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Clodovaldo Hernández / Empresario por ñángara; esto significa algo

Minuto en serio 

En política, cuando hay varias posibles explicaciones para una decisión, regularmente la verdadera es la más dura, la que postulan los malpensados.

Si este fuera el caso de la salida del ministro Luis Salas de la Vicepresidencia Económica, habría que afirmar que el joven funcionario representaba la visión izquierdista  (ñángara, dijeron algunos con  tono despectivo) de la crisis económica y fue derrotado por quienes representan la visión de la derecha, una que oscila entre un keynesianismo medio adeco y un neoliberalismo ya completamente salido del clóset.

Salas había sido la principal objeción de la contrarrevolución interna y externa al más reciente cambio de gabinete debido a su conocida condición de vocero académico de línea dura en el manejo de la economía. También fue objeto de una de las campañas más deplorables que puedan recordarse (y mire usted que son muchas) en el perverso campo de la descalificación por el origen étnico y el aspecto físico.

Aparte de la salida de Salas hay que tener en cuenta quién fue la persona elegida para reemplazarlo: el empresario de la partida, Miguel Pérez Abad. Ese gesto demuestra que, inclusive en el caso de que el retiro de Salas haya sido forzado por circunstancias personales, la escogencia del sustituto tiene su propio significado, su peso específico.  Cierto es que Pérez Abad ha sido chavista desde el principio. No es uno de esos paracaidistas  que tanto abundan en momentos difíciles. Tampoco es de la cúpula de Fedecámaras o Consecomercio. Pero, a fin de cuentas, es un empresario. Y cuando un gobierno socialista quita a un ñángara y pone a un empresario, algo está queriendo decir.

Minuto más o menos en serio 

…Y lo dice un poeta. Cuando un tirapiedras te dice cosas duras, es normal. Pero,  cuando alguien caracterizado por su serenidad te las dice, te vendría bien prestarle atención.  La reflexión viene a cuento por lo dicho por el historiador y poeta Gustavo Pereira en el programa de José Vicente Rangel el pasado domingo.

Pereira es el autor del  hermoso preámbulo de nuestra Constitución y un hombre de la llamada juventud prolongada que ha escrito piezas de excepcional calidad lírica. No es un sensacionalista ni un pantallero. Y fue muy crítico con el empeño del gobierno de no hablar con toda la verdad acerca de los problemas económicos. Incluso, en una frase de mucho ingenio y definitivamente demoledora, dijo que el gabinete económico parece practicar la doctrina taoísta de la no acción.

En fin, si yo fuera uno de los aludidos, tomaría muy en serio estos cuestionamientos por venir de donde vienen (parafraseando el preámbulo, que a su vez parafraseó a Aquiles Nazoa): de los poderes creadores del pueblo.

Minuto loco 

Eufemismos laborales. Durante años, los expertos en relaciones industriales y recursos humanos han hecho esfuerzos por inventar maneras bonitas de decir cosas tan feas como los despidos. Cuando es individual, últimamente le llaman “desvinculación laboral” y si la cosa es una botazón masiva, la llaman “reestructuración organizacional”. El presidente Maduro (paradójicamente, porque viene de ser sindicalista) ha creado sus propios eufemismos para la patada donde te conté. Cada vez que despide a un ministro dice que “irá a otras funciones muy valiosas para la Revolución”. Anoten ahí, señores gerentes de Personal.

Desde la ventana de VTV. El joven ministro de Comunicación e Información, Luis José Marcano, ha dicho que los medios públicos, igual que los privados, deben revisarse para estar más cerca de la realidad del país y de los problemas que sufre la gente. Es significativo que lo diga alguien que viene de ser presidente, ancla y reportero (en orden cronológico) de Venezolana de Televisión, el medio estatal que goza de la fama de estar más alejado de la cotidianidad  ciudadana. Lo bueno es que es muy fácil comenzar. No hace falta ni siquiera sacar las cámaras a la calle. Basta colocar una en alguna de las ventanas de la sede, en Los Ruices para guardar testimonios de las gigantescas colas a pleno sol que se hacen en el Central Madeirense del Centro Comercial vecino y en dos pequeños automercados ubicados en los alrededores… Por algo se empieza.

Cosas de colegas. Los Robertos (Hernández Montoya y Malaver) encontraron la razón por la cual su político opositor favorito, Henry Ramos Allup, puso al cantante Nacho a decir un discurso en la Asamblea Nacional: es por solidaridad entre artistas. No hay que olvidar que así como Nacho tiene su hit La Cachorrita, Ramos Allup encabezó el top ten hace algunos años con la Changallup, también conocida como La Espoleta. Ahora sólo falta que graben un disco juntos.

Fuente: El Joropo.com

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