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Eligio Damas / La arrechera chavista cual paludismo se expande. José Vicente, Luis Britto, Teófilo Santaella y Juan Veroes

Caracas.- Así, como de repente, se presentan las epidemias de gripe, tosferina, paludismo, enfermedades que casi habían desaparecido de Venezuela y volvieron, no como simples turistas, a mirar el paisaje, sino “invitadas” por quienes “nos hacen la guerra económica”, sin que el gobierno pueda desarrollar un plan para exterminarlas porque las fuerzas enemigas han tomado los espacios donde se crían los vectores e impiden que allí aquél llegue con las suyas y hasta consiga productos para combatir el mal, de la misma manera se ha desatado, cuando uno menos lo esperaba, por estar esperando tantas vainas como ahora “los Precios Acordados (P-50)“, una epidemia de arrechera dentro del universo chavista por la terrible situación económica y el estado idílico, navideño y festivo del gobierno.

La gente del gobierno está embebida, esta es la palabra justa, en la celebración de la navidad, fiesta que por lo visto solo podrán disfrutar sus cabezas enemigas, la oposición llena de dinero y bienestar y ellos, los del cogollo, del enchufe de 220 o alta tensión, donde sobrarán los perniles, hallacas, Clap y todo lo que para eso haga falta. Los demás, los chavistas, NI-NI y opositores del común, tendrán que acostarse muy temprano para no escuchar las fanfarrias lejanas. También está como ya dije, embebida, la palabra es decembrina, en la celebración de unas elecciones que sólo a ellos, los de la clase dirigente entusiasman porque, sería una forma de sustituir las hallacas y la alegría decembrina. O para mejor decirlo, una manera de distraer al venezolano, para que crea o mejor se confunda, no estamos en las tradicionales fiestas decembrinas sino en un momento electoral que ellos definen como trascendente mientras el pueblo trasciende los umbrales del hambre y la miseria. Tanto que pareciera que por aquí pasó el Fondo Monetario Internacional, no con su tradicional receta, sino una repotenciada y nunca antes patentada. Es más, por aquí pasó Pandora con su caja a cuesta y hasta los “siete jinetes del apocalipsis”. Ambos nos dejaron las cajas mortuorias.

Pero hay algo nuevo. Quizás un verdadero regalo decembrino. Una concurrencia de arrechos que como ríos tributarios bajan hacia donde antes se han venido depositando otros. Como comenté en artículo anterior, como quien viene no a la fiesta, porque no hay motivos para ello, sino a un funeral, José Vicente Rangel, no pudo aguantar más y llegando y llegando gritó, para asombro de quienes allí estaban, “La situación económica es insoportable”. “Es imposible callarlo“.

Ese discurso tiene mucha tela que cortar y hasta pareciera ser un cuchillo de dos filos. ¿Cuánto alcanza el significado de esa expresión? Ese “Es imposible callarlo”, no sólo significa un no aguantar más, sino también una manifestación de inconformidad por aquellos por quienes tanto han aguantado. Él sabe bien lo que nosotros también sabemos. Si, es cierto, hay guerra económica y hay algo más, quienes la iniciaron y la empujan, han logrado por la ineficiencia del gobierno que parece ausente, incorporar gente del gobierno, enchufados y hasta en las bases que hacen de distribuidores de mercancías en todos sus niveles, sus muy activos cómplices. Las fuerzas que deben combatir los males se pasan de bando como sin solución de continuidad. Para una muestra basta un botón. Los pescadores, sector en buena medida apoyado por el gobierno, hasta con representación en la ANC, son de los más activos soldados que hacen la guerra económica o de precios a los consumidores venezolanos, sobre todo a los más indefensos. Quienes manejan de verdad la economía hacen de las suyas, a través de dólar today y tantos otros mecanismos y el gobierno se comporta como el público de tribuna que sólo mira lo que acontece en el terreno. Lo de los Precios Acordados (P-50), ha terminado siendo otra burla más a los nacionales como aquello de Revolcón y Sacudón, mientras los precios ascienden en una carrera loca. La corrupción continúa como si nada, mientras en los niveles oficiales, han optado dejar sólo a Tareck W. Saab como para que se canse de tanto recibir amenazas, mientas los corruptos, como perro no que entra, sino sale de su casa, se van tranquilos y con sus reales. Esas cosas, al comedido José Vicente, obligaron a pegar aquel grito que esperamos no sea sólo por una espita que hasta sola se tranque.

