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Daniel R Scott / Diálogo, hambre y pueblo

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“Diálogo” es una palabra que suena atractiva y oportuna. Es lenguaje de gente civilizada, ideal para dirimir toda controversia humana. Pero lo preocupante es que la carestía y el hambre no saben ni tienen la diplomacia necesaria para sentarse en las mesas de diálogos. El hambre no espera: o comes o te mueres, y si mueres, pues no dialogas.

El hambre y la imperiosa necesidad de satisfacerla son cosas que se imponen a la fuerza, porque sí, instintivamente, sin delicadezas, sin que nadie las comande, sin detenerse a pensar en consideraciones de índole éticas o políticas.

Se buscan soluciones e ideas en mesas de trabajo, en cenáculos o congresillos, pero hay momentos históricos coyunturales donde el destino de un pueblo se decide no en las “minorías de arriba” sino en las “mayorías de abajo”.

Según sea el grado de elevación cívica, esa mayoría impone su voluntad colectiva, desatando fuerzas destructivas o constructivas. La revolución francesa es ejemplo de lo primero, el movimiento por los derechos civiles para los afroestadounidenses es ejemplo de lo segundo.

El destino inmediato (inmediato y no a largo plazo, gracias a Dios) de nuestro país luce incierto y oscuro. Se dice que Venezuela es un país de gente pacífica. Y es cierto. Salvo que te pasees por los días de la II República. Pero se nota (Daniel Scott lo nota) un poder indefinible y furibundo a duras penas contenido detrás de una endeble pared herida de muchas filtraciones. Los bloques que hasta ahora la contienen ya no son estables ni seguros. Se ve una larga fisura de abajo hacia arriba (y no al revés)

Y yo ( Daniel Scott ) como cristiano y admirador de años de la vida y de los ideales de Gandhi y Luther King, pido al Dios del Cielo que sea la fuerza del espíritu, la paz y el civismo, los que dicten las alternativas que el pueblo venezolano pide y necesitará en no muchos días.  

            Para los que piensan que este es el fin del mundo, que todo “está escrito”, que esto tenía que pasar. Está bien, es imposible discutir con un dogma acomodaticio y complaciente, pero por Dios, ¡no aceleren el proceso con sus acciones o apoyando lo malo! ¡Ni tampoco se crucen de brazos¡

Deseo cerrar estas humildes reflexiones con una cita de Luther King que dibuja lo que está sucediendo en Venezuela, exhortando a la ciudadanía creativa que aún subsiste y persiste en nuestra nación:

“Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol” (Martin Luther King)

 

Por: Daniel R Scott

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