadanos que avanzan con las manos en alto y el rostro a la intemperie- como para constituir la pieza acusatoria de un rompecabezas que va delineando el verdadero rostro del régimen: la de un feroz represor atornillado al poder a punta de perdigón y gas lacrimógeno.

(Así empieza a identificarlo la comunidad internacional, y a condenarlo con mayor nervio sus organismos regionales. Y es sólo el comienzo de un incendio atizado por la estruendosa incapacidad de la “diplomacia” oficial. Hay que repetirlo).

Los jefes de la nomenclatura gobernante se siguen aferrando al relato paternal-redentor que construyó su líder fundador, a pesar de que todo indica que ellos mismos  -sus herederos- hicieron trizas lo poco que todavía quedaba en pie en las postrimerías del último mandato del comandante eterno. Lo único que podrían ofrendar en el Cuartel de la Montaña, son los despojos de un país hecho añicos, si es que los cacerolazos, los huevos mensajeros y el repudio popular los dejan subir hasta allá. Así están las cosas.

En la cresta de la nueva oleada opositora, en medio de sus recobrados ánimos, hay quienes empiezan a reflotar la idea ­de que las elecciones tienen poco sentido, o son una trampa, o desafinan con el momento que se vive, signado por un todo o nada alumbrador de un cambio inmediato.

No te dejes embaucar con elecciones, aconsejan los apóstoles de la nueva abstención. Si a los diputados de la Asamblea Nacional (AN) no los reconocen, y a los alcaldes y gobernadores les acotan sus atribuciones: ¿Entonces, para qué elecciones? Argumentan. Pasando por alto, con fina elegancia, que son precisamente los gobernadores, alcaldes y parlamentarios electos (sí, mediante elecciones con este CNE) quienes han estado a la cabeza de las movilizaciones opositoras recientes.

Sin el 6D/2015, sin una Asamblea Nacional (AN) en manos de la oposición gracias al voto popular, nada de lo que actualmente sucede habría sido posible. (Entre otras cosas, ese hervidero de nuevos dirigentes que se ha fogueado en la AN y que garantiza la continuación de la lucha por la recuperación democrática con nuevos bríos y nuevas caras).

Quienes quieren fabricar una contradicción insalvable, un match por la cabellera entre las elecciones y las movilizaciones, se equivocan y corresponde a la MUD disipar cualquier malentendido, antes de que sea muy tarde y le toque enfrentar una matriz de opinión tan dura y lamentable como la que se formó en el nefasto 2005, alrededor de las elecciones parlamentarias de entonces.

Se ha repetido, con toda razón, que la lucha opositora es democrática, constitucional y electoral, por tanto, mal podríamos emparentar la exigencia de que se anuncie el cronograma electoral pendiente -y se cumpla- con una supuesta entrega de las movilizaciones opositoras. (Si algo ha develado el tuiter, es cuanta ignominia cabe en 140 caracteres)

Elecciones vs movilizaciones, es una dicotomía falsa y perniciosa que no debería ser alimentada por la oposición democrática. Es un residuo tóxico que favorece al gobierno.

@jeanmaninat

Fuente: El Universal

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