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Beltrán Haddad / Difamación sin castigo

La palabra que difama se ha extendido impunemente en Venezuela. En la prensa escrita, la radio, la televisión y en las redes sociales, la guerra de la infamia contra el honor y la dignidad de las personas no tiene límites. Es la maledicencia. Es lo asqueroso del manejo comunicacional en el hecho imputativo. Eso demuestra el estado de deterioro moral de la sociedad, muy marcado en el orden político, especialmente en aquellos sectores “bombardeados” mediáticamente con la instigación a odiar al diferente, odio que se hace enfermizo, aunado a la desesperación desde hace mucho tiempo de no poder salir, primero de Chávez y ahora de Maduro.

Cualquiera ofende y menosprecia el honor y la reputación de una persona o la expone al desprecio o al odio público, y al final no pasa nada porque el culpable difamador queda sin castigo y la mayoría de las veces la víctima queda sitiada por la infamia y, lo que es peor, la persona difamada termina sin la posibilidad de reparación del agravio sufrido y pagando los costos y costas de un proceso judicial que se inició en busca de justicia.

Muchas personas se preguntan por qué existe en el juicio de difamación esa puerta abierta a la impunidad. La respuesta la encontramos en la irracionalidad de un procedimiento penal que lesiona el principio de igualdad entre las partes. Ese procedimiento se aplica en los delitos de acción privada. En el caso de la difamación que también lo es, el difamado se encuentra en desventaja total con relación al difamador, quien no tiene ninguna carga procesal que afecte su condición de acusado porque no corre ningún riesgo y puede con su no comparecencia a una audiencia de conciliación, impedir indefinidamente el curso del proceso.

¿Qué les parece? Es la dura ley. Entonces, no es posible que la víctima de una difamación corra el riesgo de que le declaren abandonada su acusación porque dejó de diligenciar durante 20 días, o se la sentencien desistida por no comparecer el acusador a esa audiencia donde no se cuestiona ni se sanciona la incomparecencia del culpable difamador. Es toda una trampa procesal creada para esperar la caída del difamado y la salvación del difamador. Es difamación sin castigo.

Abogado

Fuente: Últimas Noticias

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