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Earle Herrera / El plazofijismo

La oposición venezolana pasó del puntofijismo al plazofijismo, novísima categoría ideológica que reduce la política a una cuestión de tiempo y letra vencida. La derecha no renueva su esencia pero muta sus mañas, sobre todo las malas. Desde que perdió el poder un diciembre de alpargatas y joropo, va para dos décadas imponiéndoles y fijándoles plazos al país y al Gobierno. Las ciencias políticas ignoran cuándo le brotó esa obsesión por el ultimátum y esa fijación por el plazo fijo, sin aviso y sin protesto.

El puntofijismo gobernó durante 40 años, el plazofijismo quiere que el gobierno se vaya ¡ya!, a más tardar, mañana. La mesa de diálogo que, según Diosdado Cabello, la MUD pretende convertir en un carmonazo sentado para eliminar todos los poderes, es el más reciente escenario donde los plazofijistas lanzan “días D”, finiquitos, vencimientos y ultimátum… o no respondo. Compiten deslealmente con los predicadores de los últimos días que te estropean el domingo anunciándote con voz grave que “el fin está cerca”.

El plazofijismo convirtió unas elecciones municipales en un plebiscito y lo acompañó con el temido ultimátum: “Maduro tiene que irse después del 8-D”. El aludido, valga la redundancia, no se dio por aludido. El 5 de enero, al instalarse la Asamblea Nacional ganada por el plazofijismo, su remozado presidente le fijó seis meses de plazo al Presidente de la República para que se fuera bien largo. Después se lo recortó a capricho. Diciembre, entre gaitas y furrucos, trae la buena nueva de que el hombre sigue allí, mientras sus insolentes seguidores se burlan del plazo fijado con el saludo: ¡Feliz chavidad con Maduro!

Como ideología, el plazofijismo es una falsa conciencia, si recurrimos a nuestro querido Ludovico Silva. Pero sus plazos no son falsos, sino frutos del deseo, cuando no del aguaje. En la mesa nada redonda de la unidad todos compiten por ser más plazofijistas que los otros. En el puntofijismo era igual, todos querían ser más papistas que los padrastros del pacto: Betancourt, Caldera y Jóvito. Dentro de 10 días se cumple el último plazo que la derecha le fijó al Gobierno. De no cumplirse y ejecutarse el ultimátum, el plazofijismo tendrá los días contados.

Profesor UCV

Fuente: Últimas Noticias

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