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Colectivos armados: Listos para hostigar a opositores en Venezuela

Imagen referencial

Los jefes de los nuevos colectivos (bandas civiles armadas del chavismo) no tienen rostro, no tienen nombre, no se saben de dónde son ni a qué trabajo se dedican. No es casual que el segundo jefe del Partido Socialista de los Trabajadores (PSUV), Diosdado Cabello, anuncie que tienen 60 mil motorizados, entre quienes le saldrán al frente a la protesta pacífica de los opositores en Caracas. Y es que la base de los llamados colectivos está en los motorizados. Ya no son exclusivamente aquellos que nacieron en la parroquia 23 de Enero hace varias décadas, con fines sociales, algunos desde antes de la llegada de Hugo Chávez al poder.

Los tradicionales colectivos son grupos sociales, que han parcelado el territorio donde habitan para controlarlo, como sucede en el 23 de Enero con La Piedrita, Alexis Vive, Grupo Carapaica, o en otros sitios con Los Tupamaros, entre otros.

Ellos se ufanan de mostrar sus logros o conquistas de tipo social, el lujo que para ellos significa combatir la droga o la inseguridad, dictar cursos, impulsar pequeñas empresas como panadería, medios como televisoras o emisoras comunitarias.

Se caracterizan por haber tenido un líder principal: Valentín Santana de La Piedrita; Robert Longa de Alexis Vive; el asesinado Juan Montoya coordinador del Secretariado Revolucionario de Venezuela y del Movimiento Revolucionario de Liberación Carapaica, junto con Oswaldo Arenas; José Pinto de Los Tupamaros.

Otros son la Fundación Hijos de Chávez, Montaraz, el colectivo José Leonardo Chirinos o el Alí Primera de Monte Piedad.

También los caracterizan las motos y las armas, con el mismo argumento del ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López al justificar la milicia como “el pueblo en armas” o cuando Chávez llamó a los colectivos “el brazo armado de la revolución”.

Son grupos que han recibido formación en ideología e instrucción en operaciones de guerrilla urbana. Muchos se autogestionan o han recibido fondos provenientes del Frente Francisco de Miranda, alcaldías e incluso la petrolera estatal Pdvsa. Y no cabe duda que su cercanía al poder les ha permitido tener acceso a las armas y a las motos.

Los colectivos prestan a cambio servicios en aquello que el gobierno lo requiera, incluyendo patrullaje armado y en moto para intimidar al elector opositor durante las elecciones.

Pero esos colectivos salieron respondones. Siempre predicaron que Hugo Chávez era su máximo líder, no sucede así con el presidente Nicolás Maduro. Están alineados a la revolución bolivariana, pero actúan con más independencia luego que falleciera Chávez.

En febrero 2014 la dirigente del Psuv y hoy ministra de Asuntos Penitenciarios, Iris Varela, escribió que los colectivos son el pilar para la defensa de la patria. “Los “guarimberos” le tienen miedo a los colectivos organizados”, dijo a la vez que tildó de “cobardes” a los grupos que han sido reprimidos por unidades antimotines de la Guardia Nacional.

El grupo Alexis Vive contó con el apoyo incondicional del exalcalde Juan Barreto, quien hoy está más lejos que cerca de la revolución. Entre otros dirigentes relacionados a los colectivos, está Freddy Bernal.

Los nuevos colectivos

Ahora han surgido cientos de motorizados, que aparecen intempestivamente, como grupos de choque para enfrentar a los opositores cuando toman la calle. No tienen jefe conocido.

En la calle atacan directamente a manifestantes opositores y a periodistas, bajo la mirada indiferente de militares uniformados, según reportes de la prensa digital y redes sociales, documentados en todo el país también en los últimos días.

“Los financia, en la ciudad capital, el alcalde Jorge Rodríguez, a través de Naju Fernández, presidente de la Cámara Municipal de Libertador, quien perteneció al grupo de Yasmin Manuitt y vive en una invasión”, cuenta un disidente del chavismo, muy cercano a estos grupos.