Luis Britto García, es por hoy, uno de los intelectuales más renombrados del país. Es de todo el mundo conocido su posición política que pasa por ser solidario en lo fundamental, estratégico con el gobierno, lo que no le inhibe a ser crítico del mismo. Cuando lo cree prudente hace sus observaciones en su muy cuidadoso estilo literario, distinto por supuesto cuando se trata de enjuiciar al bando opositor y eso es fácil comprenderlo. Ahora mismo, ha publicado un artículo que para quien esto escribe, pareciera tener un mundo subterráneo, un mensaje sin nombre o “a García”, relacionado con un presunto proyecto de “Ley de Inversiones Extranjeras”, al estilo del FMI y como redactado por esos inversionistas. Según él, tal proyecto lo prepara un “lobby neoliberal”. Pero es difícil creer que en un hombre, intelectual de la talla suya y proverbialmente comedido, un simple “lobby neoliberal”, a escondidas, en un oscuro rincón de una cantina, prepara un esperpento como ese, genere tanta inquietud, asombro y preocupación como para aparecer alarmando innecesariamente. Por esto mismo, estoy tentado a creer que la arrechera, entre chavistas, como el paludismo se expande.

Juan Veroes, un camarada merideño, quien ha sabido por años interpretar adecuadamente el proceso y por eso, mantenerse alejado de poses críticas al gobierno, bien por percibir serias dificultades, inhibiciones, malos procedimientos y hasta persistente indiferencia y corrupción y deliberada decisión de esperar para no hacer daños innecesarios, pareciera estar llegando al llegadero o hasta donde “más no puedo”. Sus dos últimos artículos conforman un grito estentóreo que pudiera decir ¡Hasta cuándo! Veamos.

El último, según el archivo de aporrea, lo llamaría un hermoso, valiente y hasta una protesta llena de hidalguía al solicitar para una persona una medicina cuya vida depende de ella. En el fondo, para buen entendedor, hay un reclamo, una protesta y hasta una condena contra quienes nos metieron en una guerra sin respuesta para cosas elementales como esa. Oposición, factores exógenos y el gobierno, están envuelto en ese angustioso y humano reclamo de Veroes. El antepenúltimo artículo se explica sólo con el título “Basta ya de pedirle sacrificios al pueblo, no aguantamos más elecciones”. Y dice, “es de una crueldad infinita, seguir pidiéndole al pueblo que acuda a las urnas electorales, morir de hambre y él mismo llevar el féretro por el camino que lo conduzca al cementerio”. Olvidó Veroes mencionar que hasta enterrarlo a uno se vuelve una tragedia para la familia por lo costoso e impagable.

La “andancia”, como solían llamar en Cumaná a las epidemias, quizás por aquello de “anda por allí como realenga”, llegó hasta Teófilo Santaella. A quienes por Aporrea leen, saben bien de quién hablo; se trata de un periodista, muy leído, veterano combatiente revolucionario de la década del sesenta del siglo pasado, contemporáneo nuestro, quien ha estado siempre muy centrado en defender al gobierno desde su visión estratégica. Esta vez, ya cansado, pues “Su estómago chilló, y va con todo contra la ANC”. Así titula su artículo, donde se centra en responsabilizar a ese cuerpo del desastre en materia de precios y del hambre a que está sometida la mayoría del venezolano. Por supuesto, no creo o no comparto tal apreciación hablando estrictamente, sabiendo como la ANC no es más que un Departamento del Ejecutivo, opinión nuestra esta que también es aplicable en la denuncia o advertencia de Luis Britto García, pero en todo caso es una muestra más, como se revientan las costuras.

Aporrea

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