Atrás quedaron aquellos días del 2012 en que dirigentes de La Piedrita como “Satanás” y “El Diablo” eran buscados por el Cicpc, por el homicidio de un escolta del Ministerio de Interior y Justicia.

Esos nuevos grupos de choque, a quien la oposición llama “colectivos” indistintamente de su estructura, son los que aparecieron en San Cristóbal, capital del Táchira, durante unas protestas y que muchos señalaron permanecían resguardados en la Residencia de Gobernadores.

También son los que hace unos días fueron capturados a través de un video saliendo del Comando Regional de la Guardia Nacional de Barquisimeto.

En Petare, por ejemplo, hay un grupo que dirige Juan Pablo, con 50 motorizados armados y apoyados por algunos diputados radicales del chavismo. No se sabe quién o quiénes les paga.

“Tienen permiso para delinquir porque están respaldados por un militar de alto rango, es decir, en cada comando hay un militar para apadrinar a los colectivos, necesarios para proteger la revolución”, declaró una fuente.

Hace años La Piedrita tuvo el efecto de intimidar, como ningún otro grupo, a los adversarios a la revolución. Luego surgieron otros grupos al estilo del Frente 5 de Marzo, con sede en Cotiza y La Pastora, y que cayó en desgracia con la muerte de su líder el sargento jubilado de la extinta Policía Metropolitana, José Miguel Odreman.

Otro es el Waraira Repano, que también se presentó como una organización de labor social y que cumplen tareas policiales. En la llamada Ciudad Socialista Frente 5 de Marzo se aglutinaban unos 100 colectivos de Caracas. Se movilizaban armados en motos de alta cilindrada, comunicándose a través de radios portátiles y vistiendo chaquetas negras y/o ropa camuflada.

Esa obligación la tienen hoy otros grupos de choque que integran cientos de motorizados. Son ellos los que aparecieron, hace unos días, en Los Teques, estado Miranda, y que fueron vistos a través de un video publicado en Twitter. A la par también hubo presencia de funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y del Sebin.

La revolución los necesita

El gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles, denunció el 16 de abril 2017 que capturaron a seis integrantes del Colectivo Tupamaro que pretendían asaltar la Casa Amarilla. Lo significativo es que los detenidos pertenecen a la nómina de la Alcaldía de Guaicaipuro y estarían coordinados por el concejal Rafael Ortega (Psuv).

Este lunes los detenidos fueron puestos en la calle, con libertad plena, por orden de un tribunal.

El 15 de abril 20017 usuarios de twitter reportaban que habitantes de Sanare, estado Lara, habían quemado vivos, junto a sus motos, a dos supuestos miembros de un colectivo.

En redes de comunicación de grupos sociales se lee que el 12 de enero, en el auditorio de la Academia Militar, en reunión con el mayor general Benavides Torres y el alto mando encargado del plan Zamora 200, “se logró la incorporación de los colectivos y movimientos sociales a dicho evento. Donde después de un largo debate se obtuvo el respeto a nuestra autonomía y banderas de luchas. Quedando el compromiso de que asistiremos con nuestra propias indumentaria banderas, capuchas y herramientas de lucha “Motos, Carros, caballos, etc” como lo hacemos el día a día en el combate y no permitimos que nos impusieran la franela y la gorra roja. Como si fuésemos borregos. Así que muy cordialmente invito a tod@s asistir el día 14/01 nos concentraremos en el patio de honor”.

Aunque las bandas armadas de la revolución, también llamados colectivos, tienen la misión clara de enfrentar a los opositores, la revolución debe considerar que son grupos cuyo único contacto son las dádivas que reciben, pero que su actuación responde más al perfil del mercenario que al del militante. No son aquellos grupos del 23 de Enero, ni siquiera los que surgieron posteriormente como el 5 de Marzo, sino que esta nueva figura son grupos anárquicos, sin líder y sin ideología.

Fuente

Sebastiana Barráez

El Estímulo

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